El hacha del leñador le pidió al árbol su mango.
Y el árbol se lo dio.RABINDRANATH TAGORE, Pájaros perdidos
Este breve, pero intenso, aforismo de Tagore me acompaña y me da luz desde hace ya muchos años. Qué sugerentes, qué potentes, con cuánta fuerza suenan siempre los versos del poeta bengalí. Tal vez porque huyen de las complicaciones y, teniendo mucho que decirnos, saben decirlo sencillo: con el lenguaje de las flores, del viento, de los bosques, del mar…
Son palabras que parecen rozar, pero que tocan bien adentro. Que se presentan humildes y llanas, pero que siempre te permiten seguir extrayendo de ellas nuevos jugos, nuevas historias, nuevas vidas… cada vez que pasan de nuevo ante tu mirada.
Este árbol insensato nos desconcierta. ¿Para qué le devuelve al hacha su mango? Sin él, la cuchilla no se basta, el hacha está incompleta, no puede ser ella misma, no puede talarlo. ¿No se da cuenta de que, con el mango, quizá esté entregando también su vida?
Entregando su vida, perdiéndola, para que el hacha pueda ser lo que está llamada a ser.
Muriendo… ¿o salvándose?
Hubo una vez una cruz. Quizá sacaron sus leños de aquel árbol insensato de Tagore…
Amar y Servir
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Pero el hacha sirvió para alimentar y así dar vida al leñador.
El árbol siguió viviendo en el hacha siendo útil.
Gracias Alex por recordarnos estas reflexiones.
En la entrega está el sentido, Alex. Y quien se entrega no busca, bien lo sabes, permanecer. Quien tiende una mano no se asustaría si la perdiera: no le importa su mano, no importa el mango, importa el otro, el que recibe, la hoja del hacha, en fin.
Por eso, encarnados en el árbol de Tagore, podemos pensar una y otra vez cómo entregarnos sin más motivo que la entrega misma, sin otro horizonte que la apertura al otro, incondicional.
Un abrazo.
Cuanto me he reido con esta frase, me recuerda a cuando nos conocimos que siempre estaba con esa coñita y con lo del wifi y el wireless, parece que hallan pasado muchos años desde entonces, pero … apenas 3 o 4 años, increible!! Cuanto hemos vivido, no??
Cuánta razón tiene Tagore en esta breve línea …
Un abrazo, Mikel Perles “perlegrino”