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De Flores a Chisec, pasando por Sayaxché:
cuatro enseñanzas

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«En el colegio nos están pidiendo ya que nos hagamos una idea de qué carrera vamos a estudiar y cada vez queda menos tiempo para decidir. Tengo mucho miedo de escoger mal: al fin y al cabo me juego mi futuro.»

De la carta de una amiga, hace unos pocos días.

«Es como un desvío. Como cuando vas por la carrertera y hay un desvío hacia otro sitio pero a lo mejor vas hablando por el móvil, o estás discutiendo o pensando en lo que sea, y no te das cuenta y se te pasa. Y te jodiste porque ya no puedes volver atrás. Pues ese día es lo mismo: un desvío. Y es muy importante, porque puedes elegir por dónde va a seguir todo. Si por ese camino que es nuevo o no. Por eso tenemos que estar muy atentas, Zule, muy atentas. Porque hay muy pocas cosas buenas, y si encima se te pasan porque estás hablando con el móvil o pensando en otra cosa, sería una mierda, una mierda completa.»

De la película Princesas (F. León de Aranoa, 2005).
Diálogo rescatado en el estupendo blog de Fernando,
hace unas pocas semanas.

«El tren sólo pasa una vez en la vida.»

De ayer, de hoy y de siempre. Y de un buen amigo.

Viajar a través de la belleza de Guatemala puede convertirse, si el forastero es capaz de mirar con otro enfoque, en una permanente lección de vida.

Como una de las visitas imprescindibles para quien se acerca a aquellas tierras se erige, sin duda, la magnífica ciudad de Tikal, ruinas de gloria maya alzadas con majestuosidad entre la tupida arboleda que da forma a la selva húmeda y exuberante del Petén. Pero Tikal es un enclave aislado, alcanzable tan solo a través de una modesta carretera desde Flores, la hermosa capital departamental que, varada junto al infinito lago Petén Itzá, ejerce como principal nudo de comunicaciones de la región.bus-guatemala.jpg Por eso, es precisamente aquí, en Flores, donde se organizan todas las excursiones hacia Tikal. Y, por eso, es precisamente aquí, en Flores, donde el viajero que ya haya admirado la belleza de sus pirámides (y que desee regresar al centro o al sur del país) deberá tomar una importante decisión. Porque, en efecto, dos serán las alternativas que encontrará para volver al corazón de Guatemala: La más cómoda permite viajar en un autobús con abundantes plazas que, seguramente, décadas atrás lo fue de alguna escuela infantil estadounidense. La más interesante, quizá, la ofrecen los conductores de los pequeños colectivos que, con una mayor frecuencia, parten de la estación central…

El colectivo está a punto de salir hacia la Alta Verapaz y tenemos la suerte de llegar justo a tiempo a la estación. De haber tardado unos pocos minutos más, lo habríamos perdido, pensamos. El vehículo que nos espera no difiere demasiado de los que ya hemos conocido estacion-colectivos.jpgen nuestros trayectos por Cobán, la ciudad que nos acoge: se trata de una furgoneta bajita y de no más de doce plazas en la que, sin embargo, suelen entrar muchos más viajeros, componiendo escenas a medio camino entre lo pintoresco y lo asfixiante, en las que no suelen faltar mujeres dando el pecho a sus bebés, mercancías de los tipos más diversos y, en ocasiones, tampoco alguna que otra gallina. Pero esta vez nos sentimos afortunados: somos cuatro los voluntarios que viajamos y tan solo un par de personas más se unen a la expedición. Por lo menos podremos estirarnos cómodamente hasta la próxima estación, para la que, con un poco de suerte, todavía nos quedarán unos cuantos kilómetros.

Nuestra sorpresa llegará nada más salir de la terminal, cuando el niño que acompaña al conductor (el gritón) saque por primera vez su cabeza por la ventana para anunciar el destino de la camioneta. Lo hace con voz rasgada y sin apenas darse tiempo para pronunciar el nombre completo de la ciudad antes de volver a empezarlo de nuevo: «¡Cobáncobáncobáncobáncobánnnnn!». Y entonces nos percatamos de que la próxima estación es cada calle, cada esquina, cada rincón donde aparezca alguien que (sea premeditamente, sea por un extraño y súbito impulso) mercado-carcha.jpgquiera viajar hacia el sur. El colectivo dibuja, pues, un sinuoso trazado sobre el plano de Santa Elena (la prolongación sobre tierra de la ciudad cuyo corazón late en la isla de Flores), sin evitar ni tan siquiera las estrechas calles del mercado. Cada vez que un pasajero lo detenga, se repetirá inevitablemente el mismo ritual: el gritón descenderá de la camioneta rápidamente y, con un movimiento sencillo y ágil, abrirá la puerta corredera de la cabina para, en menos de tres segundos, dejar acomodado al nuevo compañero de viaje. Y así sucederá hasta salir de la ciudad e, incluso, cuando el vehículo atraviese cualquier enclave mínimamente habitado o el conductor aviste algún distraído caminante, perdido en las soledades de la carretera. Nuestra pretendida e ingenua comodidad, desde luego, quedó arruinada muy pronto.

Primera enseñanza: Las estaciones no solo están donde siempre nos habían dicho que estaban. Cualquier lugar es bueno para subirse al tren si ardes en deseos de viajar. Si no llegaste a tiempo a la parada, ¡prueba a detenerlo!

Estamos atravesando las verdes llanuras del sur del Petén y la camioneta no deja de llenarse. Incluso en los lugares más recónditos aparecen trabajadores del campo; humildes vendedores que prueban suerte con su mercancía hoy a este lado de la carretera, mañana al otro; mujeres con sus niños pequeños en brazos. Los ocupantes del colectivo comenzamos a sufrir las consecuentes estrecheces: el calor y la humedad (de por sí sofocantes en esta zona de Guatemala) se hacen un poco más insoportables, y nuestra amiga I. colectivo-flores-sayaxche.jpgsiente cada vez más cerca el contundente machete para segar la hierba que cuelga del jornalero que viaja pegado a su izquierda. Una hora más tarde, somos más de treinta dentro: algunos sentados, la mayoría de pie y en las posiciones más inverosímiles. El gritón viaja ya con medio cuerpo fuera del vehículo, pero, para nuestro asombro, ello no le impide seguir anunciando con fuerza la disponibilidad del servicio. «¡Sayaxché, Libertad! ¡Hay plazaaaaaaaas!» Los cuatro voluntarios nos miramos atónitos mientras, a nuestro alrededor, nuestros compañeros de expedición (guatemaltecos todos y, deducimos, asiduos a esta línea) asisten impasibles a la escena. Pues sí: parece que todavía hay plazas.

Segunda enseñanza: El tren no es solo para unos pocos elegidos. O para los que llegaron a tiempo. O para los que lo cogieron primero. Por muy lleno que esté, si quieres viajar, siempre hay un espacio para ti.

Llegamos a Sayaxché, al sur del Petén. Todavía no hemos cubierto ni la mitad del camino pero, alcanzada esta altura del trayecto, el conductor se detiene y nos invita a bajar. sayaxche-rio-pasion.jpgFrente a nuestros ojos, una imagen que, no por ya conocida, nos resulta menos impactante: estamos frente al río de la Pasión, un torrente majestuoso de vida que se abre paso mansamente a través de un ancho cauce al que abrazan veredas de árboles tropicales. Ningún puente se ha atrevido a abrirle una cicatriz; tal es el miedo a lastimar su belleza. ¡No!, no hay puentes, ni tan siquiera en esta ciudad de más de cincuenta mil habitantes, en este importante cruce de caminos. Bien es cierto que el colectivo podría vadear el envite situándose sobre la ingeniosa plataforma móvil que va desplazándose alternativamente entre una y otra orilla, pero parece que, llegados a este punto, le resulta más rentable regresar a Flores. Nos aseguran, de todas formas, que un vehículo idéntico nos espera al otro lado de la Pasión. Cruzamos el río en una barcaza y lo encontramos, efectivamente, dispuesto. Muy pocos nos subimos, pero ahora ya estamos seguros de que ello no nos asegurará ni más comodidad ni una mayor dosis de aire puro en el habitáculo. Entramos en el casco urbano de Sayaxché y le damos dos vueltas. El nuevo gritón repite el ritual, la camioneta se llena y nosotros nos sentimos ya un poco menos extranjeros.

Tercera enseñanza: El viaje es largo y se manifiesta siempre repleto de pasiones. Pasiones que unas veces toca vadear; otras, abrazar; y siempre, afrontar. En todo caso, nuestros trenes, por sí solos, se demuestran incapaces de vencer todos los obstáculos. Haber logrado montarnos en uno no nos garantiza la tranquilidad de un futuro que ya solo dependa de cómo seamos capaces de mantenernos a bordo.

Hemos entrado ya en la Alta Verapaz y confiamos en que, a pesar de las estrecheces, no nos toque vivir nuevos sobresaltos hasta nuestra llegada a Chisec, la localidad en la que nuestros amigos nos van a recoger para llevarnos a un pequeño paraíso: las mágicas y recoletas cuevas de Candelaria. La ciudad en la que hemos de apearnos nos es desconocida pero, una vez bajemos de la camioneta, pensamos orientarnos con la ayuda del conductor antes de que el colectivo siga su camino hacia Cobán, el destino que los gritones llevan anunciando desde que salimos, hace ya unas cuantas horas, de Flores.encrucijada-chisec.jpg Muy pronto, sin embargo, la juguetona trama de este viaje habrá de zarandearnos con un nuevo imprevisto. Porque, en realidad, este servicio no lleva a Cobán y ni tan siquiera alcanza Chisec, nos informan nuestros vecinos. Tan solo nos dejará en el siguiente cruce de caminos, donde otras furgonetas, dicen, aguardan a la espera de viajeros que quieran dirigirse, no solo hacia el sur (la única ruta posible, según nuestra limitada perspectiva), sino también a otros puntos de la geografía más cercana. Nos vemos empujados, pues, a lo que parece una interminable carrera de relevos, en la que cada bifurcación nos obligará a buscar de nuevo asiento en otra camioneta, a parapetarnos en un nuevo reducto de aire más o menos respirable… a preguntarnos, en fin, adónde estamos yendo realmente.

Cuarta enseñanza: Ninguno de nuestros trenes, tan humanos, tan limitados, nos lleva hasta un destino final e inexorable. No hay decisión, por muy definitiva que la consideremos, que tarde o temprano no se vea obligada a pararse ante una nueva encrucijada.

Hay trenes que pasan solo una vez a lo largo de nuestra existencia, quizá. Hay, sin duda, opciones, elecciones, que nos marcan profundamente para el resto de nuestros días; que escriben con tinta indeleble la historia personal de la que somos siempre, y al mismo tiempo, hijos y padres, llave.jpgdeudores y agraciados. Y hay, cómo no, momentos en la vida en los que un arrebato de valentía, una apuesta por la generosidad o un hálito de lucidez, pueden marcar la diferencia para mucho tiempo. Pero me resisto a creer, como la Caye de Princesas, que un instante de despiste (se condense éste en un segundo o en quién sabe cuántos años) pueda sellar nuestro destino y dejarlo visto para sentencia. Como me resisto a creer, mi querida amiga, que te vayas a jugar todo tu futuro en la carta que ese crupier impaciente llamado convencionalismo social te obliga ahora a apostar. Como no puedo concebir, en definitiva, que un Dios que nos ama hasta el infinito no nos conceda (en nuestros dones, en nuestros talentos, en nuestra sensibilidad para escuchar su llamada) la posibilidad inagotable de volver a construir de nuevo el mañana, por mucho que ayer erráramos el camino.

Porque no hay decisión que no traiga consigo nuevas encrucijadas. Porque nuestros billetes hacia felicidades efímeras no son capaces por sí solos de sortear los obstáculos. Porque para tus sueños no hay hora de salida ni estación de embarque predeterminada. Porque en el único tren que de verdad lleva a la plenitud, milagrosamente y por muy lleno que circule…

…siempre, esperándote, ¡hay plazaaaaaaaas!

35 Responses to De Flores a Chisec, pasando por Sayaxché:
cuatro enseñanzas

  1. Pingback: » El tren de la plenitud

  2. Sergio says:

    Muchas gracias Álex, como siempre, por compartir y traducir la enseñanza que nos regala la vida. Muchos, ante esa experiencia, probablemente, sólo habríamos sabido ver la incomodidad y el agobio

  3. Lorena says:

    Alex, hoy me arrancas lágrimas, tus enseñanzas me han tocado el corazón. Tenemos tanta presión por no equivocarnos, por hacer lo correcto y lo mejor…a perder esa oportunidad de nuestra vida, a arriesgarnos y perderlo todo…yo la primera. Me encuentro muy perdida, últimamente no sé qué quiero o qué no. Pero siento que no pierdo el norte, lo más esencial, sé que no estoy sola y que, decida lo que decida, vaya a donde vaya, voy cargada de amor que me dan y que quiero dar. Gracias por este maravilloso regalo, has hecho precioso mi inicio de tarde :) Mil besazos

  4. Irene [ zenorien ] says:

    ” caminante, no hay camino
    se hace camino al andar ”

    Depende de cada uno, que su elección se
    convierta en un error o en un atino =)

    Invertir mi tiempo en tu blog Álex, es
    una buena inversión =)

    Gracias una vez más

  5. Mariola says:

    ¡Precioso Álex!
    Estoy de acuerdo contigo, no hay decisión que no traiga nuevas encrucijadas. Estoy convencidad de que nuestra capacidad para empezar de nuevo es siempre mayor que el daño recibido por nuestros errores. Sólo hay que dejar de pensar en lo perdido para abrir la puerta a lo bueno que aun queda. Además, al fin y al cabo, si todos nuestros planes de cumpliesen, si no nos “equivocasemos” de vez en cuando nos volveríamos autosuficientes y perderíamos algo maravilloso: ser barro, sabernos y sentirnos en Sus manos.

  6. Marta says:

    Yo también me he resistido siempre a creer que Dios sólo nos dé una oportunidad para descubrir cuál es nuestro camino a la felicidad; así como me resisto a pensar que nuesrta felicidad depende sólo de una decisión y no de las miles que tomamos cada día y de cómo decidamos sobre todo vivir cada nueva situación.

    Pensando en esto a raíz de tu post, imaginaba más bien a Dios como nuestro GPS en la búsqueda de la felicidad. Él nos va dando instrucciones; a veces, sin saber por qué, permanece callado durante mucho tiempo porque quiere que confiemos en Él y continuemos adelante (aunque nosotros querríamos una nueva instrucción a cada paso), otras veces no lo escuchamos por el barullo que hay en el coche, porque vamos disfrutando de una gran canción o porque nos llaman por teléfono… en ese momento en el que no tomamos ese desvío qué hace el Tomtom? Buscar un nuevo itinerario que nos lleve al mismo sitio! Eso hace Dios, busca nuevas alternativas que nos harán quizás perder más tiempo, o ir más despacio, nos encontraremos con un atasco que podíamos haber evitado… pero quizás también nos lleve por paisajes que no habríamos descubierto o nos cruce con personas a las que no habríamos conocido.

    Los “errores” no tienen por qué ser negativos sino que siempre podemos sacar enseñanzas de ellos. Muchas gracias por compartir este apasionante viaje y lo que te enseñó a tí con cada uno de nosotros.

    Un beso
    Marta

  7. analia says:

    es tan lindo lo que me provoca leer esto, que nosé ni que decir. Y a la vez, no puedo “no decir”.
    A ver… primero felicitaciones por esa capacidad de hacer de una experiencia común, incómoda, llena de cosas “inesperadas”…un libro abierto de donde uno puede sacar tanto para iluminarse y aprender.
    Segundo, estoy muy movilizada ahora, despues de leer por cuarta vez esta entrada. Primero con la ansiedad que me caracteriza, de un solo tirón. Después, con cada leída, percibiendo detalles, imagenes, y sensaciones.
    Tercero,voy a quedarme en estos días con esto:”No hay decisión, por muy definitiva que la consideremos, que tarde o temprano no se vea obligada a pararse ante una nueva encrucijada”.
    Qué libertad sentiríamos por dentro frente a cada situación nueva, si pudieramos aceptar esta gran verdad.
    Cuarto, infinitas gracias por compartir! Hoy me hisciste muy bien, fue “sanante” leerte ahora.
    Un abrazo

  8. Álex says:

    Querido Sergio: gracias por el eco en Nova Bella, y por el testimonio sincero y profundo que allí nos dejas. Gracias de todo corazón por ser, para mi vida, ejemplo constante de entrega.

    Lorena, me alegra mucho que palabras tan humildes puedan haber iluminado, siquiera un poquito, esta tarde-noche de luna llena (¿has visto qué hermosa brillaba?). Es verdad: no estamos solos, vamos cargados de amor. Y con ese equipaje (tan infinito y tan ligero al mismo tiempo) a veces el tren puede llegar a ser lo de menos.

    Irene, muchas gracias por ser lectora fiel y por dejar siempre huella de tu paso. Es un placer tenerte al otro lado de la pantalla. El poema de Machado nos viene como anillo al dedo.

    Mariola, una vez más das forma a un pequeño milagro: el que consigue encontrar sentidos nuevos, bellos (y por mí, tan torpe, inexplorados), a las pequeñas huellas que voy compartiendo aquí. Porque sí: si no dejamos espacio a lo inesperado, ¿cómo pretendemos hacernos barro para dejarnos modelar por Sus manos, más sabias que las nuestras? Gracias y un beso que cruza océanos.

    Marta, me ha encantado la metáfora del GPS, de veras. ¡Explicas con ella en pocas líneas lo que a mí me ha costado horas poner en palabras! Me parece verdaderamente preciosa. Tu sensibilidad es un regalo enorme para este sencillo rincón. ¡Gracias por renovarlo siempre! ¡Un beso grande!

    Analía, te mando de vuelta otro abrazo cariñoso, con el que reconozco también mi admiración. ¡Admiración por que hayas sido capaz de leerte el post cuatro veces en un solo día, jeje! ¡Porque mira que esta vez me salió largo! Pero me alegra infinito que fuera sanante. El mérito, sin embargo, no es de quien pone las letras… sino de Quien hace posible cada pequeño milagro que llena de luz esta vida apasionante.

  9. Montse says:

    Querido Álex, leerte es un placer. Dios te ha dado el don de la palabra, de la expresión, de la comunicación. No hace falta ser periodista para saberlo. Disfruto con cada texto tuyo, con cada consejo cuando hemos estado juntos, con cada conversación (¿pichi,richi,chuchi,puchi? Qué genial!)

    Espero que Roma le oferte lo mejor a este gran orador!

  10. Elros says:

    Gracias Álex!

    Son días de tensiones y “bajones”, de ansiedad mal llevada, de cobardías y abandonos de último minuto… y una vez más en tus palabras hallo una luz para no desfallecer.

    Mira que me sé las enseñanzas… pero a veces me cuesta tanto llevarlas a la práctica!

    Un fuerte abrazo!

  11. irene says:

    no he podido dejar de reirme al recordar cada uno de los momentos que tan bien describes, nuestra cara de sorpresa al ser 30 personas en una furgoneta con asiento para 10, cada curva, cada cambio de colectivo,… un beso

  12. Santi says:

    Querido Alex,

    Gracias a Nova Bella he podido disfrutar de tu “viaje”.

    Me ha encantado leerte y leer los comentarios recibidos.

    Es una suerte mantener el barro listo para ser moldeado por las amorosas manos de la Vida, y eso lo da la apertura a la vida de cada día, siempre distinta.

    Es desde ahí, como lo que podría ser una tragedia, el pasarme la desviación prevista, se se convierte en una nueva posibilidad de descubrir en todo y en todos la presencia amorosa de Dios.

    Que tengas un día feliz.

    Un fraternal abrazo.

    Santi

  13. Lu says:

    Madre mia Alex…como puede ser que no pase un dia sin que vengan a la cabeza momentos de todo eso??…una quinta enseñanza (o pensamiento que me deja tu escrito)es que en el camino, entre cruce y cruce te puedes encontrar amigos para toda la vida, que te esperan para recogerte, acompañarte, apoyarte, y quererte…y ya sabes que Chisec fue el nuestro. GRACIAS POR HACERME RECORDAR

  14. Prats says:

    Jum… Un gritón de esos lo mismo nos venía bien para el grupo, con fuerte garganta y voz de trueno! ^^

    Anda que no le has dado unas cuantas vueltas a una anécdota para convertirlo en enseñanza eh? Pos ha valido la pena! xk realmente eso de “solo hay un momento en la vida” es un cagada que sirve para rendirte… No hay que tener miedo a dar un paso atrás, ni hay que pensar que el tren no volverá a pasar… Y aunque cojas el tren, como bien dices, eso no kiere decir que todo vaya a ir como la seda! hay que seguir currándoselo o terminarás en la parada equivocada y será como si no lo hubieras cogido, o hasta peor… ^^

    Bueno mister! te dejo con estos comentarios tan profundos k te dejamos todos… Yo me piro a los míos, k son más facilones XD

  15. Richopicho says:

    Puff!! Desde luego he de prepararme cada vez que leo una nueva enseñanza de vida. Me doy cuenta de que hay tanto que aprender… En magisterio me insistieron en este verbo: “APRENDER A APRENDER!”.

    He tenido la suerte de ser uno de los voluntarios que compartí contigo, con la minipandi (auppa esas chicas!! Lu, Ire, Susi y Auro) esa lección de vida.

    En la cena de esta noche hemos comentado la película “EL SILENCIO DE LAS PALABRAS”. Desde luego… tus palabras son una nota más a cada día…

    Un petonet hermano!
    Sigue formando a tus lectores…

    Libro para cuándo??

    TQ!

    richi

  16. Aurora says:

    GRACIAS GRACIAS GRACIAS

    Consigues que además de transportarme a ese momento, el corazon se me encoja entre gozo por haberlo vivido y pena por no estar alli viviendolo!!!!

    Un beso enorme

  17. Miguelo, sc says:

    ¡¡¡Qué reflexión tan brillante, Alex!!! Poco hay que añadir, aunque de tu decisión inicial de subirte al colectivo en vez de al autobús yo también extraigo una enseñanza: Quizás la decisión clave sea seguir las reglas que nos impone el mundo y la sociedad, o seguir lo que dicta nuestra propia autenticidad, esa llama que Dios introduce en nuestro corazón que hace que nuestra vida sea única, y que potencialmente sea un regalo para la humanidad. Si elegimos la primera opción, los miedos de tu amiga están fundamentados, las estaciones del tren y las plazas están limitadas, no todos caben, y prometen una comodidad que en la mayoría de las ocasiones es bastante relativa. Si se elige la segunda opción, se abre todo el universo de perspectivas que tú has descrito perfectamente.

  18. Álex says:

    Miguelo, gracias por sacarle punta con tanta sabiduría a esta experiencia que tanto he disfrutando poniendo en palabras. En el fondo, la continuación de este post bien podría ser el que en su día escribí sobre las Encrucijadas

    Prats, ¡y yo que te tenía por el gritón de Chamis!

    Santi, una alegría y una sorpresa reencontrarte en el ciberespacio, ya que hace tanto que no nos vemos en persona. ¡Que tengas un día feliz tú también!

    Elros, ¡mucho ánimo! Seguro que no son mis palabras las que te hacen encontrar la fuerza.

    Montse, no me pongas colorao. Entre lo mejor que me podría ofrecer Roma, por cierto, está tu visita, que espero con la primavera. ¡Un beso!

    Minipandi, ¿qué deciros? Cuando faltan las palabras, a veces el silencio y una mirada de ternura se convierten en el mejor te quiero.

  19. valeska says:

    Alex: ha sido como ir viajando contigo al leerlo… ha sido verlo…
    y las reflexiones son sorprendentes… como sorprendente es Él, que nos permite vivir esto…
    por estos dias he estado dandole vueltas a los milagros (estaba leyendo “ciudadelas de Dios”, novela sobre San Benito)… que es un milagro el hecho mismo? o la presencia?… es decir, el encuentro entre las personas…

    quisiera compartir algo con tu amiga…
    yo he pasado por esto hasta hace un mes… precizamente hace un mes tomé esa gran desicion… es que en el cole sobre todo te hacen ver que es el fin del mundo, y que si no eliges serás nadie…
    creo que en el fondo uno siempre sabe lo que quiere, lo que ama, en el fondo el problema es atreverse.
    tambien el mundo te hace ver que algunas cosas son mas importantes que otras… pero… qué puede ser mas importante que la felicidad? que en el fondo es un signo que nos acerca a Él…
    déjate ver, mira los signos…
    a mi me pasó (entro este año a estudiar filosofía) que no me atrevía, que me inscribí en la postulacion, pero no iba a entrar, pero por esas “casualidades” (que con mis amigos ya llamamos “diocidades”) puso en mi camino a personas que me dieron la fuerza (profesores de filosofia…al lado, los puso a mi lado, no se como…pero aparecieron ahi, y hoy son mis amigos)para dar ese primer sí, pero que se reafirma cada dia… solo en Él está la fortaleza, y sus signos estan al lado, fiate de este gran amigo que tienes, Alex…

    bueno, un gran abrazo, y me permito decir que gracias a tu comentario me animé a subir algo mas, es que no he tenido tiempo de andar por estos lados, pero siempre es bueno compartir con los amigos…

    un gran abrazo!!
    hasta pronto!!

  20. Prats says:

    Hombre… Yo grito bastante… Pero no calla a nadie. Además, con un gritón en el grupo de monis pdría conservar mi garganta y reservarla para cosas como… Nu sé… Hablar? ^^

  21. José E. says:

    ¡Qué demasiao!
    Muchas gracias, Álex. NO me ha costado imaginarme lo que describes (tan bien, por cierto) ya que tu viaje en colectivo me ha recordado a otro muy parecido que hice yo de Ranchi a Bahr en la India.
    Gracias sobre todo por tu capacidad de encontrar “enseñanzas” en todos los cruces de camino. Gracias por compartirlas conmigo y con otros.
    Seguimos compartiendo caminos.
    José

  22. teresa says:

    Llegaba a casa el martes por la tarde después de haber compartido cn mi acompañante la vida: mi relación con el Señor, mis sentimientos, incertidumbres, miedos, recuerdos,…y cosas que una lleva dentro. Y recordé cn él la frase: “el tren sólo pasa una vez” que tan poco me gusta y que tanto me desmoraliza. Y llego a casa y me encuentro de frente con tus palabras, con sus paradas y vagones, trenes y estaciones, esperanza y aliento, espítitu y confianza.

    Porque yo tampoco quiero creerlo y porque como tú, “no puedo concebir que un Dios que nos ama hasta el infinito no nos conceda (en nuestros dones, en nuestros talentos, en nuestra sensibilidad para escuchar su llamada) la posibilidad inagotable de volver a construir de nuevo el mañana”, porque de ser así, me encontraría más perdida de lo que estoy ahora.

    Todavía esty sorprendida por las cuatro enseñanzas en ese día, será la providencia? ;-p
    gracias por compartir tanto como llevas dentro y…
    gracias a los que habéis escrito tras él porque son muchos los ecos que me llevo.

    un beso fuerte smp.

    teresa

  23. Fer says:

    Leí este post hace días y se me olvidó dejarte un comentario.

    Como siempre este blog es esa señal, esa punzada escalofriante que te avisa de la encrucijada, que te dice “a lo mejor es hoy, abre bien los ojos”. Como su autor, siempre atento, siempre bebiendo con amor la vida que le rodea.

    Abrazos fuertes ;-)

  24. Álex says:

    Valeska, ¡qué alegría que finalmente hayas podido seguir el camino al que te llamaba tu corazón! Como tú, yo tampoco creo en las casualidades…

    Prats, ¡tú siempre serás nuestro gritón favorito!

    José, al escribir el artículo también pensaba en ti y en lo mucho que, quizá, podrías sentirte identificado desde tu experiencia en la India. Me hace feliz que te haya tocado adentro, como tu presencia y tu testimonio tocan siempre mi corazón y despiertan en mí tantos sueños de un mundo más justo, de un mundo mejor.

    Teresa, otro beso fuerte, como siempre. Tus palabras se hacen renuevo de esperanza en mis dudas (que son muchas) y en mi estar perdido (que también es). Pero confiamos (¿verdad?) en que no hay nada como perderse para encontrarse… y para encontrar. Hoy me queda, una vez más, tu grito de guerra: ¡CONFÍA!

    Fer, te mando un abrazo de regreso, muy agradecido por todo el cariño hacia este pequeño rincón que demuestras y haces presente. ¡Os espero en Roma muy pronto!

  25. Pingback: Elegir… « Todo es don…

  26. Armando says:

    Yo diría que debemos meditar cada decisión como si fuera definitiva, pero a sabiendas de que no lo es. Nuestros actos y decisiones tienen consecuencias, así que hay que medir bien su alcance, y después de hacerlo, avanzar por el camino escogido con paso firme, conscientes de que llegado el momento, si creemos equivocada la dirección, podremos tomar la siguiente desviación.

    Gran historia, brillante redacción, enorme reflexión.

    Un abrazo.

  27. Álex says:

    Me gusta mucho el matiz que has añadido, Armando. Cómo no, lo comparto plenamente.

    Gracias una vez más. Recibe un gran abrazo.

  28. TesS says:

    Abro de nuevo la ventana de tus sueños, de mis sueños también, en definitiva.

    Hoy necesitaba acercarme una vez más a tu andadura por Guatemala, a estas cuatro enseñanzas que te fueron regaladas. Tú sabes Álex… son momentos de bajar de unas movilidades y montarse en otras, de dejar pasar algunos trenes y esperar otros…

    Me ilumina este post, hoy de una manera muy especial.

    Se lo debo a Él, te lo debo a ti.

    Un abrazo sentido,

    TeSs

  29. Analía says:

    Alex…hace dos días que vengo leyendo tu blog COMPLETO.
    se te extraña un poco en palabras nuevas; pero ahora me doy cuenta que hay tanto que todavía puedo pulir y degustar leyendo lo que ya está escrito, que intuyo que aunque nunca más escribieras tendría material acá para toda una vida (larga)

    esta entrada especialmente me sigue tocando el corazón, y me “esperanza” de manera especial.
    Al tiempo que la comparto en este mismo momento con alguien más, vuelvo a leer:

    “posibilidad inagotable de volver a construir de nuevo el mañana, por mucho que ayer erráramos el camino”

    Doy GRACIAS! simplemente eso.

    Espero estés muy bien. Un abrazo!

  30. Álex says:

    Gracias, Analía, de todo corazón.

    Estoy buscando palabras nuevas… y tiempo para poder compartirlas. Seguro que muy pronto volveremos a leernos.

    Me alegra que, de nuevo misteriosamente, sigas encontrando motivos para la esperanza en las palabras viejas que, ojalá, reverdezcan como la primavera.

    Un abrazo muy fuerte,

    Álex

  31. kevin ovando says:

    hola, lindo paisaje ofrece Sayaxche no¡¡¡
    es impresionante como algo tan Bello como el rio La Pasion se este degradando, y las personas no hacen nada para evitarlo, seria estupendo y de gran Valor cultural este se manteniera,es Hermoso al igual que sus bellas Habitantes, como Elma y Mary carmen, Preciosas ambas. Saludos a Sayaxche ¡¡¡¡¡¡

  32. Corina says:

    Hola Alex, no cabe duda que Dios te ha dado el donde de la sabiduria, la cual compartes con cada uno de nosotros al ayudarnos a buscar el discernimiento y entendimiento que muchas veces necesitamos para dirigir nuestra vida y la vida de aquellos niños y adolescentes que Dios nos ha encomendado.
    Dejame decirte que haber modelado el barro junto a ti, a sido lo mejor que le ha pasado a Comunidad Esperanza.
    Esperamos tenerte pronto con nosotros, un fuerte abrazo.

  33. angeloguzman says:

    ke onda, me parece que exageron al hablar de que es peligroso pasar por el area de chisec, para nada es asi de extremo, chisec es un lugar muy pacifico..

  34. Álex says:

    Querido amigo:

    En ningún momento he querido trasladar la idea de que pasar por Chisec es peligroso. Como dices, se trata de un lugar muy acogedor y apacible. Sencillamente trataba de compartir lo aprendido de una experiencia sorprendente para el viajero extranjero: la de los continuos cambios de camioneta en los cruces de caminos entre Sayaxché y Cobán para quienes no toman la ruta directa de autobús.

    Un abrazo.

  35. Manualidades says:

    Es como un desvío. Como cuando vas por la carrertera y hay un desvío hacia otro sitio pero a lo mejor vas hablando por el móvil,

    eso es cierto te distraes tanto que puedes ocasionar un accdente fatal por eso hay que tener cuidado al hablar en el movil

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