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Un año y un día

Siempre estás tú escanciándome, llenándome este vaso de barro, hasta arriba, con el fresco brebaje de tu vino multicolor, de mil aromas. (…)
No, nunca cerraré las puertas de mis sentidos. (…)
Todas mis ilusiones arderán en fiesta de alegría, y todos mis deseos madurarán en frutos de amor.

RABINDRANATH TAGORE, Gitanjali

Hace algunas semanas leía a un amigo que ha leído a Roger Bartra. No sabía que Roger Bartra fuese un importante antropólogo. Pero eso no importa.

Roger Bartra dice en uno de sus libros que cierta variedad de aves necesita del contacto constante con otros miembros de la misma especie para poder mantener la calidad de su canto. Se ha demostrado que, si aislamos a un ejemplar cualquiera y le impedimos que escuche a sus compañeros, sus melodías irán desafinándose progresivamente. E, incluso, existe la posibilidad de que al cabo de un tiempo acabe olvidando cómo cantar. Es la escucha a los otros lo que permite a cada pájaro de tan peculiar especie seguir creando su música y regalándola al bosque. Sin el eco de quienes están a su lado, terminan quedándose mudos.

Hoy te confieso que, escribiendo en este pequeño rincón, me siento muchas veces pájaro a la busca de ecos con los que recordar la belleza del canto. Porque este compartir lanzando palabras al viento no tendría ningún sentido sin las que llegan de regreso, haciendo escala en tu corazón. Son muchas las huellas que encuentro tras cada mensaje y, recorriendo conmigo la silueta de cada una con las yemas de los dedos, me dejas intuir, siquiera un poquito, cómo ha podido resonar en ti (de qué forma única y especial) lo que, tan torpemente y desde tantas pobrezas, me he atrevido a contarte. Pero, sobre todo, son incontables las veces en que tu respuesta (tu abrirte sincero y generoso), me ha ayudado a llenar de sentidos nuevos, de vida abundante, lo que ya empezaba a fosilizar entre líneas más o menos bonitas; bajo la coraza que inevitablemente hacen crecer algunos miedos, no pocos complejos y nuestras siempre engañosas vanidades. Así, las palabras han conseguido convertirse en abrazo sentido, a pesar de la distancia y, en muchos casos, también del desconocimiento. Y nos han unido de una forma misteriosa que no deja de asombrarme y de modelar en mí una profunda alegría.

Por todo ello, querida lectora, querido lector, quiero decirte desde bien adentro, donde se obra el milagro: GRACIAS.

Hoy hace un año y un día que escribí por primera vez en este blog. Y siempre has estado Tú, llenándome este vaso de barro de mil aromas; trayendo a beber de él a tantos pájaros que combaten mi debilidad y mi olvido con su canto; invitándome (invitándonos) a modelarlo con la fuerza de nuestros deseos, que han de madurar en frutos de amor para este mundo que los anhela.

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Nuevo sistema de suscripciones para el blog

mensajero.pngHoy incorporo una novedad a esta vasija a la que poco a poco vamos dando forma. El blog cuenta desde ahora con una herramienta muy sencillita que permite a cualquier lector conocer cuándo ha sido actualizado con una nueva entrada sin que tenga que estar visitándolo regularmente. Se trata de un sistema de suscripciones que envía automáticamente, cada vez que publico un mensaje, una alerta a las direcciones de correo electrónico que así lo hayan requerido. En esta página (pincha para visitarla) se encuentra el formulario con el que, si lo deseas, puedes solicitar (o cancelar) tu inscripción. A él se puede acceder también a través del enlace ‘Suscríbete’ que aparece en la esquina superior derecha de la cabecera.

Muchas gracias a todas, a todos, por la cariñosa acogida y las manos dispuestas a modelar con las que estáis recibiendo este barro humilde.

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En tus manos, Alfarero

En tu vida y en la mía ocurren a diario milagros sensacionales que a veces nos pasan desapercibidos. En tu vida y en la mía no dejan de aparecer regalos en la brisa que nos roza, en la primavera que estalla, en la mirada del desconocido, en el abrazo del amigo, en la sonrisa del que sufre, en la confianza del que llora, en el ejemplo del que ama, en la te-regalo-el-sol.jpgesperanza del quizás. En tu vida y en la mía, mientras algún árbol que otro provoca un gran estruendo al caer, hay bosques enteros creciendo en silencio.

En tu vida y en la mía podemos encontrar mil y una razones para decir: «gracias».

Hoy abro este pequeño rincón para irlas guardando todas. No guardándomelas para mí, ni guardándolas para ti, sino guardándolas contigo. A través de este sencillo cuaderno de bitácora me gustaría compartir pequeños sacramentos de vida que van dando sentido a mi caminar por el mundo. A veces serán imágenes, a veces serán palabras. A veces serán escritos, a veces serán susurros. A veces serán canciones, a veces serán silencios. A veces serán sueños de futuro, a veces serán recuerdos que me ayuden a soñarlo. A veces serán preguntas, a veces serán… preguntas.

Confío en que me ayudes a construirlo.

El mismo Dios que dijo: «Brille la luz de entre las tinieblas», ha iluminado nuestros corazones. Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Él y no de nosotros.

2 Cor 4, 6-7

alfarero.jpgHoy más que nunca me siento barro en Tus manos. Las que tapan las grietas de mi vasija imperfecta. Las que me toman de la mía para caminar por el sendero de la verdadera alegría. Las que enderezan mis renglones torcidos. Las que construyen sueños más grandes que los que yo alcanzo a esperar para mí. Las que me agitan y remueven mis esquemas. Las que hacen sonar melodías de esperanza sobre el ruido de la desolación. Las que me piden ayuda para trabajar sobre el fango de un mundo lleno de injusticia. Las que me acarician y me hacen sentirme amado en mi debilidad.

Las que quiero que modelen mi barro humilde.