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Al encuentro de Dios en sus preferidos

manos.jpgEn pocas horas vuelo hacia Guatemala, país que nos acogerá a mi hermano Richi y a mí en un abrazo cálido y tierno hasta fines de agosto.

Muchos me preguntan cuál va a ser mi misión allá, desean saber cómo vamos a trabajar con los niños y las mujeres del basurero de Cobán, e incluso nos consideran valientes por emprender esta pequeña peregrinación hacia esa Ciudad de la Esperanza que el Padre Sergio Godoy comenzó a soñar hace unos pocos años. Y yo en ese momento me siento pequeño, torpe, inútil. Un sencillo instrumento en Sus manos. Y pienso, más que en aquello que voy a hacer (prácticamente nada), en aquello que los preferidos de Dios van a hacer en mí. Porque, en el fondo, ése y solo ese es el motivo de nuestro viaje: ir al encuentro de los últimos, anhelar vivir con ellos… para que nuestra vida pueda ser transformada por quienes son el rostro más sincero del Padre en la tierra.

Señor, ayúdame a dejarme hacer,
a permitir que tu amor en el rostro del pobre
llene mi corazón de piedra
y lo haga latir al ritmo de tu Evangelio.

A donde Tú me lleves, siempre. En Ti confío.

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Se encienden las estrellas

Dedicado a las ciento seis estrellas que han formado la constelación de un campamento inolvidable. Que su brillar permanezca y anhele siempre ser reflejo sobre la tierra de la luz del Cielo…

El polvo que forma tu cuerpo
es el mismo que el de esas perlas
que en la oscuridad se encienden…
¡y es que estás hecho de estrellas!

arlet.jpg¡Sí, es verdad! ¿Te lo crees? Tú estás hecha, tú estás hecho… ¡de estrellas! Porque la materia más esencial con la que tu ser fue modelado es la misma que sirvió a Dios para crear los astros del cielo. Porque en tu corazón crepita un fuego que arde gracias a los pequeños fueguitos que las estrellas de tu vida han ido encendiendo en ti. Porque con ellas vas formando constelaciones allá donde pasas… Pero, sobre todo, porque te has convertido en luz que guía mi camino y brújula que en el cielo orienta mis pasos. Tú, mi estrella.

acherito.jpgTú, mi estrella, cuando has confiado en las personas, hechas de colores, distintas, diversas, especiales, únicas… y has sabido valorar de cada una cada matiz, cada tonalidad, cada brochazo de vida. Tú, mi estrella, cuando has sentido el peso de la mochila sobre tus hombros (el de nuestras comodidades y nuestras necesidades artificiales) y lo has cargado con entereza. Tú, mi estrella, cuando has convertido el azote del viento en suave susurro, el cansancio de tus pies en camino hacia la cueva de la aventura. Tú, mi estrella, cuando has ascendido al collado de Arlet entre cantos, risas y gritos de apoyo a quien no sentía tus mismas fuerzas. Tú, mi estrella, cuando has apretado tu mano contra la mía mientras sentías que tu cuerpo decía «basta» y a tu corazón le costaba responder «¡adelante!», cuando nada parecía precioso y todo el esfuerzo dejaba de tener sentido. Tú, mi estrella, cuando has alcanzado la meta que intuías lejana, la cumbre a la que nunca pensaste que podrías llegar… y has mirado con ojos nuevos las lágrimas de los que ya quedaron viejos. Tú, mi estrella, cuando has descubierto la estrella que hay en ti.

en-el-rio.jpgY tú, mi estrella, cuando en una pequeña comunidad de desconocidos has apostado por abrir de par en par con infinita generosidad las puertas de tu corazón… y te has dado cuenta de cómo tus miedos se disipaban y, a cambio, recibías el ciento por uno. Tú, mi estrella, cuando no te ha asustado ponerte de frente a tu espejo, encarar la soledad, entrar dentro de ti mientras la majestuosidad de los Pirineos te contemplaba. Tú, mi estrella, cuando has servido a los otros sin importante quién no lo había hecho todavía o cuántas veces te había tocado antes. Tú, mi estrella, cuando has cantado a Guinomai, cuando te has emocionado en medio del abrazo de cien hermanos, cuando de verdad has sentido que somos una familia que sueña llegar a ser Iglesia. Y Humanidad fraterna. Porque sin la estrella del otro nuestro fuego se apaga.

Tú, mi estrella, cuando has dejado r-astro de Dios. Cuando has sido rostro de Jesús en la tierra.

Tú, mi estrella.

En las risas y en el llanto, en los gritos y en el silencio, en el acierto y en el error, en la mirada y en la palabra, en los abrazos y en el cariño, en la belleza del ibón y en la aridez de la subida escarpada, en la soledad y en la fiesta, en tu grupo y en Guinomai.

En Oza ayer mirábamos al firmamento y en verdad anhelábamos rozar con nuestros dedos las estrellas, acercarnos a su luz, elevarnos juntos hasta lo alto…

julia-nuria.jpg

Buscando alguna luz
que te pueda orientar…
¡mirarás el suelo estrellado
que ilumina tu ciudad!

Y ahora, de vuelta a casa, ¿te enfadarás conmigo si te digo que ni las risas ni el llanto, ni los gritos ni el silencio, ni el acierto ni el error, ni la mirada ni la palabra, ni los abrazos ni el cariño, ni la belleza del ibón ni la aridez de la subida escarpada, beso.jpgni la soledad ni la fiesta, ni tan siquiera tu grupo o Guinomai… fueron lo más importante de este campamento inolvidable?

Lo más importante del campamento… empieza hoy.

En tu vida. En tu hogar. En el cole. En el día a día. En este mundo de farolas y agujeros negros que debe llenarse de nacidos con estrella. Con tu familia. Con los Guinomai. Con tu gente. Con los que no son tu gente. Con los que sufren. Con los que necesitan la luz de tu estrella. Con los que Dios pone en tu camino para que puedas alumbrar, siquiera un poquito, sus pasos.

En Oza ayer mirábamos al firmamento y en verdad anhelábamos rozar con nuestros dedos las estrellas, acercarnos a su luz, elevarnos juntos hasta lo alto…hechos-de-estrellas.jpg Pero hoy es el buen Dios quien nos mira desde lo alto y contempla con amor infinito un milagro del amor. Y es que una nueva constelación se ha formado sobre la tierra, desde Vitoria hasta Almería, desde Zaragoza hasta Valencia (y Burxa, cómo no). Una constelación que brilla con humilde pero decidida intensidad. Una constelación que no quiere dejar de ser reflejo de las estrellas en nuestro mundo imperfecto, para que el Cielo (donde reinan el amor, la paz, la justicia) pueda quedar un poco más cerca de nuestras manos.

Y entonces ya no hacen falta las farolas.

Basta con tu estrella.

Enciéndela sin miedo. Brilla. Eres tú.

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«Hechos de estrellas» (himno del Campamento Guinomai Oza 2007)
Compuesto e interpretado por Pablo Viosca Tornero

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Educar en las estrellas

estrellas.jpgEn pocas horas, más de quinientos adolescentes llegados desde muy diversos lugares se reunirán en un rinconcito del Valle de Hecho (en el Pirineo oscense) para vivir un campamento repleto de estrellas. De las que tapizarán la bóveda celeste durante las mágicas noches y de las que anhelarán ser espejo sobre la tierra de ese mar de luz. Ellos. Porque vamos a recordar que estamos hechos de estrellas; que el polvo que forma nuestro cuerpo es el mismo que el de las perlas que iluminan el cosmos; que lo que somos es herencia de la luz que otras muchísimas estrellas han ido dejando en nosotros; que estamos llamados a hacernos espejo en lo terreno del Reino de los Cielos, siendo «la sal de la tierra y la luz del mundo». Poder ser testigo de este pequeño gran milagro, tener el privilegio de acompañar a tan hermosa constelación en este nuevo paso del camino… es para mí un regalo inigualable.

chamis-donosti.jpgPorque en verdad poder educar es un regalo inigualable. Aunque muchos se echen las manos a la cabeza con esta juventud de hoy en día, que también es la mía. Aunque en las noticias sean mayoría los vencidos por la dificultad, y minoría los muchos que sueñan y creen en la estrella que todo pequeño lleva dentro. Aunque cada vez resulte un poco más extraña esta invitación que algunos hacemos a vivir la fiesta de Jesús, la barra libre del amor auténtico y encarnado. Porque hoy, como siempre, el adolescente busca, se pregunta, sueña, espera, tiene miedo, tiene esperanza, no entiende, cree que entiende, entiende, necesita cariño, anhela sentirse querido, no se conforma con el menú barato, quiere amar y amar sin medida. Aunque a veces parezca lo contrario. Para eso se inventó la adolescencia. Ellos también están hechos de estrellas. Son, es más, estrellas a punto de estallar.

chamis-gorros.jpgDesde hace cuatro años, trabajo con adolescentes en Chamis, un grupo de fe y tiempo libre que me come la vida y me llena la vida. Es curioso el sistema celestial de inversiones, con ese tipo de interés al «ciento por uno» que no se mueve desde hace más de dos mil años.

A lo largo del curso que termina, treinta chavales de quince años, y cuatro monitores compañeros, amigos y hermanos, han sido mi pequeña constelación de estrellas. En la presentación que os dejo a continuación como regalo de despedida ha quedado atrapada, espero, un poquito de su inmensa luz…


GENERACIÓN DEL 91 :: CURSO 2006-2007

Para educar, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta… y un kilo y medio de paciencia concentrada; soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras, hacia puertos distantes, hacia islas lejanas…

Con un mar de estrellas como mejor guía.