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Del barro, la vida

lucia-ricardo.jpgQuerida Ana Lucía,
querido Ricardo Alejandro:

Vosotros todavía no lo sabéis, pero nacisteis del barro y trajisteis la esperanza.

Fue un 14 de agosto de 2007. En Cobán, Guatemala. La ciudad que ahora os ve crecer. Apenas había pasado un día desde que la terrible inundación asolara tantas ilusiones, tantos porvenires. Dieciséis horas de fuerte y persistente lluvia habían sido las responsables de una tragedia que, inundacion.jpgaun habiendo quedado silenciada fuera del país, nos dejaba rasgada el alma. Las riadas, los corrimientos de tierra, los derrumbes y las calles anegadas estaban provocando el caos. Varias personas habían fallecido y miles de familias de la Alta Verapaz quedaban desplazadas de sus hogares en un éxodo de lágrimas. Muchas de ellas acababan de perderlo todo, lo poco que tenían.

O ganaban de nuevo la vida.

La colonia de La Nueva Esperanza, donde estaba la casa de vuestros papás, donde ahora os despierta la luz del sol al rozaros la mejilla cada mañana, fue una de las zonas más afectadas. Situada a apenas quince minutos a pie de nuestra casa en El Esfuerzo, tragedia.jpgera entonces una maraña de chabolas y casitas, algunas escondidas entre la arboleda de las laderas que dominan el río Cahabón; otras, prácticamente varadas junto a su cauce, donde la injusticia se hacía silencio y olvido. El día de la inundación estuvimos ahí, caminando bajo la lluvia incesante entre el barro que escondía más allá de nuestros tobillos, bajando hasta los últimos lodazales por pendientes escabrosas, mirando con un ojo a la montaña que se derrumbaba y con otro al río que crecía sin remedio, mientras tratábamos de convencer a toda velocidad a muchas familias de que abandonaran sus hogares y se dirigieran a los albergues que ya a primera hora de la mañana habían comenzado a improvisarse.

Una de esas familias era la vuestra.

rostros-distintos.jpgA nuestro centro de acogida en Comunidad Esperanza llegó vuestra mamá, Cristina, de la mano de vuestros hermanitos. Le costaba caminar, embarazada de nueve meses como estaba, pero en su sonrisa arraigaba su fuerza. «Es una niña», insistía ella con convicción. Y no paraba de dar las gracias y de reírse con una encantadora timidez, a pesar de todo lo que había ocurrido. Ya vais conociendo a mamá. Entonces le faltaban cinco días para salir de cuentas.

Fue un 14 de agosto de 2007, sí… cuando de madrugada nos despertaba Doña Canche a los voluntarios, asustada. Queríais ver el mundo. En el día del dolor, de la destrucción, de los brazos caídos y la mirada al cielo, decidisteis que merecía la pena poner los pies sobre la tierra. No imagináis cuánto corrimos, con qué rapidez nos movíamos en la oscuridad mientras mamá reía y reía entre contracción y contracción. inocencia-sepultada.jpgEl servicio de ambulancias no contestaba, las calles seguían llenas de barro, el río que nos separaba del centro de la ciudad se había desbordado… pero había que llegar al hospital.

Llegasteis. Dos. Hermosos, inocentes, llenos de luz. Tú, Lucía, más entrada en carnes. Tú, Ricardo, un poco más delgadito. Entonces el fango destructor se hizo barro en manos del alfarero para modelar el milagro de la vida. Y ya nada volvió a ser lo mismo en nuestro albergue de El Esfuerzo. Porque, aunque no lo sabíais entonces ni lo sabéis todavía, os convertisteis en el testimonio encarnado de que, al final, sobre la desolación triunfa siempre la esperanza; sobre la muerte, el amor; sobre los odres viejos, el vino nuevo que siempre está por venir.

Luego pasaron muchas cosas. Comenzamos a trabajar para asistir a quienes todo lo habían perdido. La Primera Dama de Guatemala vino a visitar nuestro albergue y os tomó en brazos delante de todas las cámaras. La televisión y la prensa se hicieron eco de vuestro nacimiento. gemelos.jpgOs trajeron una enorme cuna y os convertisteis en los mellizos más famosos de Guatemala. El dolor, el desánimo, el miedo al qué vendrá mañana seguían, sin embargo, estando bien presentes entre tantas y tantas familias. Pero, a vuestro lado, siempre se hacía la luz. Erais palabra viva para quienes nada comprendíamos, recuerdo tierno y hermoso de qué es siempre lo más importante. Lo único importante. Por eso, poco nos interesan en realidad la Primera Dama, nuestros descensos por las laderas arrasadas de La Nueva Esperanza, las contracciones de madrugada, las prisas por encontrar una ambulancia, el trayecto al hospital entre ríos desbordados, la cuna gigante, los reportajes de la televisión, o los artículos más o menos fantasiosos de los periódicos. Hacen más emocionante esta carta, le dan un toque sensacional, pero no hablan de lo que, en fin, es fundamental.

No hablan del poder de una sonrisa que se asoma inocente a un mundo que mañana será mejor.

Cuando a mi hermano Richi y a mí nos quedaban apenas unas horas de estancia en Comunidad Esperanza, celebramos vuestro bautizo, bautizo.jpgvuestro sentiros abrazados por una familia universal que intenta vivir en el amor. Y mamá quiso una vez más que nuestro corazón quedara rasgado, profundamente emocionado, cuando eligió que tú, pequeña, te llamarías Ana Lucía, como Ana, Doña Canche, la enfermera de Comunidad Esperanza, y como Lucía, nuestra querida Lucía, que tan bien la había acompañado durante el trayecto al hospital. Y cuando decidió que tú, pequeño, te llamarías Ricardo Alejandro. Como Richi. Como yo.

Y, de alguna forma, como Susana, como Aurora, como Irene, como Arantxa, como Sergio, como Selvin…

en-la-cuna.jpgAsí nuestros nombres y nuestros corazones quedaron ligados para siempre allende el océano. En vuestro ser. En vuestro soñar. En vuestro vivir. En vosotros, hijos del barro que nos disteis vida en medio de la desolación y que hoy traéis a nuestro recuerdo a cuantos sufrieron el azote de la lluvia, perdiéndolo todo… pero ganando lo más importante.

Vuestros padrinos de España no os olvidan. No olvidan a vuestro pueblo. No olvidan la tierra que llenó su caminar de esperanza. No olvidan que, cuando podáis leer esta carta, esa tierra será un lugar mejor.

Y os verán de nuevo. Algún día.

Y siempre.

Un beso grande, pequeños.

16 Responses to Del barro, la vida

  1. Prats says:

    Y desde mi punto de vista más friki digo… “La fuerza siempre vencerá sobre el lado oscuro” ^^ las cosas malas siempre retumban en nuestros corazones; y más cuando están solos, como una habitación vacía, ya que cuando hay alegría, esperanza, amor… Cuando esos sentimientos llenan tu corazón entonces no importa cuan fuerte sea el mal o el desastre ya que siempre vencerán aquellos sentimientos, esos recuerdos, que nos calientan y nos reconfortan…
    Esos niños nacieron bajo el halo del caos y el infortunio pero tan pronto llegaron todo eso pasó a un segundo plano y la alegría de tenerles con vosotros aparto el desanimo.. Qué curiosa es la mente humana eh? El mal es el mismo, la tristeza es la misma, pero al enfrentarla a las cosas “buenas” se encogen casi hasta desapecer… Las cosas buenas “vencit omnia”.

  2. Richi Donet says:

    Desde la mismísima Zaragoza (tierra de Álex, que será mi casa por 2 años mientras dure el noviciado), este blog me permite VOLAR!! hacia esa tierra tan querida… hacia esa GUATEMALA, ese COBÁN, ese ESFUERZO!!

    Es una Misión muy importante la que Dios quiso poner en nuestras vidas al decidir Cristina Morales, la mamá de los mellizos que fuésemos sus padrinos… No llegaba a comprender que pensase en nosotros sabiendo la distancia a la que nos encontraríamos de los niños… Ahora sí que lo comprendo.
    La ORACIÓN!! Es un suspiro de aliento, de esperanza, de amor… de acompañamiento hacia estas dos preciosas criaturas… No hay día que pase que no os tengamos presentes, no hay momento en que entre en mi habitación y, observando vuestra foto, recuerde esas mejillas sonrsadas, tan suaves como el pétalo de una flor, o as manitas que agarraban con sus primeras fuerzasn las nuestras presionándolas y haciéndose sentir…

    Sé que algún día lograréis leer estas palabras, este blog, estos sentimientos y… os daréis cuenta de que Jesús os ha elegido para ser testimonios de vida frente a las injusticias del día a día.

    Un besazo muy fuerte a todos los que, con nosotros, compartieron estos momento inolvidables… Y otro para la mami Cristina, cuya sonrisa despierta otra en la mía!! =o)

    VUELA!!

    richi

  3. perlegrino says:

    Gracias por compartir tan preciosa historia, ya la escuché de tu boca hace hoy una semana y ahora he podido revivirla al leerte… gracias hermano!!

  4. pilar( navarro) says:

    hola alex que tal? nosotros por aqui como siempre bien y pasando las fiestas del pilar,maria se ha ido de marchuqui pues es su cumple y ademas no lo voy a negar se parece a la madre y le gusta estar con gente y la fiesta. este año sigue en chamis y de monitores en cuarto les ha tocado javi y alba, creo esta contenta dice que con javi se parte y que alba es majisima aunque no puede olvidarse de enma.el otro dia fue la reunion de chamis monitores, pili magallon y esther se fueron de cocineras yo no pude y lo senti pues lo pasaron genial y todos se disfrazaron de peces.seguro te echaron de menos pero todos te tendrian en mente. me alegro enormement que este bien y feliz pero eso es algo que nunca he dudado pues te adaptas a todo perfectamente, un besazo y mogollon de cariño para ti y tus compis.si consigo fotos de alguno de los peces te las mando.el tiempo pasa rapido y pronto nos veremos, disfruta de la experiencia.dile a tu mami que si quiere venir a alguna oracion nocturna estoy a su disposicion para llevarla y traerla besicos.

  5. Mariola says:

    Gracias Álex por compartir con todo el que se asoma a tu blog una historia tan bonita. Tu nueva entrada me ha llegado justo después de un e-mail de un amigo en el que me envíaba un trocito de un texto de Juan Pablo II. Me ha parecido una preciosa coincidencia porque tu historia es precisamente ese texto hecho vida. Lo copio a continuación para compartirlo con vosotros. Un abrazo!
    “Cuando se vive el amor, cuando se hace vencer el amor en cada una de las circunstancias, entonces se hacer ver a Dios.
    Amar es preocuparse de las otras personas aceptarlas, salir del propio camino para ayudarlas, servirlas y animarlas. Compartir con los otros el mundo y las cosas buenas, como Dios las ha compartido con nosotros. Amando a los demás descubriréis el sentido de la vida.
    Para quien ha conocido y cree en el amor de Dios, lo único esencial es amar, tanto viviendo como muriendo. Y el sentido auténtico y pleno del vivir es dar la vida Ésta es también la plena verdad del hombre, una verdad que Cristo nos ha enseñado con Su vida. En el Reino de los cielos, la única jerarquía será la del amor.”

  6. Cris says:

    No sé cómo lo haces, Álex, pero entrar en este espacio es quedarse sin palabras.

    Gracias por abrir ese “corazón rasgado” y tocar nuestros corazones con tu vida.

  7. Claudia says:

    ME LLAMO CLAUDIA SOY DE GUATEMALA PERO VIVO DESDE HACE 14 AÑOS EN USA SABES EXTRAÑO MUCHO MI TIERRA PERO MAS A MI FAMILIA POR QUE ESE MISMO TIEMPO QUE LLEVO DE VIVIR AQUI SE MISMO TIEMPO LLEVO SIN VERLOS, Y ME ALEGRA MUCHO PODER VER FOTOS DE MI GENTE Y LEER TODO LO QUE ESCRIBES ESTA MUY BONITA TU PAGINA SALUDOS

  8. ANGELYMARILO says:

    Descubrir Marianistas es otro regalo del cielo. Otro de tantos y tantos regalos del cielo.
    Mirando desde lejos, a veces se mezclan en el horizonte el cielo y la tierra. Y se confunde al buen Dios sonriendo en esas gentes que te aman con su mirada sin esperar nada a cambio.
    Paz, mucha Paz.

  9. Álex, felicidades por tu experiencia en Guatemala. Realmente son experiencias muy fuertes. Yo estuve en Honduras años atrás, y eso no se olvida; después de 9 años, aún estamos en contacto.
    Gracias por el mensaje que me dejaste, y por tu testimonio lleno de sensibilidad en la red.

  10. ¡Qué hermosa historia, Alex! Los que somos padres -yo lo soy de dos pequeños- tenemos una sensibilidad especial con hechos como el que describes. Sólo se me ocurre gritar un enorme ¡GRACIAS!

  11. Karla says:

    Que preciosa la manera en que has descrito el milagro de la vida.

    Siempre que visito tu blog salgo con un poco más de esperanza.
    Un abrazo

    y GRACIAS Alex !!!!!!

  12. Miguelo, sc says:

    Si alguien busca un ejemplo de cómo Dios sigue acampando entre los hombres hoy, sólo tiene que ver tu relato. Ni el mejor de los guionistas hubiera podido realizar una actualización mejor de la noche de Navidad en Belén. Multitud de detalles dejan impreso el sello del Espíritu. Incluso el nombre de la colonia, “La Nueva Esperanza”, parece premonitoria de la experiencia vivida, de cómo en medio del caos aparece la luz. Quizás se queda corto. Dos nuevas vidas… la esperanza es doble.

    Alex, es una auténtica gozada leerte.

  13. Victtoria says:

    hola
    me fascino vuestro espacio :D
    Chicos como tu estan en extinción :(
    Con amor Puro una admiradora Italiana
    http://ragazzavicttroia.blogspot.com/

  14. TAMARA says:

    Alejandro:
    Me emocionó profundamente la experiencia narrada y vivida por vos. Gracias por compartirla. Un abrazo. Tamara. Argentina.

  15. dora says:

    hermosa historia : auque hace tiempo hoy entre en tu pagina.cuan grande es dios que hermoso ese milagro de nacer en los momentos mas desesperantes alli, como siempre dios . esta precente asi permitio que naciera su hijo a ejemplo de todos los que no creen ni tienen. fe te mando un saludo muy grade el señor te bendiga

  16. Pingback: Ana Lucía y Ricardo Alejandro: el año primero | Álex Segrelles

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