Outlandish

outlandish.jpgLenny Martínez, Waqas Ali Qadri e Isam Bachiri pasaron su infancia en un suburbio al oeste de Copenhague. Su profunda amistad se forjó entre los clubes juveniles y los campos de fútbol del barrio en el que crecieron. Lenny es hondureño; Waqas e Isam nacieron en la capital danesa, pero las raíces de sus familias se hunden, respectivamente, en Pakistán y Marruecos. En 1997 formaron un grupo que comenzó a explorar a partir del hip hop y del R&B la fusión musical y cultural con otros estilos, desde el pop árabe a las bandas sonoras de Bollywood, desde el soul a los ritmos latinos. Cantaban en inglés, castellano, danés, urdu y árabe. Y pensaban que…

Vivimos en tiempos en que las posiciones políticas se están polarizando y las culturas pasan a ser consideradas entidades cercadas que no pueden unirse. El mundo es frecuentemente concebido a través de un prisma defectuoso, que nos divide a «nosotros» de «ellos». Por eso, siempre resulta un alivio para la tensión que haya personas que dediquen su tiempo y su talento a recordarnos que todos somos seres humanos. Que la sangre que corre por tus venas no es diferente de la que fluye por el cuerpo de tu vecino, incluso si no compartes con él la misma condición social, las mismas ideas políticas o las mismas convicciones religiosas; incluso si no procedéis de la misma latitud o longitud.

Los tres son profundamente creyentes. Lenny es católico; Waqas e Isam, musulmanes. Se hacen llamar Outlandish (en inglés, estrafalario) y han publicado ya cuatro álbumes a lo largo y ancho del mundo. Ésta es la historia que late detrás de su éxito entre crítica y público. Y ésta es la historia que les movió, hace dos años, a versionar una vez más a León Gieco para pedirle a Dios que la guerra, la injusticia y el futuro no nos sean indiferentes…

Los niños que jugaban juntos en los patios de los suburbios no sabían que hubiera un «nosotros» y un «ellos». Sobre todo, cuando acababa el partido.

Ojalá la fe profunda de los que creen en la unidad y la comunión de la familia humana resulte cada vez menos estrafalaria.