Un kiwi no tiene alas. Mejor dicho: las pequeñas alas que la naturaleza le ha regalado, apenas un par de apéndices, son difíciles de apreciar, escondidas como quedan bajo su plumaje. Por eso, un kiwi nunca podrá volar.
¿Nunca?
–Qué pequeña eres, brizna de hierba.
–Sí, pero tengo a toda la Tierra bajo mis pies.RABINDRANATH TAGORE
No hay sueños imposibles. Pero volar sobre la realidad presente para poder abrazar la utopía exige dedicación, constancia, cariño, paciencia, confianza… el corazón en el cielo y las manos en el barro.
Y fe. Porque los milagros acontecen a cada paso para quien sabe descubrirlos.
Y tú, ¿quieres volar?
Arriesgarnos y Escuchar al corazón
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Muy cierto eso que escribiste Alex, los milagros acontecen a casa paso para quien sabe descubirlos…..
Lo tendré en cuenta.
Gracias, un saludo
“Estamos llamados a cosas grandes. Recibamos de buen grado las cosas pequeñas y seremos grandes.” San Agustín (Sermón 117,10,17).
Esta frase siempre me ha encantado al igual que la frase de Tagore.
Muchas Gracias Álex!
un abrazo
Gracias por la lección, Alex. Llevo un tiempo viendo mis alas atrofiadas. Seguiré confiando, seguiré teniendo paciencia, seguiré trabajando y poniendo empeño… seguiré creyendo en los milagros.
“El agua no horada la piedra por su fuerza, si no por su constancia”
Joaquín aún guarda esa frase y ambos la comentamos de vez en cuando… Llamalo fe, llamalo esperanza o deseo o… Pero en el fondo la verdad es que con lo poco que tenemos si nos esforzamos podemos darnos hasta donde nadie creería que lo haríamos
Me ha encantado Alex. Vaya reflexión tan bonita.Qué dificil es darnos cuenta a veces de esto, o bueno, por lo menos de recordarlo. Los milagros de cada día, valorar cada instante como único, porque es cierto que cada momento es especial.
Y grache por hacernos descubrir el video este que esta mu ben.
un abrazo alexander. A ver si nos llamamos y me cuentas qué tal te va por tu Roma querida.
Me siento muy identificada. Aveces uno tiene sueños que parecen que nunk llegaran a ser realidad, pero lo de la constancia, dedicación y sobre todo desearlo con todo el corazon nos llevan a apasionarnos por el y entonces nos vuelve ese espiritu de lucha que se necesita para tenerlo. Gracias por esa historia que revivió mis más grandes deseos.
gracias
me recordo que, a pesar de los errores siempre es bueno volver a empezar, a luchar, a volar, tan alto, que nuestros anhelos lleguen a Dios.