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	<title>El barro del alfarero</title>
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	<pubDate>Tue, 06 May 2008 22:41:08 +0000</pubDate>
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		<title>Pedacitos de Reino, entre el cielo y la tierra</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 21:34:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Contemplar]]></category>

		<category><![CDATA[Escuchar al corazón]]></category>

		<category><![CDATA[Peregrinar]]></category>

		<category><![CDATA[Soñar una tierra nueva]]></category>

		<category><![CDATA[Camino de San Francisco]]></category>

		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[
Cómo querría que un desborde caudal
viniera a redimirla
y la empapara con su sol en hervor
o sus lunas ondeadas
y las recorriera palmo a palmo
y la entendiera palma a palma
o que descendiera la lluvia inaugurándola
y le dejara cicatrices como zanjones
y un barro oscuro y dulce
con ojos como charcos
o que en su biografía
pobre madre reseca
irrumpiera de pronto el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/croce-monte-subasio.jpg' alt='croce-monte-subasio.jpg' /></p>
<blockquote><p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/cielo-terra-subasio.jpg' alt='cielo-terra-subasio.jpg' align="right" vspace=1 hspace=5 />Cómo querría que un desborde caudal<br />
viniera a redimirla<br />
y la empapara con su sol en hervor<br />
o sus lunas ondeadas<br />
y las recorriera palmo a palmo<br />
y la entendiera palma a palma</p>
<p>o que descendiera la lluvia inaugurándola<br />
y le dejara cicatrices como zanjones<br />
y un barro oscuro y dulce<br />
con ojos como charcos</p>
<p>o que en su biografía<br />
pobre madre reseca<br />
irrumpiera de pronto el pueblo fértil<br />
con azadones y argumentos<br />
y arados y sudor y buenas nuevas<br />
y las semillas de estreno recogieran<br />
el legado de viejas raíces</p>
<p>como querrían que se escucharan<br />
su verde gratitud y su orgasmo nutricio<br />
y que el alambrado recogiera sus púas<br />
ya que por fin sería nuestra y una</p>
<p align="right">MARIO BENEDETTI, <em>Hombre que mira la tierra</em></p>
</blockquote>
<p>Una vez más, la mochila a la espalda, el pañuelo en la cabeza, los cordones prietos. Y el gozo de sentirme de nuevo peregrino. Es sábado, el sol acaricia con desvergonzada pasión los campos de trigo verde y <a href="http://www.porziuncola.org/" target="_blank">Santa Maria degli Angeli</a> va desapareciendo a mis espaldas <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/assisi.jpg' alt='assisi.jpg' hspace=15 vspace=7 align="left" />mientras la bella Asís se precipita desde el horizonte.</p>
<p>Conozco bien el camino. Por la Puerta de los Capuchinos escaparé de la marea de turistas que este fin de semana han venido al encuentro de la tierra de <a href="http://www.franciscanos.org/sfa/menud.html" target="_blank">Francisco</a>. A la izquierda, el sendero comenzará a ascender con decisión desde los primeros metros, abriéndose paso entre la tupida arboleda, alumbrando los más precoces arroyos de sudor, anticipando la enseñanza: <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/encrucijadas" target="_blank">el camino fácil nunca lleva a la cima</a>. En una hora de marcha habré alcanzado el <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/eremo.jpg' alt='eremo.jpg' hspace=15 vspace=4 align="right" /><a href="http://www.eremocarceri.it/" target="_blank">Eremo delle Carceri</a>, discreto y hermoso monasterio medieval que, aferrado a la roca de la montaña, se asoma al vacío de la llanura umbra mientras el tiempo parece detenerse. Después, vendrán la soledad y el silencio de las últimas rampas, las que conducen entre la explosión del bosque a la cima del <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/subasio.JPG" target="_blank">Monte Subasio</a>; las que hace ocho siglos, quizá, llevaban en volandas al Poverello hasta su atalaya secreta. La montaña a la que tantas veces se retiró, buscando acercarse al cielo, mirando siempre hacia abajo.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<blockquote><p>Baja y subirás volando<br />
al cielo de tu consuelo,<br />
porque para subir al cielo,<br />
se sube siempre bajando.</p>
<p align="right">JUAN ANTONIO VALLEJO-NÁGERA,<br />
<em>Concierto para instrumentos desafinados</em></p>
</blockquote>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/panorama-subasio.jpg' alt='panorama-subasio.jpg' /></p>
<p>La cima del Subasio se revela de golpe y apenas concede tiempo para reaccionar. Después de varios kilómetros encerrado entre los árboles (inconsciente de la altitud que está alcanzando, incapaz de imaginar la perspectiva que se va modelando junto a él a cada paso), el peregrino se descubre de repente frente a una pradera tan verde como desnuda a las puertas del cielo. Y, cuando reúne suficiente valor para girar la cabeza, no puede sino admirar la vista que se abre ante sus ojos: una llanura infinita que se despliega invadiendo los cuatro puntos cardinales, sin que ni tan siquiera una sola colina, un mínimo cerro, osen perturbar su armoniosa composición. El horizonte se delinea lejos; te permite abrazar con tu mirar toda la tierra que seas capaz de admirar. Entonces estás solo y sientes como si el mundo entero quisiera <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/contemplando.jpg' alt='contemplando.jpg' hspace=15 vspace=6 align="left" />encontrarse contigo en un instante de complicidad secreta. Como si se te ofreciera entero, bien abajo para que lo puedas contemplar en plenitud desde arriba, tú que has subido para descubrir que el cielo está siempre&#8230; bajando.</p>
<p>Y, tras el asombro inicial, queda el silencio, poniendo voz al duelo que ya se está librando en tu corazón. Donde se juegan las cosas importantes. A este lado, la inmensidad del mundo. Al otro, tú. Y nada ni nadie más en la cima desnuda, salvo una cruz tosca de madera al borde del abismo. La encrucijada de dos maderos: el que se sostiene paralelo a la tierra, el que apoyado sobre esa misma tierra mira al firmamento (o quizá, baja de lo alto para traernos el cielo). Entonces, ¿dónde está en realidad el Reino?</p>
<p>Vuelves a contemplar el panorama. Empiezas a percibir con más precisión los matices: las ciudades, los pueblos, las parcelas delimitadas y los campos abiertos, las huertas generosas y los suelos incultos, los coches que surcan veloces la autopista, los que se mueven y los que se quedan, los muros que separan, los caminos que encuentran. <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/assisi-dal-subasio.jpg' alt='assisi-dal-subasio.jpg' hspace=15 vspace=5 align="right" />Te das cuenta de que solamente subiendo tan alto puedes abarcar la grandiosidad del mundo. Pero también recuerdas que el mundo se ha de habitar bien cerquita, donde la vida se goza y duele, donde la realidad se hace detalle, donde cada pequeño detalle cambia el destino: abajo. Es entonces cuando resuena con fuerza dentro de ti la pregunta que, en verdad, te está desafiando. La que, ojalá, siga impulsándote siempre a volver a cualquier paraíso cómplice donde se crucen los caminos de la tierra y el cielo.</p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/umbria-subasio.jpg' alt='umbria-subasio.jpg' hspace=15 vspace=5 align="left" />La pregunta es: ¿Cuál es mi lugar en el mundo? De todas las maravillas que pones ante mis ojos, Señor, cuando subo alto&#8230; ¿cuál, pequeñita, espera hoy que baje a su encuentro? ¿Dónde hacen falta un torrente de amor, una pizca de valentía, una mirada de ternura, una apuesta por la justicia, un guiño de reconciliación? ¿Dónde una invitación a la escucha, un testimonio de paz, un motivo para el perdón, un signo de esperanza, un susurro de aliento? ¿Y cómo puedo llevarlos yo, tan débil e inconstante, tan lleno de palabras y falto de talentos&#8230; tan ciego? ¿Adónde voy cuando descienda este monte? ¿<strong>Cuál es mi pedacito de Reino</strong>, de Reino por construir remangado, apasionado, mirando al espejo del cielo?</p>
<p>El viento sopla con fuerza en la cima del Subasio. Quizá sea ése el motivo de su desnudez. <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/05/fiori-appia-subasio.jpg' alt='fiori-appia-subasio.jpg' hspace=15 vspace=5 align="right" />O quizá sea una forma de recordar al peregrino que <em>para subir al cielo, se sube siempre bajando</em>. Así que recojo la mochila, anudo una vez más el pañuelo a la cabeza y me dispongo a regresar allá donde el corazón me lleve. Entonces reparo en ellas. Habían estado ahí todo el tiempo, donde yo únicamente veía pradera sin refugio.</p>
<p>Naciendo entre las rocas. Amarillas y violetas.</p>
<p>Como en la Appia. Iguales.</p>
<p>Las flores.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/via-appia" target="_blank">Mi deseo más profundo, la Via Appia, las flores</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Por los caminos de Francisco</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Apr 2008 15:37:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Contemplar]]></category>

		<category><![CDATA[Peregrinar]]></category>

		<category><![CDATA[Camino de San Francisco]]></category>

		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[En el verano de 2006 tuve el privilegio de compartir una experiencia inolvidable junto a mi amigo y hermano Miguel: la de peregrinar tras las huellas del Pobre de Asís a lo largo del Camino de San Francisco; una hermosa ruta que, desde las montañas de la Toscana hasta el valle de Rieti, custodia y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/04/tau-gialla.jpg' alt='tau-gialla.jpg' align="right" hspace=13 vspace=7 />En el verano de 2006 tuve el privilegio de compartir una experiencia inolvidable junto a mi amigo y hermano Miguel: la de peregrinar tras las huellas del <a href="http://www.franciscanos.org/sfa/menud.html" target="_blank" title="Si quieres conocer más sobre San Francisco...">Pobre de Asís</a> a lo largo del <a href="http://www.diquipassofrancesco.it" target="_blank" >Camino de San Francisco</a>; una hermosa ruta que, desde las montañas de la Toscana hasta el valle de Rieti, custodia y hace resonar el eco de una vida entregada como pocas al amor. Hoy Miguel me sorprende con un precioso vídeo que condensa algunos de los mejores aromas de aquel viaje; aromas que consiguen despertar el recuerdo dormido, devolver al corazón los fascinantes regalos que nos trajimos de vuelta en la mochila que no se carga a la espalda.</p>
<p>Y yo, con un <em>gracias</em> infinito en mis labios, no puedo sino compartirlo contigo, así como él lo ha compartido conmigo&#8230;</p>
<div align="center"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/hXPOuFC2zLQ&#038;hl=es"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/hXPOuFC2zLQ&#038;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br/><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">Vía <a href="http://perlegrino.marianistas.org" target="_blank">&#8220;Fragmentos del camino&#8221;</a> (blog de Miguel Perles, &#8220;perlegrino&#8221;)</font></div>
<p><br/></p>
<p>Si algún día te animas a recorrer los caminos de Francisco, estaremos encantados de ayudarte y orientarte en <a href="http://foros.marianistas.org/foro-303.html" target="_blank">este foro</a>.</p>
<p>Ultreia et suseia.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/ligeros-de-equipaje" target="_blank">Ligeros de equipaje</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Mi deseo más profundo, la Via Appia, las flores</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/via-appia</link>
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		<pubDate>Tue, 11 Mar 2008 23:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Amar]]></category>

		<category><![CDATA[Coleccionar milagros]]></category>

		<category><![CDATA[Contemplar]]></category>

		<category><![CDATA[Escuchar al corazón]]></category>

		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[
Comienzo a comprender −dijo el principito−. Hay una flor&#8230; creo que ella me ha domesticado&#8230;
ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY, El principito

La Via Appia tiene más de dos mil trescientos años, pero yo siempre creo que todavía están a punto de colocar su último adoquín. Para los antiguos era la regina viarium, la reina de las calzadas. No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/fiori-via-appia-antica.jpg' alt='fiori-via-appia-antica.jpg' /></p>
<blockquote><p>Comienzo a comprender −dijo el principito−. Hay una flor&#8230; creo que ella me ha domesticado&#8230;</p>
<p align="right">ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY, <em>El principito</em></p>
</blockquote>
<p>La Via Appia tiene más de dos mil trescientos años, pero yo siempre creo que todavía están a punto de colocar su último adoquín. Para los antiguos era la <em>regina viarium</em>, la reina de las calzadas. No en vano, atravesaba todo el sur de la Península Itálica para conectar Roma con la Campania, la Calabria y la Apulia, abriendo paso a aquella civilización de la que tantos somos, de alguna forma, herederos. Sobre el mismo pavimento que sintió las pisadas firmes de legionarios, colonos, <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/via-quintili-appia-antica.jpg' alt='via-quintili-appia-antica.jpg' align="right" hspace=13 vspace=9 />comerciantes y peregrinos de un ayer tan lejano, hoy caminamos los que preferimos no someternos al imperio&#8230; del tráfico y de las prisas. Al menos, por unas cuantas horas.</p>
<p>La Via Appia es hermosa, increíblemente hermosa. Sobre todo, cuando a sus lados desaparecen las catacumbas, las iglesias, los <em>«pase por aquí con su entrada»</em>. Cuando ya no hay coches que resistan los vaivenes que tan poco importaban a los carros. Cuando sólo quedan la piedra firme de su adoquinado eterno; los cipreses y los pinos abrazados en lo alto; las ruinas milenarias que, rotas y dispersas, te hablan desde su silencio. Y, más allá, los campos serenos, rozando al filo del horizonte el cielo. Donde Roma deja de hacer de Roma, para ser más Roma que en ninguna otra parte. Donde uno se escapa&#8230; para encontrarse, más que nunca, dentro.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/targa-via-appia-antica.jpg' alt='targa-via-appia-antica.jpg' align="left" hspace=14 vspace=6 />Es domingo, quiere llover sobre Roma y he venido a caminar por la Appia. Soy de los privilegiados que la ve nacer a dos pasos de casa y es hora de aprovechar bien tan hermoso regalo. Tengo, además, un buen motivo. Me lo dio ese amigo que, hace unos días, atravesó mi vida con un interrogante sencillo. O sea, de los que tocan y rasgan. Cuál era mi deseo más profundo: ésa fue su pregunta. Y no supe contestarle. Ni supe contestarme. Diría tantos&#8230; tantos y ninguno. Cuando arden muchos fuegos adentro, el ímpetu de las llamas no permite muchas veces contemplar lo que están alumbrando. Pero la incógnita persevera y se hace inevitable; necesitamos encontrar en nuestro corazón las palabras, la respuesta: <strong>¿cuál es tu deseo más profundo?</strong> Hoy quiero empezar a buscar el mío. Bajo la lluvia. En la Appia.</p>
<p>Camino despacio, mochila al hombro, dos manzanas como alimento. La calzada es una fiesta que se va mudando, discretamente, en silencio íntimo y punzante. Las familias con sus niños, los japoneses y sus cámaras, los señores y las señoras respetables con sus collares aún más respetables, los ciclistas, los fieles, los locos&#8230; <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/via-appia-antica.jpg' alt='via-appia-antica.jpg' align="right" hspace=14 vspace=5 />van abandonando poco a poco la escena, según avanza la Appia hacia el sur, crece la altura de los cipreses y las ruinas dejan de merecer una reseña en la Lonely Planet. Roma ya no se adivina en la distancia y las elegantes villas dan paso a llanuras infinitas por las que hace no mucho pasó el arado. Nos hemos quedado solos. La pregunta y yo.</p>
<p>Conozco bien lo que va a suceder. Comenzará el bombardeo de sentimientos. Se me agolparán montones de ideas; el corazón latirá fuerte. Enfocaré la mirada hacia el horizonte, convencido del poder clarividente de la pose. Me imaginaré el futuro. Lo habitaré. Brotarán palabras más o menos bonitas, más o menos sensibles; palabras que, en cualquier modo, podrían solventarme las próximas tres o cuatro entradas de este blog. Pensaré en lugar de sentir; escribiré en lugar de pensar. Y, al final, todo sonará hueco. Por eso, alcanzados los límites de Roma, renuncio a la batalla. Y, ya de regreso, cuando llego a la altura del montículo que abre la vista de la llanura, a un lado, y de la Villa dei Quintili, al otro, me detengo. Subo despacio. El sol se cuela entre las nubes y la tierra parece responder a su estímulo en este sereno atardecer. Me siento en lo alto para poner sobre el papel alguna idea. Y rezo por esa señal que me abra las puertas de una búsqueda auténtica, no de mis torpes zarandeos.</P></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/pianura-via-appia-antica.jpg' alt='pianura-via-appia-antica.jpg' /></p>
<p>Entonces llega ella. Una niña sonriente que, no sin esfuerzo, alcanza la pequeña altura desde la que contemplo estos campos olvidados. Parece buscar algo. Desaparece de mi vista para, a continuación, gritar con enorme alegría. Ya lo ha encontrado. Llama a sus padres que, desde abajo, la esperan, impacientes: <em>«¡Tenéis que venir, tenéis que ver esto!»</em> Ellos se resisten, pero su hija los reclama cada vez con más fuerza. <em>«¡Mirad qué flores tan bonitas! ¡Son las más bonitas que he visto nunca!»</em> La madre la amenaza con un posible robo de su bicicleta, que ha dejado tirada en medio de la Appia. Pero para ella ahora no hay nada más importante que esas flores, en las que yo no había ni tan siquiera reparado. <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/fiore-via-appia-antica.jpg' alt='fiore-via-appia-antica.jpg' align="left" hspace=12 vspace=10 />Y, en efecto, se ven hermosas, las violetas y las amarillas, acariciando la vida mientras, al fondo, el sol camina hacia el ocaso. Definitivamente, son unas flores bellísimas, que brotan como regalo del cielo en un escenario privilegiado.</p>
<p>La insistencia de la pequeña obtiene su premio. El padre sube y, displicente, escucha la feliz explicación de por qué éstas son las flores más bonitas que jamás alguien haya visto. Es tal el éxtasis de su hija que, terminado el discurso, no puede sino invitarla a que arranque unas cuantas para llevárselas de recuerdo. Ella se lo piensa, divertida, pizpireta. Pero decide no hacerlo: <em>«Così quando tornerò li vedrò ancora più belli!»</em></p>
<p><em>«¡Así, cuando vuelva, las podré ver aún más bonitas!»</em></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>Ella tiene flores hermosas. Y, cuando las cuida, nada hay más <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/03/tramonto-via-appia-antica.jpg' alt='tramonto-via-appia-antica.jpg' align="right" hspace=18 vspace=5 />importante en el mundo. Pero nunca las arrancará.</p>
<p>Porque ella volverá. Porque ella quiere volver. Porque ella volverá siempre. Y siempre que vuelva encontrará sus flores, por obra de un misterioso milagro, cada vez más hermosas.</P></p>
<p>Y yo, por primera vez en este domingo en que sobre Roma quiso llover, sonrío con una profunda alegría. Cierro el cuaderno, me levanto, vuelvo a poner mis pies sobre la piedra milenaria y, dando gracias a cada minuto, enfilo el camino de regreso a casa, hacia el mañana, hacia mis flores que crecen en silencio, ¿hacia mi deseo más profundo?</p>
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		<title>La jaula</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/la-jaula</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Feb 2008 22:48:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Amar]]></category>

		<category><![CDATA[poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[
Él creía que amaba
y, por eso,
tenía una jaula.
En algún lugar había de atesorar
las esencias y los momentos,
los recuerdos y las cosechas,
los frutos y sus semillas,
las miradas, los besos.
De algún modo tenía que evitar
que se escapasen los contornos,
que se difuminaran los trazos,
¡los trazos firmes!,
con los que a ella para siempre
él la había dibujado,
enamorado,
¿ciego?

De ahí los barrotes,
colocados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/jaula1.jpg' alt='jaula1.jpg' /></p>
<p align="center">Él creía que amaba<br />
y, por eso,<br />
tenía una jaula.</p>
<p align="center">En algún lugar había de atesorar<br />
las esencias y los momentos,<br />
los recuerdos y las cosechas,<br />
los frutos y sus semillas,<br />
las miradas, los besos.</p>
<p align="center">De algún modo tenía que evitar<br />
que se escapasen los contornos,<br />
que se difuminaran los trazos,<br />
¡los trazos firmes!,<br />
con los que a ella para siempre<br />
él la había dibujado,<br />
enamorado,<br />
¿ciego?
</p>
<p align="center">De ahí los barrotes,<br />
colocados con paciencia,<br />
con <em>táctica y estrategia</em>,<br />
con el sigilo propio<br />
de quien camina con miedo,<br />
como quien busca ser amado&#8230;<br />
y se disfraza.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/jaula2.jpg' alt='jaula2.jpg' /></p>
<p align="center">Él creía que amaba<br />
y, por eso,<br />
tenía una jaula.</p>
<p align="center">Pero un día supo<br />
de un Amor que nada guarda ni<br />
nada encierra,<br />
que se consume y se desgasta:<br />
efímero en cada segundo<br />
y, sin embargo,<br />
cada segundo más grande,<br />
más profundo,<br />
más lleno de mañana.</p>
<p align="center">El que se entrega sin medida<br />
ni cálculos ni plazos,<br />
el que no dibuja límites<br />
para dejar libre el espacio,<br />
el que no camufla lo débil<br />
ni se <em>viste para la ocasión</em><br />
ni se maquilla tras el escenario.</p>
<p align="center">El que no espera del otro,<br />
pero con el otro espera<br />
caminando.</p>
<p align="center">Y quiso probarlo.<br />
Y deseó liberarse de todo.<br />
Y corrió a abrir la jaula.</p>
<p align="center">Fue entonces cuando descubrió,<br />
atónito ante los barrotes,<br />
que era él quien estaba<br />
dentro.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/jaula3.jpg' alt='jaula3.jpg' /></p>
<p align="right"><em>En Roma, un viernes.<br />
Cuando atardecía, como casi siempre.</em></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>Los que no sabemos hacer poesía nos conformamos con inspirarnos torpemente en los que la ofrecen a manos llenas. Como en este hermoso duelo de complicidades, de enamorados que, quizá, entendieron el amor&#8230;</p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/jaula_abierta.jpg' alt='jaula_abierta.jpg' align="left" />
<div align="center"><br />
<font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:9pt">«Sinceramente tuyo»</font><br />
<font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">(Joan Manuel Serrat :: <a href='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/letra-sinceramente_tuyo.pdf' target="_blank">ver letra</a>)</font></div>
<p><br/></p>
<div align="center"><br />
<font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:9pt">«Sinceramente tuya»</font><br />
<font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">(Pasión Vega :: <a href='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/letra-sinceramente_tuya.pdf' target="_blank">ver letra</a>)</font></div>
<p><br/></p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/amar" target="_blank">Amar</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Con los cuarenta últimos</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Feb 2008 01:09:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Soñar una tierra nueva]]></category>

		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>

		<category><![CDATA[justicia y paz]]></category>

		<category><![CDATA[marianistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Más sencilla&#8230; más sencilla.
Sin barroquismo,
sin añadidos ni ornamentos.
Que se vean desnudos
los maderos,
desnudos
y decididamente rectos.
«Los brazos en abrazo hacia la tierra,
el mástil disparándose a los cielos.»
Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto&#8230;
este equilibrio humano
de los dos mandamientos.
Más sencilla&#8230; más sencilla&#8230;
haz una cruz sencilla, carpintero.
LEÓN FELIPE

Empieza la Cuaresma. Tiempo de hacer nuestra vida más sencilla&#8230; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/cruz.jpg' alt='cruz.jpg' align="right" hspace=16 />Más sencilla&#8230; más sencilla.<br />
Sin barroquismo,<br />
sin añadidos ni ornamentos.<br />
Que se vean desnudos<br />
los maderos,<br />
desnudos<br />
y decididamente rectos.</p>
<p>«Los brazos en abrazo hacia la tierra,<br />
el mástil disparándose a los cielos.»</p>
<p>Que no haya un solo adorno<br />
que distraiga este gesto&#8230;<br />
este equilibrio humano<br />
de los dos mandamientos.<br />
Más sencilla&#8230; más sencilla&#8230;<br />
haz una cruz sencilla, carpintero.</p>
<p align="right">LEÓN FELIPE</p>
</blockquote>
<p>Empieza la Cuaresma. Tiempo de hacer nuestra vida <em>más sencilla&#8230; más sencilla</em>. De olvidar los adornos, de podar las ramas secas, de aligerar la carga en el desierto. Tiempo de dar, tiempo de silencio. Tiempo para encontrarnos, para vivir un poco más desnudos&#8230;</p>
<p>Tiempo para acallar los ruidos. Para escuchar los gemidos del mundo sufriente, del olvidado y del hambriento.</p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/mapa_cuaresma_2008.gif' alt='mapa_cuaresma_2008.gif' align="left" hspace=10 vspace=6 />En la <a href="http://www.marianistas.org/identidad/" target="_blank" title="La Familia Marianista: ¿quiénes somos?">Familia Marianista</a> queremos vivirlo, un año más, acercándonos en cada uno de sus cuarenta días a los <em>cuarenta últimos</em>, a los pueblos de los cuarenta países que viajan en el furgón de cola del desarrollo. Lo haremos conociendo su historia y su realidad presente; recibiendo un testimonio cercano (en esta ocasión, con la mujer como protagonista) que nos ayudará a poner <em>rostro y corazón</em> a dicha realidad, más allá de las estadísticas; y, finalmente, sintiéndonos invitados a cambiar, siquiera un poquito, nuestras vidas a la luz de lo leído, de lo interrogado, de lo sentido. Con un pequeño gesto y con nuestra oración. Porque éste es también tiempo para que en nuestra sociedad hagamos callar nuestras tambaleantes convicciones, y revisemos las estructuras de opresión y de injusticia que hacen sufrir a tantos y tantos seres humanos, a tantos y tantos hermanos nuestros.</p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/02/cerilla-madera.jpg' alt='cerilla-madera.jpg' align="right" hspace=15 vspace=6 /><em>En nuestra sociedad</em>&#8230; nosotros&#8230; tú&#8230; yo.</p>
<p>Quiero animarte de todo corazón a sumarte a esta propuesta que da voz a los sin voz. Y que se la dará en nuestro corazón y en nuestro existir cotidiano. Por eso, hasta el final de la Cuaresma podrás encontrar, en lo alto del blog y a modo de invitación cariñosa, una pequeña herramienta (de actualización automática) mediante la cual podrás acceder cada día a la página del país que nos sentiremos llamados a conocer, a llevar a lo profundo de nuestro ser y de nuestro estar en el mundo, a dejar hablar sobre nuestro <em>silencio sin adornos</em>.</p>
<p>Ojalá.</p>
<p>Feliz sencillez.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Si quieres visitar la web general de la campaña&#8230;</font><br />
<a href="http://www.40ultimos.marianistas.org" target="_blank">40 días con los 40 últimos</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>De Flores a Chisec, pasando por Sayaxché: cuatro enseñanzas</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/flores-sayaxche-chisec</link>
		<comments>http://alexsegrelles.marianistas.org/flores-sayaxche-chisec#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Jan 2008 01:10:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Confiar]]></category>

		<category><![CDATA[Mirar con otro enfoque]]></category>

		<category><![CDATA[guatemala]]></category>

		<category><![CDATA[lazos]]></category>

		<category><![CDATA[viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[

«En el colegio nos están pidiendo ya que nos hagamos una idea de qué carrera vamos a estudiar y cada vez queda menos tiempo para decidir. Tengo mucho miedo de escoger mal: al fin y al cabo me juego mi futuro.»
De la carta de una amiga, hace unos pocos días.

«Es como un desvío. Como cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/via.png' alt='via.png' align="left" hspace=8 vspace=5 /><br />
<blockquote>
<p><strong>«En el colegio</strong> nos están pidiendo ya que nos hagamos una idea de qué carrera vamos a estudiar y cada vez queda menos tiempo para decidir. Tengo mucho miedo de escoger mal: al fin y al cabo me juego mi futuro.»</p>
<p align="right"><font STYLE="font-size:7.5pt">De la carta de una amiga, hace unos pocos días.</font></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p><strong>«Es como un desvío</strong>. Como cuando vas por la carrertera y hay un desvío hacia otro sitio pero a lo mejor vas hablando por el móvil, o estás discutiendo o pensando en lo que sea, y no te das cuenta y se te pasa. Y te jodiste porque ya no puedes volver atrás. Pues ese día es lo mismo: un desvío. Y es muy importante, porque puedes elegir por dónde va a seguir todo. Si por ese camino que es nuevo o no. Por eso tenemos que estar muy atentas, Zule, muy atentas. Porque hay muy pocas cosas buenas, y si encima se te pasan porque estás hablando con el móvil o pensando en otra cosa, sería una mierda, una mierda completa.»</p>
<p align="right"><font STYLE="font-size:7.5pt">De la película <em>Princesas</em> (F. León de Aranoa, 2005).<br/> Diálogo rescatado en el estupendo <a href="http://lasemillaciega.blogspot.com/2007/12/ms-perlas.html" target="_blank">blog de Fernando</a>,<br/> hace unas pocas semanas.</font></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p><strong>«El tren sólo pasa</strong> una vez en la vida.»</p>
<p align="right"><font STYLE="font-size:7.5pt">De ayer, de hoy y de siempre. Y de un buen amigo.</font></p>
</blockquote>
<p>Viajar a través de la belleza de Guatemala puede convertirse, si el forastero es capaz de <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/category/otro-enfoque" target="_blank">mirar con otro enfoque</a>, en una permanente lección de vida.</p>
<p>Como una de las visitas imprescindibles para quien se acerca a aquellas tierras se erige, sin duda, la magnífica ciudad de <a href="http://www.mayasautenticos.com/tikal_national_park.htm" target="_blank" title="Más sobre el Parque Nacional Tikal">Tikal</a>, ruinas de gloria maya alzadas con majestuosidad entre la tupida arboleda que da forma a la selva húmeda y exuberante del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pet%C3%A9n" target="_blank" title="Más sobre el departamento de Petén">Petén</a>. Pero Tikal es un enclave aislado, alcanzable tan solo a través de una modesta carretera desde <a href="http://www.inforpressca.com/floresp/" target="_blank" title="Más sobre la ciudad de Flores">Flores</a>, la hermosa capital departamental que, varada junto al infinito lago Petén Itzá, ejerce como principal nudo de comunicaciones de la región.<img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/bus-guatemala.jpg' alt='bus-guatemala.jpg' align="right" hspace=12 vspace=6 /> Por eso, es precisamente aquí, en Flores, donde se organizan todas las excursiones hacia Tikal. Y, por eso, es precisamente aquí, en Flores, donde el viajero que ya haya admirado la belleza de sus pirámides (y que desee regresar al centro o al sur del país) deberá tomar una importante decisión. Porque, en efecto, dos serán las alternativas que encontrará para volver al corazón de Guatemala: La más cómoda permite viajar en un autobús con abundantes plazas que, seguramente, décadas atrás lo fue de alguna escuela infantil estadounidense. La más interesante, quizá, la ofrecen los conductores de los pequeños <em>colectivos</em> que, con una mayor frecuencia, parten de la estación central&#8230;</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>El <em>colectivo</em> está a punto de salir hacia la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alta_Verapaz" target="_blank" title="Más sobre el departamento de la Alta Verapaz">Alta Verapaz</a> y tenemos la suerte de llegar justo a tiempo a la estación. <em>De haber tardado unos pocos minutos más, lo habríamos perdido</em>, pensamos. El vehículo que nos espera no difiere demasiado de los que ya hemos conocido <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/estacion-colectivos.jpg' alt='estacion-colectivos.jpg' align="left" hspace=12 vspace=6 />en nuestros trayectos por <a href="http://www.coban.com.gt/" target="_blank" title="Más sobre la ciudad de Cobán">Cobán</a>, la ciudad que nos acoge: se trata de una furgoneta bajita y de no más de doce plazas en la que, sin embargo, suelen entrar muchos más viajeros, componiendo escenas a medio camino entre lo pintoresco y lo asfixiante, en las que no suelen faltar mujeres dando el pecho a sus bebés, mercancías de los tipos más diversos y, en ocasiones, tampoco alguna que otra gallina. Pero esta vez nos sentimos afortunados: somos cuatro los voluntarios que viajamos y tan solo un par de personas más se unen a la expedición. Por lo menos podremos estirarnos cómodamente hasta la próxima estación, para la que, con un poco de suerte, todavía nos quedarán unos cuantos kilómetros.</p>
<p>Nuestra sorpresa llegará nada más salir de la terminal, cuando el niño que acompaña al conductor (el <em>gritón</em>) saque por primera vez su cabeza por la ventana para anunciar el destino de la camioneta. Lo hace con voz rasgada y sin apenas darse tiempo para pronunciar el nombre completo de la ciudad antes de volver a empezarlo de nuevo: <em>«¡Cobáncobáncobáncobáncobánnnnn!»</em>. Y entonces nos percatamos de que <em>la próxima estación</em> es cada calle, cada esquina, cada rincón donde aparezca alguien que (sea premeditamente, sea por un extraño y súbito impulso) <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/mercado-carcha.jpg' alt='mercado-carcha.jpg' align="right" hspace=12 vspace=8 />quiera viajar hacia el sur. El <em>colectivo</em> dibuja, pues, un sinuoso trazado sobre el plano de Santa Elena (la prolongación sobre tierra de la ciudad cuyo corazón late en la <a href="http://www.negociosenguatemala.com/imagenes_camara/isla_flores_peten.jpg" target="_blank">isla de Flores</a>), sin evitar ni tan siquiera las estrechas calles del mercado. Cada vez que un pasajero lo detenga, se repetirá inevitablemente el mismo ritual: el <em>gritón</em> descenderá de la camioneta rápidamente y, con un movimiento sencillo y ágil, abrirá la puerta corredera de la cabina para, en menos de tres segundos, dejar acomodado al nuevo compañero de viaje. Y así sucederá hasta salir de la ciudad e, incluso, cuando el vehículo atraviese cualquier enclave mínimamente habitado o el conductor aviste algún distraído caminante, perdido en las soledades de la carretera. Nuestra pretendida e ingenua comodidad, desde luego, quedó arruinada muy pronto.</p>
<p>Primera enseñanza: <strong>Las <em>estaciones</em> no solo están donde siempre nos habían dicho que estaban. Cualquier lugar es bueno para subirse al <em>tren</em> si ardes en deseos de viajar. Si no llegaste a tiempo a la parada, ¡prueba a detenerlo!</strong></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>Estamos atravesando las verdes llanuras del sur del Petén y la camioneta no deja de llenarse. Incluso en los lugares más recónditos aparecen trabajadores del campo; humildes vendedores que prueban suerte con su mercancía hoy a este lado de la carretera, mañana al otro; mujeres con sus niños pequeños en brazos. Los ocupantes del <em>colectivo</em> comenzamos a sufrir las consecuentes estrecheces: el calor y la humedad (de por sí sofocantes en esta zona de Guatemala) se hacen un poco más insoportables, y nuestra amiga I. <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/colectivo-flores-sayaxche.jpg' alt='colectivo-flores-sayaxche.jpg' align="left" hspace=12 vspace=9 />siente cada vez más cerca el contundente machete para segar la hierba que cuelga del jornalero que viaja pegado a su izquierda. Una hora más tarde, somos más de treinta dentro: algunos sentados, la mayoría de pie y en las posiciones más inverosímiles. El <em>gritón</em> viaja ya con medio cuerpo fuera del vehículo, pero, para nuestro asombro, ello no le impide seguir anunciando con fuerza la disponibilidad del servicio. <em>«¡Sayaxché, Libertad! ¡Hay plazaaaaaaaas!»</em> Los cuatro voluntarios nos miramos atónitos mientras, a nuestro alrededor, nuestros compañeros de expedición (guatemaltecos todos y, deducimos, asiduos a esta línea) asisten impasibles a la escena. Pues sí: parece que todavía hay plazas.</p>
<p>Segunda enseñanza: <strong>El <em>tren</em> no es solo para unos pocos elegidos. O para los que llegaron a tiempo. O para los que lo cogieron primero. Por muy lleno que esté, si quieres viajar, siempre hay un espacio para ti.</strong></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>Llegamos a <a href="http://www.inforpressca.com/sayaxche/" target="_blank" title="Más sobre la ciudad de Sayaxché">Sayaxché</a>, al sur del Petén. Todavía no hemos cubierto ni la mitad del camino pero, alcanzada esta altura del trayecto, el conductor se detiene y nos invita a bajar. <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/sayaxche-rio-pasion.jpg' alt='sayaxche-rio-pasion.jpg' align="right" hspace=12 vspace=8 />Frente a nuestros ojos, una imagen que, no por ya conocida, nos resulta menos impactante: estamos frente al río de la Pasión, un torrente majestuoso de vida que se abre paso mansamente a través de un ancho cauce al que abrazan veredas de árboles tropicales. Ningún puente se ha atrevido a abrirle una cicatriz; tal es el miedo a lastimar su belleza. ¡No!, no hay puentes, ni tan siquiera en esta ciudad de más de cincuenta mil habitantes, en este importante cruce de caminos. Bien es cierto que el <em>colectivo</em> podría vadear el envite situándose sobre la ingeniosa plataforma móvil que va desplazándose alternativamente entre una y otra orilla, pero parece que, llegados a este punto, le resulta más rentable regresar a Flores. Nos aseguran, de todas formas, que un vehículo idéntico nos espera al otro lado de la Pasión. Cruzamos el río en una barcaza y lo encontramos, efectivamente, dispuesto. Muy pocos nos subimos, pero ahora ya estamos seguros de que ello no nos asegurará ni más comodidad ni una mayor dosis de aire puro en el habitáculo. Entramos en el casco urbano de Sayaxché y le damos dos vueltas. El nuevo <em>gritón</em> repite el ritual, la camioneta se llena y nosotros nos sentimos ya un poco menos extranjeros.</p>
<p>Tercera enseñanza: <strong>El viaje es largo y se manifiesta siempre repleto de <em>pasiones</em>. <em>Pasiones</em> que unas veces toca vadear; otras, abrazar; y siempre, afrontar. En todo caso, nuestros <em>trenes</em>, por sí solos, se demuestran incapaces de vencer todos los obstáculos. Haber logrado montarnos en uno no nos garantiza la tranquilidad de un futuro que ya solo dependa de cómo seamos capaces de mantenernos a bordo.</strong></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>Hemos entrado ya en la Alta Verapaz y confiamos en que, a pesar de las estrecheces, no nos toque vivir nuevos sobresaltos hasta nuestra llegada a <a href="http://www.inforpressca.com/chisec/" target="_blank" title="Más sobre la ciudad de Chisec">Chisec</a>, la localidad en la que nuestros amigos nos van a recoger para llevarnos a un pequeño paraíso: las mágicas y recoletas <a href="http://www.cuevasdecandelaria.com/" target="_blank" title="Más sobre las cuevas de Candelaria">cuevas de Candelaria</a>. La ciudad en la que hemos de apearnos nos es desconocida pero, una vez bajemos de la camioneta, pensamos orientarnos con la ayuda del conductor antes de que el <em>colectivo</em> siga su camino hacia Cobán, el destino que los <em>gritones</em> llevan anunciando desde que salimos, hace ya unas cuantas horas, de Flores.<img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/encrucijada-chisec.jpg' alt='encrucijada-chisec.jpg' align="left" hspace=12 vspace=10 /> Muy pronto, sin embargo, la juguetona trama de este viaje habrá de zarandearnos con un nuevo imprevisto. Porque, en realidad, este servicio no lleva a Cobán y ni tan siquiera alcanza Chisec, nos informan nuestros vecinos. Tan solo nos dejará en el siguiente cruce de caminos, donde otras furgonetas, dicen, aguardan a la espera de viajeros que quieran dirigirse, no solo hacia el sur (la única ruta posible, según nuestra limitada perspectiva), sino también a otros puntos de la geografía más cercana. Nos vemos empujados, pues, a lo que parece una interminable carrera de relevos, en la que cada bifurcación nos obligará a buscar de nuevo asiento en otra camioneta, a parapetarnos en un nuevo reducto de aire más o menos respirable&#8230; a preguntarnos, en fin, adónde estamos yendo realmente.</p>
<p>Cuarta enseñanza: <strong>Ninguno de nuestros <em>trenes</em>, tan humanos, tan limitados, nos lleva hasta un destino final e inexorable. No hay decisión, por muy definitiva que la consideremos, que tarde o temprano no se vea obligada a pararse ante una nueva <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/encrucijadas" target="_blank">encrucijada</a>.</strong></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>Hay trenes que pasan solo una vez a lo largo de nuestra existencia, quizá. Hay, sin duda, opciones, elecciones, que nos marcan profundamente para el resto de nuestros días; que escriben con tinta indeleble la historia personal de la que somos siempre, y al mismo tiempo, hijos y padres, <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/llave-antonio-mas.jpg' alt='llave.jpg' align="right" hspace=12 vspace=8 />deudores y agraciados. Y hay, cómo no, momentos en la vida en los que un arrebato de valentía, una apuesta por la generosidad o un hálito de lucidez, pueden marcar la diferencia para mucho tiempo. Pero me resisto a creer, como la Caye de <em>Princesas</em>, que un instante de despiste (se condense éste en un segundo o en quién sabe cuántos años) pueda sellar nuestro destino y dejarlo visto para sentencia. Como me resisto a creer, mi querida amiga, que te vayas a jugar todo tu futuro en la carta que ese crupier impaciente llamado <em>convencionalismo social</em> te obliga ahora a apostar. Como no puedo concebir, en definitiva, que un Dios que nos ama hasta el infinito no nos conceda (en nuestros dones, en nuestros talentos, en nuestra sensibilidad para escuchar su llamada) la posibilidad inagotable de volver a construir de nuevo el mañana, por mucho que ayer erráramos el camino.</p>
<p>Porque no hay decisión que no traiga consigo nuevas encrucijadas. Porque nuestros billetes hacia felicidades efímeras no son capaces por sí solos de sortear los obstáculos. Porque para tus sueños no hay hora de salida ni estación de embarque predeterminada. Porque en el único <em>tren</em> que de verdad lleva a la plenitud, milagrosamente y por muy lleno que circule&#8230;</p>
<p>&#8230;siempre, esperándote, <em>¡hay plazaaaaaaaas!</em></p>
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		<title>Dónde están los milagros</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jan 2008 22:58:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Coleccionar milagros]]></category>

		<category><![CDATA[Confiar]]></category>

		<category><![CDATA[artes]]></category>

		<category><![CDATA[discapacidad]]></category>

		<category><![CDATA[testimonio de vida]]></category>

		<category><![CDATA[vídeos]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cuál es el sentido del sufrimiento? ¿Por qué tantas personas sobre la faz de la tierra parecen no tener derecho a ser felices? ¿Qué explicación podemos dar a todas esas dificultades que surcan y desgarran nuestra vida? Dios, ¿nos has abandonado? En este mundo tan arrasado por la desolación y la injusticia, ¿dónde están los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuál es el sentido del sufrimiento? ¿Por qué tantas personas sobre la faz de la tierra parecen no tener derecho a ser felices? ¿Qué explicación podemos dar a todas esas dificultades que surcan y desgarran nuestra vida? Dios, ¿nos has abandonado? En este mundo tan arrasado por la desolación y la injusticia, ¿dónde están los milagros? ¿Dónde están tus milagros?</p>
<div align="center"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/klvsmXColzQ&#038;rel=0&#038;color1=0xd6d6d6&#038;color2=0xf0f0f0&#038;border=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/klvsmXColzQ&#038;rel=0&#038;color1=0xd6d6d6&#038;color2=0xf0f0f0&#038;border=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br/><br />
<object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LnLVRQCjh8c&#038;rel=0&#038;color1=0xd6d6d6&#038;color2=0xf0f0f0&#038;border=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/LnLVRQCjh8c&#038;rel=0&#038;color1=0xd6d6d6&#038;color2=0xf0f0f0&#038;border=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></div>
<p><br/></p>
<p>Mueve uno de tus brazos. Siente cómo puede ayudar a aliviar un peso, extenderse para ofrecer una mano al que cae, acercarse hasta la mejilla del que llora para acariciarla con ternura. Siente con qué calor puede abrazar al hermano, y cuánto bien ha sido regalado a cada uno de sus músculos con la esperanza de que tú lo liberes y construyas humanidad con él.</p>
<p>Mueve una de tus piernas. Siente cómo te permiten correr hacia el otro para socorrerlo, caminar hacia él para encontrarlo, aproximarte poco a poco hacia él para amarlo.</p>
<p>O mueve, sencillamente, tu corazón.</p>
<p>Aunque no hace falta. Él ya lo hace por ti.</p>
<p>Ahí está el milagro.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/leccion-mariposa" target="_blank">La lección de la mariposa</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>(Des)propósitos de Año Nuevo</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/despropositos-ano-nuevo</link>
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		<pubDate>Tue, 01 Jan 2008 22:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Amar]]></category>

		<category><![CDATA[Mirar con otro enfoque]]></category>

		<category><![CDATA[Abate Pierre]]></category>

		<category><![CDATA[lecturas]]></category>

		<category><![CDATA[palabras]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"<img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/vasija-pequena.jpg' alt='vasija-pequena.jpg' />
<blockquote><p>El Infinito es Amor.</p>
<p>Como muy bien sabemos por experiencia propia, el amor consiste en darse y no en coger&#8230; Somos una vasija demasiado pequeña para poder contener el Infinito. El amor es extásis. Nos hace ser más, haciéndonos salir de nosotros mismos. Y el Infinito puede expresarse totalmente en él.</p>
<p>Cuando me preguntan por qué hemos nacido, respondo simplemente: «¡Para aprender a amar!».</p>
<p>¡Sí!, La vida me ha enseñado que vivir es un poco de tiempo concedido a nuestras libertades para prepararse al eterno encuentro con el Amor Eterno. Por eso, si hoy puedo transmitir alguna certeza a los que van a luchar para poner más humanidad en todo, es ésta –decididamente, no sé decir otra cosa–: «La vida consiste en aprender a amar».</p>
<p align="right">ABBÉ PIERRE, <em>Testamento (adaptación)</em></p>
</blockquote>
<p>Año Nuevo: tiempo de propósitos, dicen. Aunque yo nunca fui de los que se los plantean y escriben en una lista&#8230;</p>
<p>Dice la Real Academia que un <em>despropósito</em> puede ser <em>algo dicho o hecho fuera de conveniencia</em>. Esto me gusta más. Porque<img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/01/lista.jpg' alt='lista.jpg' hspace=12 vspace=10 align="right" /> dice también la Real Academia que la <em>conveniencia</em> se puede entender como <em>utilidad</em> o <em>provecho</em>. Y como el amor no entiende ni de utilidades ni de provechos, acabo de decidir que este año, por primera vez, quiero tener una lista&#8230; de des-propósitos.</p>
<p>Es ésta:</p>
<blockquote><p><strong>1. </strong>Recordar que «somos una vasija demasiado pequeña para contener el Infinito».</p>
<p><strong>2. </strong>Salir de mi vasija (para poder empaparme del Amor, con mayúscula).</p>
<p><strong>3. </strong>Intentar encontrar en cada segundo, en cada instante, en cada persona, en cada situación, en cada alegría, en cada decepción, en cada mirada, en cada abrazo, en cada injusticia, en cada espalda vuelta, en cada rostro que se muestra&#8230; una oportunidad para seguir aprendiendo a amar. O sea, para seguir viviendo.</p>
</blockquote>
<p>Y no es para el 2008. Es para la vida. Para esta vida de barro.</p>
<p>¡Feliz Año Nuevo!</P></p>
<p>Felices 366 nuevos amaneceres, que se nos regalan para mirarlo todo&#8230;</p>
<p align="right">&#8230;como si siempre fuera la primera vez.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Si no vives por mí</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Dec 2007 21:03:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Dejarnos amar]]></category>

		<category><![CDATA[fotografía]]></category>

		<category><![CDATA[Jesús]]></category>

		<category><![CDATA[lazos]]></category>

		<category><![CDATA[música]]></category>

		<category><![CDATA[Navidad]]></category>

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		<description><![CDATA[
Si no vives por mí,
cada mañana nueva es rutina;
cada mirada al mundo, desolación;
cada horizonte, temores;
cada camino desconocido, amenaza;
cada alegría, artificio;
cada tristeza, sinsentido;
cada hermano, silencio;
cada silencio, nada.
Y es que si no vives por mí,
las palabras se vuelven huecas;
las manos, mudas;
y mi amor es
sólo porque espera.
Pero si en un arrebato de locura
hago de mi corazón pesebre
para acogerte, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/flores.jpg' alt='flores.jpg' /><br/></p>
<p align="center">Si no vives por mí,<br />
cada mañana nueva es rutina;<br />
cada mirada al mundo, desolación;<br />
cada horizonte, temores;<br />
cada camino desconocido, amenaza;<br />
cada alegría, artificio;<br />
cada tristeza, sinsentido;<br />
cada hermano, silencio;<br />
cada silencio, nada.</p>
<p align="center">Y es que si no vives por mí,<br />
las palabras se vuelven huecas;<br />
las manos, mudas;<br />
y mi amor es<br />
sólo porque espera.</p>
<p align="center">Pero si en un arrebato de locura<br />
hago de mi corazón pesebre<br />
para acogerte, rey sin posada,<br />
las mañanas se vuelven regalo;<br />
las miradas, ternura;<br />
los horizontes, confianza.</p>
<p align="center">Los caminos desconocidos , ¿quizá utopía?,<br />
traen alegrías sinceras<br />
y tristezas que enseñan y levantan.<br />
El hermano se hace prójimo<br />
y junto a él los silencios hablan.<br />
Hablan como hablan las manos,<br />
más que las palabras,<br />
modelando el barro de la vida<br />
con un amor que ya nada espera,<br />
pero que vive en esperanza.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></P></p>
<p align="center"><em>Por eso, nace TÚ en mí para que mi YO muera,<br />
para que el TÚ sea en mi vida primera persona,<br />
para que el otro me descentre y se haga centro;<br />
y así, más que nunca, pueda ser de verdad<br />
YO.</em></p>
<p align="center"><em>Y TÚ conmigo.</em><br/></p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/tu-yo.jpg' alt='tu-yo.jpg' /><br/></p>
<div align="center"><br />
<font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:9pt">«Si no muero por ti»</font><br />
<font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">(Almudena :: álbum «Tierra» :: <a href='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/letra-si_no_muero_por_ti.jpg' target="_blank">ver letra</a>)</font></div>
<p><br/></p>
<p>Las fotografías fueron un sueño de <a href="http://www.antoniomas.com" target="_blank">Antonio Mas</a>. La canción de Almudena que hoy me inspiró estos versos humides y torpes, un regalo de luz para las últimas semanas del Adviento. Gracias a ti, que la trajiste a mi vida.</p>
<p>A todos los que os acercáis a este pequeño rincón, <strong>Feliz Navidad</strong>. <strong>Feliz recién nacer</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Y llegas Tú&#8230;</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Dec 2007 19:17:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Amar]]></category>

		<category><![CDATA[Servir]]></category>

		<category><![CDATA[Adviento]]></category>

		<category><![CDATA[Jesús]]></category>

		<category><![CDATA[Navidad]]></category>

		<category><![CDATA[vídeos]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8230;y nos recuerdas que tu poder se manifiesta en lo débil,
que has elegido vivir en nuestro corazón,
que tu sueño es que lleguemos a mirar como Tú nos miras&#8230;
Vía &#8220;Lo esencial es invisible a los ojos&#8221; (blog de Carlos Herrera)

Marana tha.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">&#8230;y nos recuerdas que tu poder se manifiesta en lo débil,<br />
que has elegido vivir en nuestro corazón,<br />
que tu sueño es que lleguemos a mirar como Tú nos miras&#8230;</p>
<div align="center"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/SmAN50CG-sQ&#038;rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/SmAN50CG-sQ&#038;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br/><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">Vía <a href="http://carloshesa.blogspot.com/" target="_blank">&#8220;Lo esencial es invisible a los ojos&#8221;</a> (blog de Carlos Herrera)</font></div>
<p><br/></p>
<p align="center">Marana tha.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>En el corredor de la vida</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/en-el-corredor-de-la-vida</link>
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		<pubDate>Thu, 20 Dec 2007 01:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Comprender]]></category>

		<category><![CDATA[Soñar una tierra nueva]]></category>

		<category><![CDATA[injusticia]]></category>

		<category><![CDATA[Italia]]></category>

		<category><![CDATA[pena de muerte]]></category>

		<category><![CDATA[Sant'Egidio]]></category>

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		<description><![CDATA[
Estoy encerrado en el corredor de la muerte desde hace ya cinco años. Entré aquí cuando era un chaval; ahora me he hecho un hombre y entiendo muchas cosas, pero ya no puedo hacer nada por mi vida. [...] Aunque no podéis ayudarme a salir de aquí, siempre podéis escribirme, haceros amigos míos. [...] He [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/braccio-della-morte.jpg' alt='braccio-della-morte.jpg' /></p>
<blockquote><p>Estoy encerrado en el corredor de la muerte desde hace ya cinco años. Entré aquí cuando era un chaval; ahora me he hecho un hombre y entiendo muchas cosas, pero ya no puedo hacer nada por mi vida. [...] Aunque no podéis ayudarme a salir de aquí, siempre podéis escribirme, haceros amigos míos. [...] He pensado que quizá vosotros tendréis la posibilidad de encontrar a alguien que quiera escribirme, porque yo en los últimos tiempos no sabía ya cómo pedir ayuda o amistad. [...] La soledad de este lugar comienza a hacer efecto sobre mí. Me he dado cuenta de que puedo terminar muriendo aquí por algo que no he cometido. [...] En el corredor de la muerte hay personas buenas e inteligentes, pero muchos no han tenido ninguna posibilidad en la vida. Miradme a mí: mi vida estaba apenas comenzando y ahora se acaba por una mentira. ¿Por qué?</p>
<p align="right">DOMINIQUE GREEN,<br />
desde una cárcel de Texas</p>
</blockquote>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/dominique-green.jpg' alt='dominique-green.jpg' align="left" hspace=14 vspace=6 />Dominique fue condenado a morir cuando apenas había cumplido dieciocho años. Detenido violentamente e interrogado sin la posibilidad de ver a un abogado, se le acusaba de homicidio. El letrado de oficio que le fue asignado posteriormente presentó las pruebas que podían haberle ayudado en su defensa&#8230; fuera de plazo. Su historia, la de una vida difícil (nacido en el seno de una familia muy pobre, hijo de padres separados, cuidado por una madre con problemas psíquicos, madurado en el frío de los suburbios de Houston), se veía abocada a un final sin esperanza.</p>
<p>Pero Dominique se resistía a perder contacto con el mundo. Desde su pequeña celda, desde la misma en la que dibujaba y escribía poemas, se decidió un día a enviar una carta de la que pronto se haría eco la prensa. Dominique se preguntaba si alguien estaría dispuesto a hacerse amigo suyo a través de la correspondencia, a brindarle una ráfaga de la amistad que el mundo le había negado. Y, desde Roma, alguien contestó. Así nacieron la iniciativa <em>&#8220;escribe a un condenado a muerte&#8221;</em> y la lucha activa contra la pena capital promovidas por la <a href="http://www.santegidio.org" target="_blank">Comunidad de Sant&#8217;Egidio</a>.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>La <a href="http://www.santegidio.org" target="_blank">Comunidad de Sant&#8217;Egidio</a> me invita a una velada-concierto contra la pena de muerte. Es 30 de noviembre, la lluvia nos concede una tregua en Roma. Faltan ya pocos días para que la ONU apruebe una <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/pena-di-morte.jpg' alt='pena-di-morte.jpg' align="right" hspace=14 vspace=6 /><a href="http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?newsID=11197&#038;criteria1=&#038;criteria2=" target="_blank">moratoria universal de las ejecuciones</a> (así ocurrió, efectivamente, el pasado lunes 18 de diciembre), y tras esa declaración se esconde mucho trabajo silencioso y encomiable de las buenas gentes de esta comunidad de laicos a favor de una justicia que no contemple la eliminación de la vida, que respete al ser humano y crea en su redención.</p>
<p>Ex condenados a muerte y familiares de víctimas se toman de la mano para hablarnos de perdón y de verdadera justicia, de reconciliación y de fe en el ser humano. Por su parte, la voz rasgada de Enrico Lo Verso y el tono profundo y cautivador de Mariano Rigillo nos leen cartas escritas desde el corredor de la muerte. Cartas que hablan de esperanza, de segundas oportunidades cuando ya todo parece perdido&#8230; de la importancia de escuchar una palabra amiga, de sentir una mano que consuele y confíe aun en la distancia. De que todos tenemos derecho a equivocarnos y a seguir siendo amados.</p>
<p>¿Segundas oportunidades? Sí, para nuestro asombro, así concebía Dominique su reclusión en el corredor de la muerte. Como una segunda oportunidad. Lo confiesa entre sus letras, cuando habla de cómo aprende a hacerse mayor a través de las sonrisas de sus compañeros y del cariño que le brindan sus amigos de correspondencia. Cuando sale a la luz desde una verdad punzante su profundo dolor; el sufrimiento de quien llegó siendo niño y morirá sin que la sociedad le haya concedido la posibilidad de ser hombre, y hombre bueno, para el mundo.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p>La velada toca a su fin. Nicola Piovani acaricia el piano. Nos regala el tema de una de sus bandas sonoras más conocidas, pero nosotros estamos esperando otra. La que acompañaba a Guido Orefice mientras éste<img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/la-vida-es-bella.jpg' alt='la-vida-es-bella.jpg' align="right" hspace=14 vspace=8 /> llenaba de alegría la vida de su esposa y de su pequeño en medio del horror del campo de concentración&#8230;</p>
<p><em>Dominique fue ajusticiado en octubre de 2004. Dejaba un rosario cuyas cuentas gustaba de acariciar mientras caminaba por los pasillos de la cárcel. Cada una representaba a un amigo, a alguien que le había concedido, de alguna forma, otra oportunidad. Su esperanza.</em></p>
<p><em>Hoy, Dominique, el parque de Primavalle (en Roma) lleva tu nombre. El nombre de un condenado a muerte. El nombre bajo el que ahora crecen las flores, corretean los niños, renacerá la primavera.</em></p>
<p>Al final reconocemos las notas del maestro Piovani que tan familiares se hacen en nuestra memoria y en nuestro corazón. Y sale Giorgia a cantarnos con su voz maravillosa.</p>
<p>Cierro los ojos.</p>
<p>La vida es bella.</p>
<p>Toda vida es bella.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Sobre las iniciativas de Sant&#8217;Egidio contra la pena capital&#8230;</font><br />
<a href="http://www.santegidio.org/CAST/pdm/index.htm" target="_blank">No alla pena di morte</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Creer para ver</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2007 20:12:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Escuchar al corazón]]></category>

		<category><![CDATA[Mirar con otro enfoque]]></category>

		<category><![CDATA[fotografía]]></category>

		<category><![CDATA[lazos]]></category>

		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, tan solo dos fotos y seis versos.
1. Mis amigos de la revista digital FAST (estupenda) tienen el cariñoso detalle de publicar el humilde poema que me nació frente al atardecer de Spoleto, pero escogen otras fotografías para acompañarlo. Y me encantan. Ésta en especial:

En el libro de la calle encontramos a veces los pensamientos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy, tan solo dos fotos y seis versos.</p>
<p><strong>1.</strong> Mis amigos de la revista digital <strong><a href="http://revistafast.wordpress.com" target="_blank">FAST</a></strong> (estupenda) tienen el cariñoso detalle de publicar <a href="http://revistafast.wordpress.com/2007/12/10/si_creyera_tan_solo_en_lo_que_veo/" target="_blank">el humilde poema que me nació frente al atardecer de Spoleto</a>, pero escogen otras fotografías para acompañarlo. Y me encantan. Ésta en especial:</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/ver-creer.jpg' alt='ver-creer.jpg' /></p>
<p>En el libro de la calle encontramos a veces los pensamientos más sabios.</p>
<p align="center"><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/divider.gif' /></p>
<p><strong>2.</strong> Me reencuentro una vez más con el arte y la sensibilidad de <strong><a href="http://www.antoniomas.com" target="_blank" title="Web de Antonio Mas">Antonio Mas</a></strong>. Con el pensamiento callejero en el corazón, me impresionan, sobre todo, una fotografía (el rostro oculto de un mendigo) y los versos con los que ilumina otra de sus instantáneas, otra imagen totalmente distinta. Sin su permiso y con su permiso, yo también juego a mezclarlos y a confundirlos, para <i><a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/necesitados-recien-nacer" target="_blank" title="Necesitados... de recién nacer">recién nacerlos</a></i> dentro de mí&#8230;</p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/12/mendigo-calle.jpg' alt='mendigo-calle.jpg' align="left" hspace=10 vspace=5><br />
<blockquote>
<p align="right">No busques lejos<br />
a quien te roza la piel.</p>
<p align="right">No busques fuera<br />
a quien está dentro.</p>
<p align="right">No mires arriba,<br />
mira a tu alrededor.</p>
<p><br/></p></blockquote>
<p>Vidas entrelazadas, puentes tendidos, caminos de ida y vuelta&#8230; Siempre más allá de lo que vemos, siempre más acá de&#8230;</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/si-creyera-tan-solo-en-lo-que-veo" target="_blank">Si creyera tan solo en lo que veo</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Hay ángeles entre nosotros</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/hay-angeles-entre-nosotros</link>
		<comments>http://alexsegrelles.marianistas.org/hay-angeles-entre-nosotros#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 30 Nov 2007 00:16:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Servir]]></category>

		<category><![CDATA[Soñar una tierra nueva]]></category>

		<category><![CDATA[basurero]]></category>

		<category><![CDATA[cobán]]></category>

		<category><![CDATA[comunidad esperanza]]></category>

		<category><![CDATA[educar]]></category>

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		<category><![CDATA[guatemala]]></category>

		<category><![CDATA[niños]]></category>

		<category><![CDATA[pobreza]]></category>

		<category><![CDATA[servicio]]></category>

		<category><![CDATA[vertedero]]></category>

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		<description><![CDATA[Los niños del basurero de Cobán viven entre un mar de desechos y silencio.
Los niños del basurero de Cobán se levantan temprano. Apenas tienen que recorrer unos metros, que dar unos pasos, que bajar una cuesta, para alcanzar, abriéndose paso entre las moscas y los zopilotes, las montañas de lo que otros no quisieron. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/basurero1.jpg' alt='basurero1.jpg' hspace=12 vspace=4 align="right" />Los niños del basurero de Cobán viven entre un mar de desechos y silencio.</p>
<p>Los niños del basurero de Cobán se levantan temprano. Apenas tienen que recorrer unos metros, que dar unos pasos, que bajar una cuesta, para alcanzar, abriéndose paso entre las moscas y los zopilotes, las montañas de lo que otros no quisieron. En ellas encontrarán, tal vez, algo para vestirse. En ellas encontrarán, quién sabe, incluso algo para comer.</p>
<p> Los niños del basurero de Cobán son ágiles y vivarachos. La vida los obligó a crecer deprisa. Por eso, cuando, a cualquier hora de la jornada, comienza a adivinarse a lo lejos la voz rasgada con la que aturden <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/basurero2.jpg' alt='basurero2.jpg' hspace=12 vspace=5 align="left" />los tubos de escape de las camionetas que se acercan a depositar los vertidos, ellos echan a correr a su encuentro sin perder ni un segundo. Entonces comienza la escena que día tras día se repite aquí de espaldas al mundo: sin esperar a que se el vehículo se detenga, los pequeños se encaramarán por sus laterales para comenzar a revolver entre la carga. Cada lata o cada botella que consigan ahora se convertirá después, junto a la balanza, en unos pocos quetzales. Junto a esa balanza, antaño emblema de la justicia, que hoy pende inerte a un lado del vertedero como doloroso recuerdo del olvido y la indiferencia.</p>
<p>Los niños del basurero de Cobán rasgan en dos mi corazón. Y yo, que había viajado a Guatemala <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/encuentro-dios-preferidos" target="_blank">a <em>encontrarme con los últimos</em>, a <em>dejarme transformar por ellos</em></a>; y yo, que había cruzado el Atlántico con el deseo de no querer <em>hacer</em> sin <em>dejarme hacer</em>&#8230; me <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/basurero3.jpg' alt='basurero3.jpg' hspace=12 vspace=4 align="right" />derrumbo mientras contemplo cómo nuestros desechos caen sobre sus rostros inocentes; mientras experimento con profundo dolor que, en realidad, me separa de ellos un muro (de privilegios, a este lado; de negación, al suyo) que nunca podré traspasar. Un muro que nos aleja, que limita nuestro abrazo, que me impide <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/comprender" target="_blank">comprender</a>. Un muro que podemos intuir y racionalizar desde la distancia, pero que cae como una losa sobre el corazón cuando aparece enfrente, desvelando y ocultando al mismo tiempo la realidad desnuda. Un muro levantado con ladrillos de injusticia&#8230;</p>
<div align="center"><embed style="width:400px; height:326px" id="VideoPlayback" type="application/x-shockwave-flash" src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-2922338496143318839&#038;hl=es" flashvars=""> </embed></div>
<p><br/></p>
<p>Pero los niños del basurero de Cobán sonríen cuando, cada mañana, abre sus puertas el pequeño barracón que, pintado de mil colores, se levantó hace no mucho en medio de sus casas. Su escuelita. A ella van llegando con cuentagotas algunos días, en tropel otros.<img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/basurero4.jpg' alt='basurero4.jpg' hspace=12 vspace=8 align="left" /> Sobre las estanterías encontrarán sus cuadernos, papel blanco con mucho futuro por escribir. Hay quienes ya dibujan las letras y quienes están aprendiendo a agarrar el lápiz, quienes todavía no se saben los colores y quienes te piden a gritos que les pongas más sumas. Alguno de los mayores se atreve incluso con las reglas de tres. Y uno no puede pedir ni puntualidad ni silencio, ni fidelidad ni orden. Se siente tentado, más bien, a permitir que estalle la vida entre esas cuatro paredes de <em>block</em> donde el vertedero que nos rodea parece más lejano que nunca, donde todavía es posible construir la esperanza para una generación que ya no debe vivir postrada.</p>
<p><img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/basurero5.jpg' alt='basurero5.jpg' hspace=12 vspace=4 align="right" />Los niños del basurero de Cobán barren la escuelita y te ayudan a recoger las tazas después de recibir su desayuno. Mantener una pequeña (pero constante) presencia a través de las clases matutinas y de las comidas que se sirven a todo aquel que lo necesite ha permitido a <a href="http://www.comunidadesperanza.com/" target="_blank">Comunidad Esperanza</a> ir ganándose poco a poco la confianza de las familias que viven en tan difíciles condiciones. Ese acercamiento ha sido clave para conseguir que muchos de los pequeños hayan sido escolarizados o se hayan incorporado a los programas de alfabetización. Cada letra nueva que se aprende entre los ladrillos coloreados del barracón del vertedero se convierte entonces en un paso al frente hacia un mañana más justo, hacia un porvenir de verdadera esperanza&#8230; hacia una vida en sus manos, en las mismas que un día dejaron durante dos horas de revolver entre la basura para tomar un lápiz y dibujar el futuro.</p>
<p>Los niños del basurero de Cobán encuentran en todo un tesoro. Con su imaginación convierten los desechos más inútiles en potentes bólidos con los que deslizarse por las rampas del lugar o en elegantes cometas para los días de viento. El pequeño Ángel, por su parte, me muestra con orgullo e ilusión una canica que le convierte en rico, que me hace pobre a sus ojos. El pequeño Ángel que vive entre un mar de desechos y <img src='http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/basurero6.jpg' alt='basurero6.jpg' hspace=12 vspace=11 align="left" />silencio, que echa a correr tras el rugir de las camionetas de la basura, que rebusca entre las montañas de lo que otros no quisieron, que ve caer la inmundicia sobre su rostro.</p>
<p>El pequeño Ángel que, sin embargo, ya ha aprendido a agarrar el lápiz y a dibujar la <em>a</em>, que todos los días nos ayuda a recoger las tazas del desayuno, que en lo pequeño descubre maravillas, que sonríe al recordarnos que él tiene una canica, que camina (sin saberlo) hacia un mañana con el que merece la pena soñar. Y así, de alguna forma, hace caer el muro que nos separa. Como cuando me abraza. Como cuando cada uno de esos pequeños niños de Dios me abrazan.</p>
<p>En verdad, hay <em>ángeles</em> entre nosotros.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/entre-el-esfuerzo-y-la-esperanza" target="_blank">Entre el esfuerzo y la esperanza</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Si creyera tan solo en lo que veo&#8230;</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Nov 2007 22:08:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Confiar]]></category>

		<category><![CDATA[Contemplar]]></category>

		<category><![CDATA[Mirar con otro enfoque]]></category>

		<category><![CDATA[creer]]></category>

		<category><![CDATA[invisible]]></category>

		<category><![CDATA[mirar]]></category>

		<category><![CDATA[monteluco]]></category>

		<category><![CDATA[spoleto]]></category>

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		<category><![CDATA[visible]]></category>

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		<description><![CDATA[
Si creyera tan solo en lo que veo,
creería tan poco,
tan poco&#8230;
No creería en la aurora
que, oculta entre los grises colosos
de nuestras ciudades anónimas,
cada mañana resucita la vida.
No creería en la levadura,
fermento humilde del pan
que día a día obra,
discreta y olvidada,
el milagro de saciarnos.
No creería en la semilla
ni en la fuerza apasionada que la impulsa desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align=center><img id="image161" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/mattina_a_monteluco.jpg" alt="mattina_a_monteluco.jpg" />
<p align=center>Si creyera tan solo en lo que veo,<br />
creería tan poco,<br />
tan poco&#8230;
<p align=center>No creería en la aurora<br />
que, oculta entre los grises colosos<br />
de nuestras ciudades anónimas,<br />
cada mañana resucita la vida.
<p align=center>No creería en la levadura,<br />
fermento humilde del pan<br />
que día a día obra,<br />
discreta y olvidada,<br />
el milagro de saciarnos.
<p align=center>No creería en la semilla<br />
ni en la fuerza apasionada que la impulsa desde la tierra<br />
para que pueda abrirse paso y darnos fruto<br />
desde lo pequeño, lo sencillo, lo oculto.
<p align=center>Ni creería en los bosques,<br />
en su crecer tranquilo y sereno<br />
frente al ruido que nos aturde<br />
cuando unos pocos árboles caen<br />
y ellos callan.
<p align=center>Y es que si creyera tan solo en lo que veo,<br />
creería tan poco,<br />
tan poco&#8230;
<p align=center><img id="image162" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/pomeriggio_a_monteluco.jpg" alt="mattina_a_monteluco.jpg" />
<p align=center>No creería en los maestros,<br />
porque ellos no creerían<br />
en la sonrisa que todavía no es,<br />
en la ilusión que solo es cuando sonríe.
<p align=center>Ni creería en el silencio;<br />
ni querría aprender a escucharlo,<br />
a sentir la voz de lo profundo<br />
cuando enmudecen mis historias y mis histerias,<br />
mis ruidos y mis miedos.
<p align=center>No creería en la paz ni en la justicia,<br />
ni en el poder de la alegría<br />
ni en la fuerza del ejemplo.<br />
Tampoco en el viento.</p>
<p align=center>No creería en el futuro<br />
que tenemos entre nuestras manos,<br />
en la esperanza de hacerlo nuevo.<br />
De hacerlo bueno.</p>
<p align=center>Ni creería en las estrellas que no vemos<br />
desde este edén de sueños y hormigón.</p>
<p align=center>Si creyera tan solo en lo que veo,<br />
no creería en este atardecer de la Umbría<br />
que se pierden casi todos,<br />
mientras nuestro amor crece,<br />
y tú no lo sabes,<br />
frente al <em>tramonto</em>, en Spoleto.</p>
<p align=center>Y no creería en Ti,<br />
que me haces ver todo en todos<br />
y a Ti en todo.<br />
Y así creer en lo que veo.</p>
<p align=center><img id="image160" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/tramonto_da_monteluco.jpg" alt="tramonto_da_monteluco.jpg" />
<p align=right><em>A partir de unos versos de <a href="http://pleasegivemeaparachutes.blogspot.com/2007/10/me-haces-bien_26.html" target="_blank">Valeska C.</a><br />
En Monteluco (Spoleto), un domingo cualquiera de noviembre. Al atardecer.</em><br />
]]></content:encoded>
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		<title>Dorar mi barro al calor de tu abrazo</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/dorar-mi-barro-al-calor-de-tu-abrazo</link>
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		<pubDate>Sun, 11 Nov 2007 00:02:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Dejarnos amar]]></category>

		<category><![CDATA[Modelar este barro]]></category>

		<category><![CDATA[amigos]]></category>

		<category><![CDATA[lazos]]></category>

		<category><![CDATA[música]]></category>

		<category><![CDATA[palabras]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos amigos muy queridos pensaron en mí estas últimas semanas al encontrarse, ella con una canción, él con un texto, lanzados al vuelo con el mismo impulso del que intenté contagiarme cuando puse en marcha este pequeño rincón de la red. Y quisieron regalármelos. Para invitarme, para invitarnos, una vez más a ser barro húmedo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="image158" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/11/alfarero.jpg" alt="alfarero.jpg" align="right" hspace=15 vspace=8 />Dos amigos muy queridos pensaron en mí estas últimas semanas al encontrarse, ella con una canción, él con un texto, lanzados al vuelo con el mismo impulso del que intenté contagiarme cuando puse en marcha este pequeño rincón de la red. Y quisieron regalármelos. Para invitarme, para invitarnos, una vez más a ser barro húmedo en manos del Alfarero: a dejarnos modelar por ese amor que todo lo sobrepasa, abandonados a él con plena confianza.</p>
<p>Estos dos amigos no se conocen y sus respectivos regalos nacieron separados por casi dos milenios de historia. Pero hoy ambos se abrazan y se llenan de sentido al encontrarse en este espacio y en este tiempo; al susurrarse (y susurrarnos), con voces distintas pero idéntico espíritu, que estamos llamados, más que a hacer, a <em>dejarnos hacer</em>. Ése es nuestro desafío. Pero también nuestra esperanza.</p>
<p>Las palabras que interrogan&#8230;</p>
<blockquote><p>Y si eres obra de Dios, contempla la mano de tu artífice, que hace todas las cosas en el tiempo oportuno, y de igual manera obrará oportunamente en cuanto a ti respecta. Pon en sus manos un corazón blando y moldeable, y conserva la imagen según la cual el Artista te plasmó; guarda en ti la humedad, no vaya a ser que, si te endureces, pierdas las huella de sus dedos. Conservando tu forma subirás a lo perfecto, pues el arte de Dios esconde el barro que hay en ti. Su mano plasmó tu ser, te reviste por dentro y por fuera con plata y oro puro, y tanto te adornará que el Rey deseará tu belleza. Mas si, endureciéndote, rechazas su arte y te muestras ingrato a aquel que te hizo un ser humano, al hacerte ingrato a Dios pierdes al mismo tiempo el arte con que te hizo y la vida que te dio: hacer es propio de la bondad de Dios, ser hecho es propio de la naturaleza humana. Y por este motivo, si le entregas lo que es tuyo, es decir tu fe y obediencia a él, entonces recibirás de él su arte, que te convertirá en obra perfecta de Dios.</p>
<p align="right">SAN IRENEO (s. II)</p>
</blockquote>
<p>&#8230;y la canción que responde. De <a href="http://www.fraynacho.com" target="_blank" title="'¡Visita la web de Fray Nacho!">Fray Nacho</a>, sacerdote mercedario entregado a la pastoral penitenciaria, capellán de una prisión y, como el mismo se define, <em>joven aprendiz de cantor</em>:</p>
<p align="center"></p>
<blockquote><p>Al final traigo este barro<br />
tras torpes modelados de alfarero aficionado,<br />
tras la lluvia de esta vida, que la llena de charcos;<br />
a la hora del ocaso vuelvo a tu lado.<br />
Al atardecer, cuando el día se retira ya cansado<br />
y este barro pide a gritos modelarlo,<br />
al calor del hogar que produce tu abrazo,<br />
al sonido de la hoguera vuelvo a tu lado.<br />
Hoy vuelvo a ti, vuelvo a tu lado,<br />
cansado, perdido y agotado.<br />
Y, en esta búsqueda, dame consuelo,<br />
que ando perdido, que ando esperando,<br />
quedarme a tu lado.<br />
Y, al calor que tu das, seca este barro,<br />
que quiero dorarme al calor de tu abrazo,<br />
y quedarme a tu lado.</p>
</blockquote>
<p>Gracias, Noe. Gracias, Paco. Por permitir que estas líneas sean el lazo que una lo que toca vuestro corazón y el mío. Nuestro barro.</p>
<p align=right><img src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/themes/connections/img/motivo.jpg" align="right" hspace=10 vspace=3 /><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">» Vasijas antiguas&#8230;</font><br />
<a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/en-tus-manos" target="_blank">En tus manos, Alfarero</font></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Volver a ser Totò</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/volver-a-ser-toto</link>
		<comments>http://alexsegrelles.marianistas.org/volver-a-ser-toto#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 25 Oct 2007 01:27:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Escuchar al corazón]]></category>

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		<description><![CDATA[Estos días creo que vine a vivir a Italia sólo para ver Cinema Paradiso.
Cinema Paradiso, sí. Una de esas películas que tenía apuntadas desde hacía mucho tiempo en el cuaderno del &#8220;esto tendrá que esperar a mañana&#8221;, y que ahora, cuando el otoño comienza a teñir de ocre las praderas del Celio y el frío [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="image152" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/toto.jpg" align="right" hspace=15 vspace=8 alt="toto.jpg" />Estos días creo que vine a vivir a Italia sólo para ver <em>Cinema Paradiso</em>.</p>
<p><em>Cinema Paradiso</em>, sí. Una de esas películas que tenía apuntadas desde hacía mucho tiempo en el cuaderno del <em>&#8220;esto tendrá que esperar a mañana&#8221;</em>, y que ahora, cuando el otoño comienza a teñir de ocre las praderas del Celio y el frío ya se hace sentir entre las calles de Roma, he podido disfrutar en toda su intensidad, en toda su delicada sensibilidad.</p>
<p>Dicen que, con ella, Giuseppe Tornatore quiso rendir un sentido homenaje a la magia del cine. Y, desde luego, resulta fascinante admirar con qué delicadeza y finura logra entretejer la historia del séptimo arte con la suya, con la nuestra, haciendo que cada fotograma se abrace fuertemente a la memoria de lo que somos, de lo que fuimos, de lo que fueron quienes nos hicieron ser. He leído también que la película nos habla de valentía, de superación personal, de la fuerza de nuestros sueños de la infancia, de cómo somos capaces de levantarnos después de la más dura caída. Y, en efecto, el pequeño Totò que de pequeño jugaba con los recortes censurados de las películas, <img id="image154" align="left" hspace=15 vspace=6 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/alfredo-salvatore.jpg" alt="alfredo-salvatore.jpg" />que de joven fantaseaba con su enamorada mientras la grababa furtivamente con su pequeña cámara, llegará a ser un aclamado director de cine y logrará dejar atrás la vida provinciana de la Sicilia profunda de la posguerra.</p>
<p>Pero si éste ha de ser el mensaje, el del triunfo del talento, el del cumplimiento de los sueños perseguidos con fe y constancia, ¿por qué entonces toda la cinta parece cubierta por una pátina indeleble de melancolía?</p>
<p>Quizá porque el Salvatore adulto que, al borde de la cama, echa la vista atrás, atravesando el mar y los recuerdos, ya no se reconoce Totò. Porque, sí, fue fiel al consejo de Alfredo (su amigo, su confidente, su guía ciego, su papá perdido) y se marchó para no volver. Y sí, en su pueblo nunca más le oyeron hablar, porque empezaron a oír hablar de él: de su triunfo, de su vocación hecha carne y éxito. Pero muchas cosas se habían quedado en el camino: Su mirada inocente, siempre fascinada, siempre curiosa, siempre ávida de vivir. Su sonrisa pícara y cómplice. Su curiosidad por este peregrinar tan hermoso que llamamos vida. Su querer descubrir todo en todos. Su ilusión por un sueño que seguía viviendo sólo por inercia. Su familia, desgarrada por el horror de la guerra. Su entender el amor y dejarse apasionar por él. Su gran amor. Sus viejas películas. Incluso Alfredo.</p>
<p><img id="image156" align="right" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/salvatore.jpg" alt="salvatore.jpg" />O, al menos, así lo sentí yo.</p>
<p>Quizá fue por eso que, cuando la cinta desveló su <em>fine</em> (contenido y explosivo al mismo tiempo) en la pantalla de un ayer que ya no sería, entre las lágrimas de emoción y las notas al viento de Morricone me brotaba la pregunta de cómo será mi Salvatore del mañana. De dónde (en qué corazones o, Dios no lo quiera, en qué cunetas) habrán quedado, dentro de treinta o cuarenta otoños, mis películas y mis miradas, mis amores y mis Alfredos.</p>
<p>Quién sabe. Yo sólo pido, a mis veintitrés años locos, un poco de humildad y un toque de valentía, una pizquita de sensibilidad y unas manos disponibles. No necesito llegar a adulto para poder decir que cumplí todos y cada uno de mis sueños. Que hice lo que desde pequeño había deseado. Que llegué a donde esperaban que llegara. Que nunca me aparté del camino. Que siempre fui coherente. Todo eso, en realidad, no lleva por sí solo a plenitud ninguna. <img id="image155" align="left" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/toto-pelicula.jpg" alt="toto-pelicula.jpg" />Pero, por favor, que no venga nunca el día en que, sentado al borde de mi cama, mire a un horizonte perdido y lamente el momento en que me volví sordo ante el viento que susurraba en mi corazón. Porque a tu lado, Señor, los anhelos cambian, las perspectivas se ensanchan, los caminos se embellecen, las intuiciones toman mejores rumbos, los planes se vuelven del revés, las trayectorias se truncan para <a href="http://alexsegrelles.marianistas.org/necesitados-recien-nacer" target="_blank"><em>recién nacer</em></a> otras mejores y las felicidades crecen al ritmo de los desafíos, del desafío de vivir hasta el final tu Evangelio. Entonces, sin que deje de permanecer nuestro <em>yo</em> más profundo, va surgiendo la vasija hermosa modelada por tus sabias manos. Nuestro <em>yo</em> hecho, de verdad, hombre, persona, amor. Y ocurre siempre, a cualquier edad, si sabemos escuchar lo que nos arde bien adentro y no tenemos miedo de seguir los pasos de la confianza. Así, ya no hace falta nada más. Todo nos viene dado. Regalado.</p>
<p>Eso sí, es preciso tener siempre bien abiertos nuestros ojos y nuestra vida a los milagros que acontecen en lo cotidiano; no perder la mirada nueva sobre cada retazo del camino, sobre cada proyector de cine que hace girar mundos de fantasía entre sus bobinas. Crecer y no dejar de hacernos niños.</p>
<p>Sí, yo quiero llegar a ser el Salvatore que estoy llamado a ser&#8230; sin dejar de sentir que, a cada instante, late en mi corazón el ímpetu y la inocencia de mi pequeño Totò.</p>
<p>Al que Tú tan bien conoces.</p>
<div align="center"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/wd3p_nnb27k&#038;rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/wd3p_nnb27k&#038;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></div>
<div align="center"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/P3qQVdkN__Q"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/P3qQVdkN__Q" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></div>
<p><br/></p>
<p align="center"><font color="#6F6868" face="Trebuchet MS, Georgia, Times New Roman, serif" STYLE="font-size:8pt">Y, solo si ya has visto el final y quieres recordarlo&#8230;</font><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/unwngTjd7K4"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/unwngTjd7K4" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Necesitados (de recién nacer)</title>
		<link>http://alexsegrelles.marianistas.org/necesitados-recien-nacer</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Oct 2007 14:33:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Mirar con otro enfoque]]></category>

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		<description><![CDATA[
Etiquetas que sirven para muy poco, nombres que confuden nuestra mirada y equivocan nuestro caminar. Porque, ¿quiénes son hoy los necesitados de nuestro mundo?

Cuando duermo todas las noches,
¿cómo me llamo o no me llamo?
¿Y cuando me despierto quién soy
si no era yo cuando dormía?
Esto quiere decir que apenas
desembarcamos en la vida,
que venimos recién naciendo,
que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img id="image150" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/necesitados.jpg" alt="necesitados.jpg" /></p>
<p>Etiquetas que sirven para muy poco, nombres que confuden nuestra mirada y equivocan nuestro caminar. Porque, ¿quiénes son hoy los <em>necesitados</em> de nuestro mundo?</p>
<blockquote><p>
Cuando duermo todas las noches,<br />
¿cómo me llamo o no me llamo?<br />
¿Y cuando me despierto quién soy<br />
si no era yo cuando dormía?</p>
<p>Esto quiere decir que apenas<br />
desembarcamos en la vida,<br />
que venimos recién naciendo,<br />
que no nos llenemos la boca<br />
con tantos nombres inseguros,<br />
con tantas etiquetas tristes,<br />
con tantas letras rimbombantes,<br />
con tanto tuyo y tanto mío,<br />
con tanta firma en los papeles.</p>
<p>Yo pienso confundir las cosas,<br />
unirlas y recién nacerlas<br />
entreverarlas, desvestirlas,<br />
hasta que la luz del mundo<br />
tenga la unidad del océano,<br />
una integridad generosa,<br />
una fragancia crepitante.</p>
<p align="right">PABLO NERUDA, <em>Demasiados nombres</em></p>
</blockquote>
<p>Hagamos <em>recién nacer</em> la tierra, para que nuestras cómodas palabras, nuestras apoltronadas etiquetas, acaben por confundirse. Para que no haya necesitados.</p>
<p>Tan solo así lograremos que otros también dejemos de estar tan&#8230; necesitados.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Del barro, la vida</title>
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		<comments>http://alexsegrelles.marianistas.org/del-barro-la-vida#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 06 Oct 2007 00:07:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Coleccionar milagros]]></category>

		<category><![CDATA[Confiar]]></category>

		<category><![CDATA[Soñar una tierra nueva]]></category>

		<category><![CDATA[alta verapaz]]></category>

		<category><![CDATA[cobán]]></category>

		<category><![CDATA[comunidad esperanza]]></category>

		<category><![CDATA[esperanza]]></category>

		<category><![CDATA[guatemala]]></category>

		<category><![CDATA[inundaciones]]></category>

		<category><![CDATA[mellizos]]></category>

		<category><![CDATA[niños]]></category>

		<category><![CDATA[pobreza]]></category>

		<category><![CDATA[servicio]]></category>

		<category><![CDATA[tragedia]]></category>

		<category><![CDATA[triunfo de la vida]]></category>

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		<description><![CDATA[Querida Ana Lucía,
querido Ricardo Alejandro:
Vosotros todavía no lo sabéis, pero nacisteis del barro y trajisteis la esperanza.
Fue un 14 de agosto de 2007. En Cobán, Guatemala. La ciudad que ahora os ve crecer. Apenas había pasado un día desde que la  terrible inundación asolara tantas ilusiones, tantos porvenires. Dieciséis horas de fuerte y persistente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="image137" align="right" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/lucia-ricardo.jpg" alt="lucia-ricardo.jpg" />Querida Ana Lucía,<br />
querido Ricardo Alejandro:</p>
<p>Vosotros todavía no lo sabéis, pero nacisteis del barro y trajisteis la esperanza.</p>
<p>Fue un 14 de agosto de 2007. En Cobán, Guatemala. La ciudad que ahora os ve crecer. Apenas había pasado un día desde que la <a href="http://www.prensalibre.com/pl/2007/agosto/14/179712.html" target="_blank" title="La noticia, en la prensa local"> terrible inundación</a> asolara tantas ilusiones, tantos porvenires. Dieciséis horas de fuerte y persistente lluvia habían sido las responsables de una tragedia que, <img id="image138" align="left" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/inundacion.jpg" alt="inundacion.jpg" />aun habiendo quedado silenciada fuera del país, nos dejaba rasgada el alma. Las riadas, los corrimientos de tierra, los derrumbes y las calles anegadas estaban provocando el caos. Varias personas habían fallecido y miles de familias de la Alta Verapaz quedaban desplazadas de sus hogares en un éxodo de lágrimas. Muchas de ellas acababan de perderlo todo, lo poco que tenían.</p>
<p>O ganaban de nuevo la vida.</p>
<p>La colonia de La Nueva Esperanza, donde estaba la casa de vuestros papás, donde ahora os despierta la luz del sol al rozaros la mejilla cada mañana, fue una de las zonas más afectadas. Situada a apenas quince minutos a pie de nuestra casa en El Esfuerzo, <img id="image139" align="right" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/tragedia.jpg" alt="tragedia.jpg" />era entonces una maraña de chabolas y casitas, algunas escondidas entre la arboleda de las laderas que dominan el río Cahabón; otras, prácticamente varadas junto a su cauce, donde la injusticia se hacía silencio y olvido. El día de la inundación estuvimos ahí, caminando bajo la lluvia incesante entre el barro que escondía más allá de nuestros tobillos, bajando hasta los últimos lodazales por pendientes escabrosas, mirando con un ojo a la montaña que se derrumbaba y con otro al río que crecía sin remedio, mientras tratábamos de convencer a toda velocidad a muchas familias de que abandonaran sus hogares y se dirigieran a los albergues que ya a primera hora de la mañana habían comenzado a improvisarse.</p>
<p>Una de esas familias era la vuestra.</p>
<p><img id="image140" align="left" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/rostros-distintos.jpg" alt="rostros-distintos.jpg" />A nuestro centro de acogida en <a href="http://www.comunidadesperanza.com" target="_blank" title="Página web del proyecto Comunidad Esperanza">Comunidad Esperanza</a> llegó vuestra mamá, Cristina, de la mano de vuestros hermanitos. Le costaba caminar, embarazada de nueve meses como estaba, pero en su sonrisa arraigaba su fuerza. <em>«Es una niña»</em>, insistía ella con convicción. Y no paraba de dar las gracias y de reírse con una encantadora timidez, a pesar de todo lo que había ocurrido. Ya vais conociendo a mamá. Entonces le faltaban cinco días para salir de cuentas.</p>
<p>Fue un 14 de agosto de 2007, sí&#8230; cuando de madrugada nos despertaba Doña Canche a los voluntarios, asustada. Queríais ver el mundo. En el día del dolor, de la destrucción, de los brazos caídos y la mirada al cielo, decidisteis que merecía la pena poner los pies sobre la tierra. No imagináis cuánto corrimos, con qué rapidez nos movíamos en la oscuridad mientras mamá reía y reía entre contracción y contracción. <img id="image141" align="right" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/inocencia-sepultada.jpg" alt="inocencia-sepultada.jpg" />El servicio de ambulancias no contestaba, las calles seguían llenas de barro, el río que nos separaba del centro de la ciudad se había desbordado&#8230; pero había que llegar al hospital.</p>
<p>Llegasteis. Dos. Hermosos, inocentes, llenos de luz. Tú, Lucía, más entrada en carnes. Tú, Ricardo, un poco más delgadito. Entonces el fango destructor se hizo barro en manos del alfarero para modelar el milagro de la vida. Y ya nada volvió a ser lo mismo en nuestro albergue de El Esfuerzo. Porque, aunque no lo sabíais entonces ni lo sabéis todavía, os convertisteis en el testimonio encarnado de que, al final, sobre la desolación triunfa siempre la esperanza; sobre la muerte, el amor; sobre los odres viejos, el vino nuevo que siempre está por venir.</p>
<p>Luego pasaron muchas cosas. Comenzamos a trabajar para asistir a quienes todo lo habían perdido. La Primera Dama de Guatemala vino a visitar nuestro albergue y os tomó en brazos delante de todas las cámaras. La televisión y <a href="http://www.prensalibre.com/pl/2007/agosto/21/180222.html" target="_blank" title="La noticia, en la prensa local">la prensa</a> se hicieron eco de vuestro nacimiento. <img id="image145" align="left" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/gemelos.jpg" alt="gemelos.jpg" />Os trajeron una enorme cuna y os convertisteis en los mellizos más famosos de Guatemala. El dolor, el desánimo, el miedo al <em>qué vendrá mañana</em> seguían, sin embargo, estando bien presentes entre tantas y tantas familias. Pero, a vuestro lado, siempre se hacía la luz. Erais palabra viva para quienes nada comprendíamos, recuerdo tierno y hermoso de qué es siempre lo más importante. Lo único importante. Por eso, poco nos interesan en realidad la Primera Dama, nuestros descensos por las laderas arrasadas de La Nueva Esperanza, las contracciones de madrugada, las prisas por encontrar una ambulancia, el trayecto al hospital entre ríos desbordados, la cuna gigante, los reportajes de la televisión, o los artículos más o menos fantasiosos de los periódicos. Hacen más emocionante esta carta, le dan un toque sensacional, pero no hablan de lo que, en fin, es fundamental.</p>
<p>No hablan del poder de una sonrisa que se asoma inocente a un mundo que mañana será mejor.</p>
<p>Cuando a mi hermano Richi y a mí nos quedaban apenas unas horas de estancia en Comunidad Esperanza, celebramos vuestro bautizo, <img id="image147" align="right" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/bautizo.jpg" alt="bautizo.jpg" />vuestro sentiros abrazados por una familia universal que intenta vivir en el amor. Y mamá quiso una vez más que nuestro corazón quedara rasgado, profundamente emocionado, cuando eligió que tú, pequeña, te llamarías Ana Lucía, como Ana, Doña Canche, la enfermera de Comunidad Esperanza, y como Lucía, nuestra querida Lucía, que tan bien la había acompañado durante el trayecto al hospital. Y cuando decidió que tú, pequeño, te llamarías Ricardo Alejandro. Como Richi. Como yo.</p>
<p>Y, de alguna forma, como Susana, como Aurora, como Irene, como Arantxa, como Sergio, como Selvin&#8230;</p>
<p><img id="image148" align="left" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/en-la-cuna.jpg" alt="en-la-cuna.jpg" />Así nuestros nombres y nuestros corazones quedaron ligados para siempre allende el océano. En vuestro ser. En vuestro soñar. En vuestro vivir. En vosotros, hijos del barro que nos disteis vida en medio de la desolación y que hoy traéis a nuestro recuerdo a cuantos sufrieron el azote de la lluvia, perdiéndolo todo&#8230; pero ganando lo más importante.</p>
<p>Vuestros padrinos de España no os olvidan. No olvidan a vuestro pueblo. No olvidan la tierra que llenó su caminar de esperanza. No olvidan que, cuando podáis leer esta carta, esa tierra será un lugar mejor.</p>
<p>Y os verán de nuevo. Algún día.</p>
<p>Y siempre.</p>
<p>Un beso grande, pequeños.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El kiwi que quiso volar</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2007 17:37:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arriesgarnos]]></category>

		<category><![CDATA[Escuchar al corazón]]></category>

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		<description><![CDATA[Un kiwi no tiene alas. Mejor dicho: las pequeñas alas que la naturaleza le ha regalado, apenas un par de apéndices, son difíciles de apreciar, escondidas como quedan bajo su plumaje. Por eso, un kiwi nunca podrá volar.
¿Nunca?


–Qué pequeña eres, brizna de hierba.
–Sí, pero tengo a toda la Tierra bajo mis pies.
RABINDRANATH TAGORE

No hay sueños [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="image134" align="right" hspace=15 vspace=8 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/kiwi.gif" alt="kiwi.gif" />Un kiwi no tiene alas. Mejor dicho: las pequeñas alas que la naturaleza le ha regalado, apenas un par de apéndices, son difíciles de apreciar, escondidas como quedan bajo su plumaje. Por eso, un kiwi nunca podrá volar.</p>
<p>¿Nunca?</p>
<div align="center"><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/g0G9vDKcdLg"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/g0G9vDKcdLg" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></div>
<p><br/></p>
<blockquote><p>–Qué pequeña eres, brizna de hierba.<br />
–Sí, pero tengo a toda la Tierra bajo mis pies.</p>
<p align="right">RABINDRANATH TAGORE</p>
</blockquote>
<p><img id="image135" align="left" hspace=14 vspace=10 src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/10/pajaros-barro.jpg" alt="pajaros-barro.jpg" />No hay sueños imposibles. Pero volar sobre la realidad presente para poder abrazar la utopía exige dedicación, constancia, cariño, paciencia, confianza… el corazón en el cielo y las manos en el barro.</p>
<p>Y fe. Porque los milagros acontecen a cada paso para quien sabe descubrirlos.</p>
<p>Y tú, ¿quieres volar?</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La lección de la mariposa</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Sep 2007 23:11:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álex</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Confiar]]></category>

		<category><![CDATA[Mirar con otro enfoque]]></category>

		<category><![CDATA[cobán]]></category>

		<category><![CDATA[comunidad esperanza]]></category>

		<category><![CDATA[educar]]></category>

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		<category><![CDATA[esfuerzo]]></category>

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		<category><![CDATA[guatemala]]></category>

		<category><![CDATA[seguir adelante]]></category>

		<category><![CDATA[superar los obstáculos]]></category>

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		<description><![CDATA[A veces basta un pequeño y sencillo símbolo para llevar en silencio palabras de vida a quien más las necesita&#8230;
Cuentan que un hombre amante de la naturaleza contemplaba un día asombrado cómo una mariposa trataba de liberarse del capullo,  haciendo fuerza contra sus paredes, para poder al fin echar a volar. Habían transcurrido ya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="image124" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/mariposa.gif" align="right" hspace=15 vspace=8 alt="mariposa.gif" /><em>A veces basta un pequeño y sencillo símbolo para llevar en silencio palabras de vida a quien más las necesita&#8230;</em></p>
<p>Cuentan que un hombre amante de la naturaleza contemplaba un día asombrado cómo una mariposa trataba de liberarse del capullo,  haciendo fuerza contra sus paredes, para poder al fin echar a volar. Habían transcurrido ya unas cuantas horas desde que apareciera la primera abertura en el esqueleto externo de la crisálida y, llegado cierto momento, nuestro protagonista concluyó que el hermoso insecto no sería capaz de progresar más por sí solo. <img id="image126" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/crisalida.jpg" align="left" hspace=15 vspace=8 alt="crisalida.jpg" />Así pues, decidido a ayudarla y a evitarle mayores sufrimientos, aquel curioso observador sacó del bolsillo una navaja y rasgó el capullo, para que la criatura pudiera salir fácilmente al exterior. Esperaba verla desplegar sus alas y agitarlas con frenesí. Sin embargo, el cuerpo de la mariposa estaba atrofiado y sus alas, aplastadas. Apenas podía moverse. Ya nunca sería capaz de volar.</p>
<p>Tiempo más tarde, aquel hombre descubriría que el terrible esfuerzo que durante horas estuvo contemplando, el que finalmente él había decidido evitar con un preciso corte de navaja, es precisamente el mecanismo que ha dispuesto la naturaleza para que las mariposas puedan robustecer su cuerpo y salir de la crisálida preparadas para emprender el vuelo. <img id="image125" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/colegio.jpg" align="right" hspace=15 vspace=8 alt="colegio.jpg" />Luchar por atravesar la pequeña abertura (<em>pasar por la puerta estrecha</em>) es la única forma que tienen de conseguir el vigor suficiente para iniciar el camino que están llamadas a vivir. En esa debilidad, se hacen fuertes.</p>
<p>Hace apenas dos meses, esta sabia enseñanza de la naturaleza, que en su día había compartido conmigo un buen amigo, se cruzó de nuevo en mi peregrinar por el mundo. Fue en Guatemala, cuando paseaba por las calles de Cobán y pensaba en cómo hablar de un Dios que se hace hombre a nuestro lado, también en las dificultades y en el sufrimiento, a chicos que, desafortunadamente, se han visto obligados a encarnar el dolor, la injusticia, la violencia, la falta de cariño o la pérdida de la inocencia en su día a día cotidiano. ¿Cómo encontrar palabras? ¿Cómo no sonar vacío?</p>
<p><img id="image128" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/mariposas.gif" align="left" hspace=15 vspace=8 alt="mariposas.gif" />Un escaparate repleto de mariposas de colores, en una pequeña tienda de artesanía, me dio la respuesta. Mariposas de cerámica pintadas a mano, cada una con tonalidades distintas, cada una de un tamaño diferente. Cada una especial. En su compañía oramos con los chicos y chicas del colegio Nuestra Señora de la Esperanza, para, al final, regalárnoslas en un gesto de amor y mirada amable al futuro. Días después, se habían convertido ya en un símbolo lleno de complicidad entre nosotros, en ese pequeño recuerdo que fija en nuestro corazón <img id="image129" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/creacion.jpg" align="right" hspace=15 vspace=8 alt="creacion.jpg" />la confianza profunda de que Dios nos acompaña siempre y da sentido a todo lo que encontramos en nuestro caminar. Incluso a los obstáculos, que nos ayudan a volar más alto, a saltar más lejos.</p>
<p>Entonces sobrevinieron las <a href="http://foros.marianistas.org/tema-7863.html" title="Acércate a la catástrofe humana que se produjo durante nuestra estancia" target="_blank">terribles inundaciones</a> que sacudieron la Alta Verapaz a mediados de agosto. Y entonces bastó traer de nuevo a la vida de A. la mariposa que había perdido entre el lodo y la desolación para decirle: <em>Te quiero. Estoy contigo. Cuenta conmigo. Tú puedes. Dios te acompaña, aquí y ahora. Lo mejor está por venir.</em> Y nos abrazamos. Profundamente. Ya no hacían falta las palabras.</p>
<p>Semanas después regresé a España, con algunas mariposas en la maleta para compartir con personas queridas. La misma noche en que una de ellas la recibió con sumo cariño en su casa, ponían una serie de éxito en la tele: <em>Perdidos</em>. Y, caprichos de la Providencia, justo en el capítulo que emitían ese día sucedía esto&#8230;</p>
<div align="center"><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CYwT6wwxg3w"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/CYwT6wwxg3w" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></div>
<p><br/></p>
<blockquote><p>Pedí fuerzas&#8230; y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.<br />
Pedí sabiduría&#8230; y Dios me dio problemas para resolver.<br />
Pedí prosperidad&#8230; y Dios me dio talentos para trabajar.<br />
Pedí coraje&#8230; y Dios me dio obstáculos para superar.<br />
Pedí favores&#8230; y Dios me dio oportunidades.<br />
Pedí amor&#8230; y Dios me dio personas a las que entregarme.</p>
<p>Quizá incluso no recibí nada de lo que pedí&#8230;<br />
pero recibí todo lo que precisaba.</p>
</blockquote>
<p><img id="image130" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/clase.jpg" align="right" hspace=15 vspace=8 alt="clase.jpg" />Hay una mariposa que nos mantiene unidos con nuestros chicos de Cobán, del colegio Nuestra Señora de la Esperanza, allende el océano. Y os contaré un secreto: cuando yo pensaba en cómo hablarles de un Dios que se hace hombre a nuestro lado, también en las dificultades y en el sufrimiento, creía que me tocaba a mí ser portador de la enseñanza y dejarla volar en su corazón. Pero, al final, fueron ellos los que se anticiparon. Porque su testimonio de fe, su lucha, su ilusión por un futuro nuevo y su voluntad de seguir adelante, a pesar de tanto y tanto dolor que ha atravesado sus vidas, logró rasgar en dos mitades todo aquello que yo podría haber querido decir. Y, sencillamente, me abrió al regalo de su presencia en mi vida, y de Su presencia en la de todos. Sobre todo, en los más sencillos. Los que todo te lo entregan.</p>
<p><img id="image131" src="http://alexsegrelles.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/09/mariposa-tikal.jpg" align="left" hspace=15 vspace=8 alt="mariposa-tikal.jpg" /><em>A veces basta un pequeño y sencillo símbolo para llevar en silencio palabras de vida a quien más las necesita&#8230; </em> Yo las necesitaba. En Guatemala dejé decenas de mariposas, pero me traje el vuelo ardiente y vibrante de otras tantas, que me impulsa cada día a confiar en un mañana nuevo, en el vino bueno que está por venir.</p>
<p>Ahora nos toca a todos, a ambos lados del océano, contarlo con nuestra vida. Para que el mundo se vea sacudido por un terremoto de amor.</p>
<p>Quizá será eso lo que llaman <em>el efecto mariposa</em>.</p>
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