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Ana Lucía y Ricardo Alejandro: el año primero

Y del barro nació la vida, un 14 de agosto…

…porque la Vida está llamada a triunfar siempre sobre la desolación.

Ana Lucía y Ricardo Alejandro: el año primero.
Cobán, Guatemala, 14 de agosto de 2008.

» Vasijas antiguas…
Del barro, la vida

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Del barro, la vida

lucia-ricardo.jpgQuerida Ana Lucía,
querido Ricardo Alejandro:

Vosotros todavía no lo sabéis, pero nacisteis del barro y trajisteis la esperanza.

Fue un 14 de agosto de 2007. En Cobán, Guatemala. La ciudad que ahora os ve crecer. Apenas había pasado un día desde que la terrible inundación asolara tantas ilusiones, tantos porvenires. Dieciséis horas de fuerte y persistente lluvia habían sido las responsables de una tragedia que, inundacion.jpgaun habiendo quedado silenciada fuera del país, nos dejaba rasgada el alma. Las riadas, los corrimientos de tierra, los derrumbes y las calles anegadas estaban provocando el caos. Varias personas habían fallecido y miles de familias de la Alta Verapaz quedaban desplazadas de sus hogares en un éxodo de lágrimas. Muchas de ellas acababan de perderlo todo, lo poco que tenían.

O ganaban de nuevo la vida.

La colonia de La Nueva Esperanza, donde estaba la casa de vuestros papás, donde ahora os despierta la luz del sol al rozaros la mejilla cada mañana, fue una de las zonas más afectadas. Situada a apenas quince minutos a pie de nuestra casa en El Esfuerzo, tragedia.jpgera entonces una maraña de chabolas y casitas, algunas escondidas entre la arboleda de las laderas que dominan el río Cahabón; otras, prácticamente varadas junto a su cauce, donde la injusticia se hacía silencio y olvido. El día de la inundación estuvimos ahí, caminando bajo la lluvia incesante entre el barro que escondía más allá de nuestros tobillos, bajando hasta los últimos lodazales por pendientes escabrosas, mirando con un ojo a la montaña que se derrumbaba y con otro al río que crecía sin remedio, mientras tratábamos de convencer a toda velocidad a muchas familias de que abandonaran sus hogares y se dirigieran a los albergues que ya a primera hora de la mañana habían comenzado a improvisarse.

Una de esas familias era la vuestra.

rostros-distintos.jpgA nuestro centro de acogida en Comunidad Esperanza llegó vuestra mamá, Cristina, de la mano de vuestros hermanitos. Le costaba caminar, embarazada de nueve meses como estaba, pero en su sonrisa arraigaba su fuerza. «Es una niña», insistía ella con convicción. Y no paraba de dar las gracias y de reírse con una encantadora timidez, a pesar de todo lo que había ocurrido. Ya vais conociendo a mamá. Entonces le faltaban cinco días para salir de cuentas.

Fue un 14 de agosto de 2007, sí… cuando de madrugada nos despertaba Doña Canche a los voluntarios, asustada. Queríais ver el mundo. En el día del dolor, de la destrucción, de los brazos caídos y la mirada al cielo, decidisteis que merecía la pena poner los pies sobre la tierra. No imagináis cuánto corrimos, con qué rapidez nos movíamos en la oscuridad mientras mamá reía y reía entre contracción y contracción. inocencia-sepultada.jpgEl servicio de ambulancias no contestaba, las calles seguían llenas de barro, el río que nos separaba del centro de la ciudad se había desbordado… pero había que llegar al hospital.

Llegasteis. Dos. Hermosos, inocentes, llenos de luz. Tú, Lucía, más entrada en carnes. Tú, Ricardo, un poco más delgadito. Entonces el fango destructor se hizo barro en manos del alfarero para modelar el milagro de la vida. Y ya nada volvió a ser lo mismo en nuestro albergue de El Esfuerzo. Porque, aunque no lo sabíais entonces ni lo sabéis todavía, os convertisteis en el testimonio encarnado de que, al final, sobre la desolación triunfa siempre la esperanza; sobre la muerte, el amor; sobre los odres viejos, el vino nuevo que siempre está por venir.

Luego pasaron muchas cosas. Comenzamos a trabajar para asistir a quienes todo lo habían perdido. La Primera Dama de Guatemala vino a visitar nuestro albergue y os tomó en brazos delante de todas las cámaras. La televisión y la prensa se hicieron eco de vuestro nacimiento. gemelos.jpgOs trajeron una enorme cuna y os convertisteis en los mellizos más famosos de Guatemala. El dolor, el desánimo, el miedo al qué vendrá mañana seguían, sin embargo, estando bien presentes entre tantas y tantas familias. Pero, a vuestro lado, siempre se hacía la luz. Erais palabra viva para quienes nada comprendíamos, recuerdo tierno y hermoso de qué es siempre lo más importante. Lo único importante. Por eso, poco nos interesan en realidad la Primera Dama, nuestros descensos por las laderas arrasadas de La Nueva Esperanza, las contracciones de madrugada, las prisas por encontrar una ambulancia, el trayecto al hospital entre ríos desbordados, la cuna gigante, los reportajes de la televisión, o los artículos más o menos fantasiosos de los periódicos. Hacen más emocionante esta carta, le dan un toque sensacional, pero no hablan de lo que, en fin, es fundamental.

No hablan del poder de una sonrisa que se asoma inocente a un mundo que mañana será mejor.

Cuando a mi hermano Richi y a mí nos quedaban apenas unas horas de estancia en Comunidad Esperanza, celebramos vuestro bautizo, bautizo.jpgvuestro sentiros abrazados por una familia universal que intenta vivir en el amor. Y mamá quiso una vez más que nuestro corazón quedara rasgado, profundamente emocionado, cuando eligió que tú, pequeña, te llamarías Ana Lucía, como Ana, Doña Canche, la enfermera de Comunidad Esperanza, y como Lucía, nuestra querida Lucía, que tan bien la había acompañado durante el trayecto al hospital. Y cuando decidió que tú, pequeño, te llamarías Ricardo Alejandro. Como Richi. Como yo.

Y, de alguna forma, como Susana, como Aurora, como Irene, como Arantxa, como Sergio, como Selvin…

en-la-cuna.jpgAsí nuestros nombres y nuestros corazones quedaron ligados para siempre allende el océano. En vuestro ser. En vuestro soñar. En vuestro vivir. En vosotros, hijos del barro que nos disteis vida en medio de la desolación y que hoy traéis a nuestro recuerdo a cuantos sufrieron el azote de la lluvia, perdiéndolo todo… pero ganando lo más importante.

Vuestros padrinos de España no os olvidan. No olvidan a vuestro pueblo. No olvidan la tierra que llenó su caminar de esperanza. No olvidan que, cuando podáis leer esta carta, esa tierra será un lugar mejor.

Y os verán de nuevo. Algún día.

Y siempre.

Un beso grande, pequeños.

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La lección de la mariposa

mariposa.gifA veces basta un pequeño y sencillo símbolo para llevar en silencio palabras de vida a quien más las necesita…

Cuentan que un hombre amante de la naturaleza contemplaba un día asombrado cómo una mariposa trataba de liberarse del capullo, haciendo fuerza contra sus paredes, para poder al fin echar a volar. Habían transcurrido ya unas cuantas horas desde que apareciera la primera abertura en el esqueleto externo de la crisálida y, llegado cierto momento, nuestro protagonista concluyó que el hermoso insecto no sería capaz de progresar más por sí solo. crisalida.jpgAsí pues, decidido a ayudarla y a evitarle mayores sufrimientos, aquel curioso observador sacó del bolsillo una navaja y rasgó el capullo, para que la criatura pudiera salir fácilmente al exterior. Esperaba verla desplegar sus alas y agitarlas con frenesí. Sin embargo, el cuerpo de la mariposa estaba atrofiado y sus alas, aplastadas. Apenas podía moverse. Ya nunca sería capaz de volar.

Tiempo más tarde, aquel hombre descubriría que el terrible esfuerzo que durante horas estuvo contemplando, el que finalmente él había decidido evitar con un preciso corte de navaja, es precisamente el mecanismo que ha dispuesto la naturaleza para que las mariposas puedan robustecer su cuerpo y salir de la crisálida preparadas para emprender el vuelo. colegio.jpgLuchar por atravesar la pequeña abertura (pasar por la puerta estrecha) es la única forma que tienen de conseguir el vigor suficiente para iniciar el camino que están llamadas a vivir. En esa debilidad, se hacen fuertes.

Hace apenas dos meses, esta sabia enseñanza de la naturaleza, que en su día había compartido conmigo un buen amigo, se cruzó de nuevo en mi peregrinar por el mundo. Fue en Guatemala, cuando paseaba por las calles de Cobán y pensaba en cómo hablar de un Dios que se hace hombre a nuestro lado, también en las dificultades y en el sufrimiento, a chicos que, desafortunadamente, se han visto obligados a encarnar el dolor, la injusticia, la violencia, la falta de cariño o la pérdida de la inocencia en su día a día cotidiano. ¿Cómo encontrar palabras? ¿Cómo no sonar vacío?

mariposas.gifUn escaparate repleto de mariposas de colores, en una pequeña tienda de artesanía, me dio la respuesta. Mariposas de cerámica pintadas a mano, cada una con tonalidades distintas, cada una de un tamaño diferente. Cada una especial. En su compañía oramos con los chicos y chicas del colegio Nuestra Señora de la Esperanza, para, al final, regalárnoslas en un gesto de amor y mirada amable al futuro. Días después, se habían convertido ya en un símbolo lleno de complicidad entre nosotros, en ese pequeño recuerdo que fija en nuestro corazón creacion.jpgla confianza profunda de que Dios nos acompaña siempre y da sentido a todo lo que encontramos en nuestro caminar. Incluso a los obstáculos, que nos ayudan a volar más alto, a saltar más lejos.

Entonces sobrevinieron las terribles inundaciones que sacudieron la Alta Verapaz a mediados de agosto. Y entonces bastó traer de nuevo a la vida de A. la mariposa que había perdido entre el lodo y la desolación para decirle: Te quiero. Estoy contigo. Cuenta conmigo. Tú puedes. Dios te acompaña, aquí y ahora. Lo mejor está por venir. Y nos abrazamos. Profundamente. Ya no hacían falta las palabras.

Semanas después regresé a España, con algunas mariposas en la maleta para compartir con personas queridas. La misma noche en que una de ellas la recibió con sumo cariño en su casa, ponían una serie de éxito en la tele: Perdidos. Y, caprichos de la Providencia, justo en el capítulo que emitían ese día sucedía esto…

Pedí fuerzas… y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.
Pedí sabiduría… y Dios me dio problemas para resolver.
Pedí prosperidad… y Dios me dio talentos para trabajar.
Pedí coraje… y Dios me dio obstáculos para superar.
Pedí favores… y Dios me dio oportunidades.
Pedí amor… y Dios me dio personas a las que entregarme.

Quizá incluso no recibí nada de lo que pedí…
pero recibí todo lo que precisaba.

clase.jpgHay una mariposa que nos mantiene unidos con nuestros chicos de Cobán, del colegio Nuestra Señora de la Esperanza, allende el océano. Y os contaré un secreto: cuando yo pensaba en cómo hablarles de un Dios que se hace hombre a nuestro lado, también en las dificultades y en el sufrimiento, creía que me tocaba a mí ser portador de la enseñanza y dejarla volar en su corazón. Pero, al final, fueron ellos los que se anticiparon. Porque su testimonio de fe, su lucha, su ilusión por un futuro nuevo y su voluntad de seguir adelante, a pesar de tanto y tanto dolor que ha atravesado sus vidas, logró rasgar en dos mitades todo aquello que yo podría haber querido decir. Y, sencillamente, me abrió al regalo de su presencia en mi vida, y de Su presencia en la de todos. Sobre todo, en los más sencillos. Los que todo te lo entregan.

mariposa-tikal.jpgA veces basta un pequeño y sencillo símbolo para llevar en silencio palabras de vida a quien más las necesita… Yo las necesitaba. En Guatemala dejé decenas de mariposas, pero me traje el vuelo ardiente y vibrante de otras tantas, que me impulsa cada día a confiar en un mañana nuevo, en el vino bueno que está por venir.

Ahora nos toca a todos, a ambos lados del océano, contarlo con nuestra vida. Para que el mundo se vea sacudido por un terremoto de amor.

Quizá será eso lo que llaman el efecto mariposa.

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Vuela…

barracon.jpgSeis semanas de misión en Guatemala, seis semanas viviendo con el corazón rasgado entre las sonrisas perennes de quienes han visto rasgado su vivir, seis semanas al lado de aquellos que lo dejan todo por servir a sus hermanos con entrega infinita, seis semanas dejándonos empapar por el amor de un Dios que se manifiesta en lo sencillo y en los sencillos…

Seis semanas para llenarnos de vida, condensadas en veinte minutos de imágenes, música, miradas y esperanza; en una presentación que ojalá pueda hablar más claro que mis palabras…

…y describir lo que para mí es casi indescriptible: la felicidad que rebosa de cada recuerdo, la que ahora nos sentimos llamados a compartir a manos llenas.


SEIS SEMANAS EN COMUNIDAD ESPERANZA :: VUELA…
(la presentación avanza sola al ritmo de la música, así que simplemente siéntate y disfruta)

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Entre el esfuerzo y la esperanza

Regreso de Guatemala y este mundo que era el mío aparece ante mis ojos un poco más ajeno. Un contraste infinito salvado en pocas horas por dos viajes en avión que no permiten transiciones suaves: los paisajes cambian a velocidad vertiginosa y la realidad muda su rostro sin que uno llegue a entender cómo es posible que pueda mostrarnos dos caras tan distintas.

Y tu cuerpo llega. Pero, de alguna manera, todavía no el corazón. Porque…

comunidad_esperanza.jpg

…hay un lugar en el mundo, en Cobán, en el barrio de El Esfuerzo, de camino hacia la colonia de La Esperanza, en que se sueña con un futuro distinto. Donde el inconformismo vence a la resignación para hacer el Evangelio carne entre los olvidados y los que sufren. Donde la utopía se transforma en quizá y el tal vez se hace posible. Donde las manos se hunden en la tierra y tocan el barro para modelar un mañana sin últimos. Donde el milagro acontece en silencio, y se convierte en bosque que crece discreto y pasa desapercibido, mientras unos pocos árboles hacen en nuestros telediarios tanto ruido al caer…

amalia.jpgHay un lugar en el mundo donde se tiene fe en la educación y en la confianza como motores de un mundo más justo y digno para todos. Donde se cree a ciegas en las semillas de Dios que cada persona, sin excepción, lleva dentro. Donde esas semillas son regadas con cariño, cuidadas con ternura, alimentadas desde el corazón… para que de ellas puedan surgir brotes de ilusión, árboles que den algún día fruto abundante. Donde cada niño, cada joven, es un regalo que se convierte en testimonio de que Él no abandonará jamás su esperanza en nosotros.

Hay un lugar en el mundo donde adolescentes sin remedio, traicionados por la vida, abusados en cuerpo y alma, portadores de una inocencia rasgada por el dolor, te enseñan desde la raíz, con autenticidad y sin artificios, que merece la pena creer en tus sueños, que todos somos capaces de salir adelante y enlacalle.jpgempezar de nuevo, que la fe basta para impulsarnos hacia una vida feliz y plena, que para todo y para todos hay un porqué. Y entonces, cuando te brindan su cariño a manos llenas, cuando ponen en tus manos con entrega infinita su sufrir y su esperar, cuando consiguen arrancarte lágrimas de emoción y palabras de verdadero amor… entiendes tu pequeñez y recuerdas que viniste, antes que a hacer, a dejarte hacer.

Hay un lugar en el mundo donde se trabaja en la brecha que todos ignoran, en el vertedero del olvido al que son arrojados quienes no parecen tener espacio en este mundo aún tan injusto. Donde cada uno de los que allá viven tiene un nombre por el que otros no le llaman, una historia que no interesa a los de la mayoría silenciosa, un futuro en el que unos pocos sí creen. basurero.jpgDonde todos son mirados, y mirados con ternura. En pie de igualdad. E invitados a sumarse a la lucha por un vivir digno, amable y feliz desde un barracón pintado de colores donde algunos aprenden a agarrar el lápiz y otros ya resuelven reglas de tres. Y, sobre todo, sonríen.

Hay un lugar en el mundo que no da la espalda a sus hermanos cuando azota la tragedia, que tampoco lo hizo cuando las graves inundaciones de las que fuimos testigos a mediados de agosto llenaron de sufrimiento las calles de El Esfuerzo y La Esperanza. Una comunidad que no dudó ni un instante en derramar todas sus fuerzas para que nadie corriese peligro y todos pudieran ser atendidos. Que, junto al resto de la Iglesia y de las iglesias, se puso a la vanguardia del trabajo cuando las autoridades apenas habían reaccionado. angel.jpgQue abrió sus puertas de par en par para acoger bajo su techo y en su corazón a quienes todo lo habían perdido bajo el agua y el barro. Que intentó dar sentido a la victoria de la vida sobre la destrucción, del ser sobre el tener, del presente sobre el pasado, de la esperanza sobre la desolación.

Hay un lugar en el mundo donde se está construyendo la Ciudad de la Esperanza, un sueño para los que sueñan; un espacio donde muchos que hoy son excluidos podrán mañana aprender, crecer, desarrollarse, sentir el cariño, construir su futuro, llegar a ser quienes están llamados a ser. Mucho más que una escuela, una granja, un hogar, unas pistas deportivas o un instituto: un faro de luz que alumbrará, desde el hermoso monte donde ya echan raíces sus primeros cimientos, el caminar y el vivir de un barrio y una ciudad a los que traerá un amanecer nuevo. Iluminado desde el amor y el servicio.

richi-alex.jpgHay un lugar en el mundo donde el mañana siempre es mejor. Donde el mañana tiene sentido. Porque hoy, porque todos los días, las semillas de Dios que brotan en cada pequeño, en cada joven, en cada mirada, renuevan su razón de ser.

En verdad, hay muchos lugares así en el mundo. Pero el que ha robado nuestro corazón, el de mi hermano Richi y el mío, el de tantos voluntarios con los que hemos compartido sueños, se llama Comunidad Esperanza. Y está en Cobán, Guatemala. En el barrio de El Esfuerzo, de camino hacia la colonia de La Esperanza.

Entre el esfuerzo y la esperanza.