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Mi deseo más profundo, la Via Appia, las flores

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Comienzo a comprender −dijo el principito−. Hay una flor… creo que ella me ha domesticado…

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY, El principito

La Via Appia tiene más de dos mil trescientos años, pero yo siempre creo que todavía están a punto de colocar su último adoquín. Para los antiguos era la regina viarium, la reina de las calzadas. No en vano, atravesaba todo el sur de la Península Itálica para conectar Roma con la Campania, la Calabria y la Apulia, abriendo paso a aquella civilización de la que tantos somos, de alguna forma, herederos. Sobre el mismo pavimento que sintió las pisadas firmes de legionarios, colonos, via-quintili-appia-antica.jpgcomerciantes y peregrinos de un ayer tan lejano, hoy caminamos los que preferimos no someternos al imperio… del tráfico y de las prisas. Al menos, por unas cuantas horas.

La Via Appia es hermosa, increíblemente hermosa. Sobre todo, cuando a sus lados desaparecen las catacumbas, las iglesias, los «pase por aquí con su entrada». Cuando ya no hay coches que resistan los vaivenes que tan poco importaban a los carros. Cuando sólo quedan la piedra firme de su adoquinado eterno; los cipreses y los pinos abrazados en lo alto; las ruinas milenarias que, rotas y dispersas, te hablan desde su silencio. Y, más allá, los campos serenos, rozando al filo del horizonte el cielo. Donde Roma deja de hacer de Roma, para ser más Roma que en ninguna otra parte. Donde uno se escapa… para encontrarse, más que nunca, dentro.

targa-via-appia-antica.jpgEs domingo, quiere llover sobre Roma y he venido a caminar por la Appia. Soy de los privilegiados que la ve nacer a dos pasos de casa y es hora de aprovechar bien tan hermoso regalo. Tengo, además, un buen motivo. Me lo dio ese amigo que, hace unos días, atravesó mi vida con un interrogante sencillo. O sea, de los que tocan y rasgan. Cuál era mi deseo más profundo: ésa fue su pregunta. Y no supe contestarle. Ni supe contestarme. Diría tantos… tantos y ninguno. Cuando arden muchos fuegos adentro, el ímpetu de las llamas no permite muchas veces contemplar lo que están alumbrando. Pero la incógnita persevera y se hace inevitable; necesitamos encontrar en nuestro corazón las palabras, la respuesta: ¿cuál es tu deseo más profundo? Hoy quiero empezar a buscar el mío. Bajo la lluvia. En la Appia.

Camino despacio, mochila al hombro, dos manzanas como alimento. La calzada es una fiesta que se va mudando, discretamente, en silencio íntimo y punzante. Las familias con sus niños, los japoneses y sus cámaras, los señores y las señoras respetables con sus collares aún más respetables, los ciclistas, los fieles, los locos… via-appia-antica.jpgvan abandonando poco a poco la escena, según avanza la Appia hacia el sur, crece la altura de los cipreses y las ruinas dejan de merecer una reseña en la Lonely Planet. Roma ya no se adivina en la distancia y las elegantes villas dan paso a llanuras infinitas por las que hace no mucho pasó el arado. Nos hemos quedado solos. La pregunta y yo.

Conozco bien lo que va a suceder. Comenzará el bombardeo de sentimientos. Se me agolparán montones de ideas; el corazón latirá fuerte. Enfocaré la mirada hacia el horizonte, convencido del poder clarividente de la pose. Me imaginaré el futuro. Lo habitaré. Brotarán palabras más o menos bonitas, más o menos sensibles; palabras que, en cualquier modo, podrían solventarme las próximas tres o cuatro entradas de este blog. Pensaré en lugar de sentir; escribiré en lugar de pensar. Y, al final, todo sonará hueco. Por eso, alcanzados los límites de Roma, renuncio a la batalla. Y, ya de regreso, cuando llego a la altura del montículo que abre la vista de la llanura, a un lado, y de la Villa dei Quintili, al otro, me detengo. Subo despacio. El sol se cuela entre las nubes y la tierra parece responder a su estímulo en este sereno atardecer. Me siento en lo alto para poner sobre el papel alguna idea. Y rezo por esa señal que me abra las puertas de una búsqueda auténtica, no de mis torpes zarandeos.

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Entonces llega ella. Una niña sonriente que, no sin esfuerzo, alcanza la pequeña altura desde la que contemplo estos campos olvidados. Parece buscar algo. Desaparece de mi vista para, a continuación, gritar con enorme alegría. Ya lo ha encontrado. Llama a sus padres que, desde abajo, la esperan, impacientes: «¡Tenéis que venir, tenéis que ver esto!» Ellos se resisten, pero su hija los reclama cada vez con más fuerza. «¡Mirad qué flores tan bonitas! ¡Son las más bonitas que he visto nunca!» La madre la amenaza con un posible robo de su bicicleta, que ha dejado tirada en medio de la Appia. Pero para ella ahora no hay nada más importante que esas flores, en las que yo no había ni tan siquiera reparado. fiore-via-appia-antica.jpgY, en efecto, se ven hermosas, las violetas y las amarillas, acariciando la vida mientras, al fondo, el sol camina hacia el ocaso. Definitivamente, son unas flores bellísimas, que brotan como regalo del cielo en un escenario privilegiado.

La insistencia de la pequeña obtiene su premio. El padre sube y, displicente, escucha la feliz explicación de por qué éstas son las flores más bonitas que jamás alguien haya visto. Es tal el éxtasis de su hija que, terminado el discurso, no puede sino invitarla a que arranque unas cuantas para llevárselas de recuerdo. Ella se lo piensa, divertida, pizpireta. Pero decide no hacerlo: «Così quando tornerò li vedrò ancora più belli!»

«¡Así, cuando vuelva, las podré ver aún más bonitas!»

Ella tiene flores hermosas. Y, cuando las cuida, nada hay más tramonto-via-appia-antica.jpgimportante en el mundo. Pero nunca las arrancará.

Porque ella volverá. Porque ella quiere volver. Porque ella volverá siempre. Y siempre que vuelva encontrará sus flores, por obra de un misterioso milagro, cada vez más hermosas.

Y yo, por primera vez en este domingo en que sobre Roma quiso llover, sonrío con una profunda alegría. Cierro el cuaderno, me levanto, vuelvo a poner mis pies sobre la piedra milenaria y, dando gracias a cada minuto, enfilo el camino de regreso a casa, hacia el mañana, hacia mis flores que crecen en silencio, ¿hacia mi deseo más profundo?

45 Responses to Mi deseo más profundo, la Via Appia, las flores

  1. analia says:

    por ahora solo un suspiro…
    quizas en proximas leidas de esta entrada…durante los días que siguen, pueda con palabras.
    Gracias Alex. En verdad te agradezco.

  2. Tess says:

    Paz y Bien Alex;

    gracias, por las personas que os desnudais el alma, poneis cara y corazón en este mundo “virtual”, pero a la vez tan real, tan de nuestros días, gracias, porque cuando no se encuentran palabras, ni formas de expresar lo que se lleva dentro, apareces tu, poniendole nombre y adjetivos a lo que me arde en el corazón, gracias

    ¿cuál es mi deseo más profundo?.. tambien me hicieron esa pregunta hace mucho tiempo, todavía no sé qué responder… no podré ir a la via Appia, pero espero poder encontrar flores tan bellas como la de aquella “bambina” por algún rincón de Madrid

    “…buscad y encontrareis…”

    déjame que te haga una confesión, tu blog me ha sostenido en momentos muy duros, apareciste en mi “ciber mundo” cuando estaba a punto de abandonar.

    si pasas por Madrid, me encantaria conocerte

    Teresa, postulante FMM

  3. Fernando says:

    Tus palabras se pueden respirar. Acarician y oxidan. Se convierten en necesarias. Domestican.

    En nada volverás y verás cómo las flores aquí han seguido creciendo para ti.

    Abrazos :-)

  4. Hermano,

    Recuerdo también mi paso por la Appia, un paso con prisas, dirección al aeropuerto, contrareloj, pedaleando ya cansado de los casi 80 días de camino. No obstante también sentí ese especial “magnetismo” de la Appia, tiene una magia difícil de definir, hay que sentirla.

    Una vez más te doy mi más sincera enhorabuena por la profundidad de tus palabras, por la forma que tienes de convertir los hechos cotidianos en preciosos poemas de la vida.

    Gracias por compartirlos y compartirte “caro fratello”,

    Te quiero

  5. Rosalía says:

    Gracias, Alex, por la clarividencia y la hermosura de tus palabras.
    A veces también a mí me ocurre que ando enredada en el deseo de ponerme trascendental, persiguiendo revelaciones definitivas, y todo se hace hueco y pretencioso… Afortunadamente, dios suele regalarnos niños (o adultos con alma de niños) que nos devuelven a la milagrosa esfera de las pequeñas cosas, allí donde se cuajan las maravillas.
    Es bueno que haya trovadores que nos lo recuerden. Gracias por este regalo de luz. Un abrazo

  6. Álex says:

    Analía, te espero. Gracias a ti. Y a ese ángel que vio las flores hermosas. A mí no.

    Tess, tu mensaje me llega como una sorpresa y, sobre todo, como un regalo. Gracias por pasar la frontera del anonimato y por dejar huella de tu paso. Gracias por tu sinceridad y por tus palabras cariñosas. Si alguna vez las mías pudieron sostenerte, fue Él quien lo hizo posible. Te mando un beso grande. Madrid este año me queda lejos. Pero pronto más cerca. Te avisaré, no lo dudes. Y… ¡sal a contemplar las flores, que ya llega la primavera!

    Fernando, si es tu agua sensible y refrescante la que riega nuestra amistad (y tantos otros sueños), entonces la belleza de los frutos de mañana queda garantizada. Un abrazo fuerte de regreso.

    Mikel, fuiste tú quien me abrió las puertas de la Appia: tú la descubriste primero. Y compartiste conmigo tu fascinación, tu mirada ad-mirada. Así nos ha pasado con la Appia. Y, por fortuna, así nos ha pasado con tantos otos caminos inexplorados, a los que tu valentía siempre llegó antes, a los que mi confianza infinita en ti me llamó después. Tu valentía, mi hermano. Y nuestra flor que crece, fuerte y hermosa…

    Rosalía, permíteme que diga en público lo que te confesaba hace un momento en privado, cuando agradecía tu mensaje: eres de esas personas privilegiadas que, como dice Sabina, para hacer poesía sólo tienen que mover los labios. Pero poesía de la que cala hondo y rasga adentro. De la que roza la vida a flor de piel, entendiéndola, haciéndola carne. Como dices tú, «en la esfera de las pequeñas cosas, donde se cuajan las maravillas».

  7. Noe says:

    Con tal descripción dan ganas de cogerse el primer vuelo a Roma y darse un paseito, lástima que a mi tierra aún no llegue según que aviones…

    La encantadora y maravillosa mirada de los niños, ojalá todos pudiéramos conservar eternamente esa inocencia para poder llevarla a nuestra cotidaneidad, seguramente disfrutaríamos más de las cosas pequeñitas.

    Gracias Álex, tus palabras están siempre llenas de vitalidad.

  8. María Arias says:

    Pues yo tampoco sabría decirte cuál es mi deseo más profundo…aunque dentro de mí haya algo que se mueva al pensarlo…no sabría ponerle palabras…

    Quizá dejarse domesticar por una flor como lo hizo el Principito sea un buen comienzo…y dejarse llevar por la sencillez y el entusiasmo de un niño sea otro (lo estoy comprobando en todas estas semanas en mi guardería)… y quizá vivir buscando la belleza de la vida y eso más profundo que muchos olvidamos a veces, sea otra opción…

    Tú me has enseñado a CONFIAR en todo momento, y… quizá, aunque ahora mismo no lo veamos, la mejor forma de empezar a descubrir nuestro deseo más profundo, sea SEGUIR CONFIANDO.

    GRACIAS una vez más por tus palabras llenas de vida.

    Un abrazo grande

  9. Elros says:

    Chico, Álex, después de otro días de locos, gracias a tus palabras y a su visualización, no te puedes hacer una idea de lo relajado que me he quedado…

    Grazie mille!!

    Un abrazo!

  10. Elena says:

    Hola Álex, en primer lugar agradecerte tus palabras sobre la Appia, las flores, la niña, el atardecer…las fotos. Me serenan y me hacen sonreir y me siento viva, no se porqué, pero algo se remueve por dentro que me conmueve entera. Conozco solamente un poquito de tí y tus escritos por ir metiéndome en distintas webs que me han llevado a tí. Y la verdad es que desde el principio me quedé gratamente sorprendida, por eso cuando me suscribí a recibir tus entradas estaba impaciente por recibirlas. Y hoy ha llegado el día. No sé expresar bien lo que me parece todo ésto, pero le doy gracias a Dios por tí y por todo lo que aportas. Un abrazo.

  11. Richi Donet says:

    Decirte que en estos momentos, tras leer esta preciosa reflexión, se me han puesto los ojos llorosos…
    He podido recordar cómo de pequeño, estando con mis hermanos y mi abuelita, vimos la misma flor amarilla. Yo en cambio, sí que la arranqué… Esa flor fue también especial, pues, en el recoveco de un pino hicimos una pequeñita capilla. Esa flor representaba lo más bello del mundo: María.

    Es una escena que nunca se me borra. Gracias por hacerme viajar con tus palabras, con tus sentimientos, con tus fotografías… hasta ese momento de mi vida.

    Gracias a esa niña, por la lección que me ha dado. Ella quiere volver, y estoy seguro de que lo hará…

    Gracias hermano!!
    Me quito el sombrero con DC…

    richi

  12. Analía says:

    Alex, en algunos momentos de este día se me han cruzado algunas imagenes de esta entrada.
    Una es la del final, la nena dejando la flor ahí donde está, para disfrutarla sin poseerla, para compartirla sin adueñarse, para poder volver a ella sin apegos especiales. Eso es, entre otras cosas,lo que me sugiere, me dice, me enseña.
    Pero también, porque al leer serenamente lo tuyo, uno se descubre igualmente caminando en otra “Vía”…la propia, la que le toca, a veces no tan “serenamente” como haría falta, y con esa pregunta a cuestas: ¿EL DESEO MAS PROFUNDO?
    He experimentado esto de que, como pequeños fueguitos, las experiencias transitadas…lo que pensamos…lo que anhelamos…etc, no dejan ver con libertad lo que sencillamente se nos revela en las cosas más sencillas y cotidianas; allí donde quizás no buscábamos, allí donde no se nos ocurría mirar a pesar de ser lo más cercano y lo más fácil de ver.

    Ojalá se nos regale la mirada simple y libre de esa nena, capaz de descubrir en lo sencillo, respuestas a lo profundo. Y de igual manera, se nos regale el corazón abierto de ella, para una vez descubiertas “esas” cosas-flores, no quedarnos apegados a ellas, poder ser libres para volver y contemplar, para alegrarnos en el encuentro y volver al camino, para invitar con insistencia a otros y compartir alegría.

    Perdón por lo extenso, es que en verdad me siento muy movilizada por lo que compartís; si digo gracias,es porque no te guardas esto para vos,porque se te ocurrió compartirlo.

    Un gran abrazo desde aquí!

  13. Mariola says:

    ¡Gracias Álex! Gracias de nuevo por lanzar esas preguntas que resuenan en lo más hondo. Yo tampoco tengo una respuesta clara, como tú dices “diría tantos, tantos y ninguno”. Pero si intuyo que alcanzar nuestros deseos más profundos no es una cuestión de suerte, de encontrar una lampara mágica. Creo que esos deseos van a exigir la donación total, el amor sin medida, a unas personas determinadas o a una causa concreta. Algo me dice muy dentro que sólo los deseos que nos impulsan a la entrega incondicional de lo indivisible de nuestro corazón nos permiten descubrir esas flores que crecen en silencio.
    Acabo de volver a Madrid para quedarme (¡después de tres años fuera de España!) y tu pregunta me ha ayudado a empezar a poner orden a ese caos agridulce que provoca la alegría de volver a casa y el dejar atrás muchas cosas ¡No dejemos de preguntarnos cúal es nuestro deseo más profundo! y no dejemos de maravillarnos por cada florecilla del camino.¡Avisa si pasas por Madrid!

    Un abrazo

    Mariola

  14. Pacosm says:

    En la via Appia todavia resuena “¿Quo vadis?”

  15. M. José says:

    Hola Alex, eres tremendo, has conseguido emocionarme. Quizás hoy necesitaba esa emoción…
    Sobran las palabras, no sé que decir
    Un beso
    Jose

  16. Álex says:

    En verdad os confieso que me siento un poco abrumado (e infinitamente sorprendido) por tantas muestras de cariño, por tantos ecos que resuenan, por tantas vibraciones que se en algún momento se encuentran, misteriosamente, a la misma frecuencia. Prometo que volveré al montículo y ahí esperaré a esa pequeña que, algún día, volverá para contemplar sus flores. Y, si el milagro se produce de nuevo, aprovecharé para llevarle todos estos agradecimientos que, juntos, elevamos allá donde cada cual pone su corazón. Ella sí que los merece.

    Os doy las gracias profundamente, Noe, María, Elros, Elena, Richi, Analía, Mariola, Paco, M. José… Porque de algo tan pequeñito como mi testimonio de un paseo por la Appia hacéis un regalo grande, con vuestro compartir, vuestras ilusiones, vuestras nuevas caras añadidas al poliedro de nuestros sueños… vuestro Quo vadis? esperanzado.

    Un abrazo muy fuerte para todas, para todos, los que os detenéis a este lado del camino.

  17. almudena says:

    A menudo escribo más rápido de lo que pienso, acabando al final por no saber muy bien qué trataba de decir. Siento que las palabras se tornan trazos inquietos, inciertos, apresuradas en su deseo de ser expresadas, sin forma determinada. Quisiera que fluyeran limpias ordenadas como las de sabio que sabe poner orden en el caos, convertir ruido en armonía. Pero no lo consigo…
    Por qué será que unos días reímos cuando queríamos llorar y otros lloramos cuando tratábamos de reír… Hoy es un día de esos en los que me da por reír sin saber muy bien los motivos. Será el sol, que con su fuerza nos hace salir a la vida, como a los caracoles después de un día gris, azaroso, en que parece que sólo nos llueve encima. Quizás sean estas palabras que se cuelan en el alma y lo acarician sin tocar. Y de repente te regalan un pedacito de cielo por donde poder respirar y llenarte de magia, de vida…
    Gracias por estos fragmentos de belleza por estos chispazos de verdad que nos brindas.
    (En realidad me siento afortunada de haber ido a desembarcar por las circunstancias del destino en un blog tan interesante y maravilloso. Uno de los pocos faros que se encuentran en este mar incierto que es internet)

  18. Isa Cano says:

    Un placer haber leido este paseo. No sé cúal me ha gustado más si el que has dado por la Vía Appia, o por el que recorres por la vida.

  19. monty says:

    palabras preciosas.

    como dices tú, siempre me ha encantado roma por el hecho de pensar en los siglos pasados..y en la civilización romana que tanto me gusta:)

  20. monty says:

    uy! quería decir como dices tú a lo de los leginarios…:)
    un beso

  21. Javier says:

    Preciosa historia. Es como un cuadro hecho poesía. Casi podía sentir los adoquines de la vía apia bajo mis pies y las palabras de la niña.
    Y detrás de esa historia, nuestro gran deseo, el deseo de todos los que compartimos una misma fe en Cristo Resucitado. Que venga a nosotros Su Reino.
    Abrazos

  22. Alejandro says:

    Alex: no había reparado hasta ahora en esta actualización de tu blog. Disculpa. La verdad es que lo he leído varias veces y no dejo de pestañear. No dejan de fluir imágenes dispersas por mi cabeza. Gracias y abrazos.

  23. Prats says:

    Bwahahahahaha!!!!! me ha costado, lo sé, pero finalmente he llegado y no solo esto, sino que además de que he llegado y he leído puedo decir que me ha gustado… En el fondo ya sabes que lo importante de todo ese camino para encontrar una respuesta no es la respuesta, sino el camino. La niña, la vía, incluso las manzanas y las flores.. Y no lo digo yo, lo dice Itaca y todos sabemos que Itaca es mucho Itaca

  24. Álex says:

    Almudena, me han encantado las letras que has posado suavemente en este rincón como un pequeño gran regalo. Letras que también acarician, letras que dan mucho sentido a las dudas que tantas veces me surgen respecto a si debiera seguir compartiendo de este modo lo que aquí comparto. Letras, en fin, que también me hacen respirar. Un beso fuerte.

    Isa, ¡muy bienvenida! Me alegra encontrarte aquí, como yo te encuentro y me encuentro gracias a lo mucho y muy bueno que compartes con tu “Orar con una Palabra”. Espero que sigamos conectando retazos de vida…

    Monty, veo que te has reenganchado a tope al mundo blogger. ¡Qué bien! Yo también te sigo y te acompaño en el camino.

    Javier, ¿y cómo ser constructores de Su Reino? ¿Cuáles son esas flores hermosas que mañana serán aún más bellas? ¿Adónde volveremos a contemplarlas? Preguntas encadenadas a preguntas: nuestro inevitable Quo vadis?… Gracias por tu comentario. Abrazos para ti también.

    Alejandro, ojalá esas imágenes dispersas se hagan cada vez más nítidas; vayan encontrando el hilo que las sostiene, las une, les da sentido, las proyecta al mañana… Nos lo contaremos en pocas horas. Por fortuna.

    Prats, gracias por recordar a un obsesionado por las respuestas la belleza del camino. Y que no todo está en nuestras manos. Pero sigamos haciéndonos preguntas que nos pongan en movimiento, que no nos detengan demasiado tiempo ante la encrucijada, que disuelvan nuestros temores, que alimenten nuestros pasos…

  25. David says:

    Álex, de nuevo un texto de lo más evocador y sugerente, yo mismo me he sentido trasladar a ese paisaje remoto -en lo cronológico- y sereno al recorrer tus líneas. Escenbarios así resultan imprescindibles para poder formularse interrogantes tan íntimos como el que a ti te plantearon (y que yo me niego a afrontar por el momento, quizá, precisamente, por la sordidez del entorno urbano que me rodea).
    Doy gracias a Dios porque no te dé por dedicarte a escribir ficción, en caso contrario me veo currando de otra cosa, jeje. Porque hay que ver qué bien escribes, perro.
    En fin , para terminar debo reconocer que me voy a plantear contratar al amigo Elros como agente, jeje. Qué pena que mi última novela no esté por esas tierras, me encantaría conocer tu opinión sobre ella. Un abrazo

  26. Lola says:

    Dicen que medio escondida -pero a la vista- la respuesta a otra pregunta también sonrió contigo. Fue en aquella tarde en la que quiso llover sobre Roma; aquella tarde en la que una interrogante se vistió de luz para alumbrar el camino. Dicen que sobre el asfalto corría otra suerte de adoquines milenarios, también dispuestos a coleccionar milagros.

    Estimado Álex: Dentro de unos días participaré en una lectura poética y de relatos. Me gustaría mucho poder proyectar o leer tu entrada de la jaula, si te parece bien.

    Un abrazo y gracias por dejarnos disfrutar de tus vasijas. Nunca el barro fue tan necesario.

  27. Adri says:

    Hola!

    Me alegro que finalmente hayas decidido pasear por la Via Appia (aunque sin visitar a mis amadas catacumbas)y yo al fin escribirte torpemente en tu blog y decirte que es un placer leerte. Tus palabras siempre consiguen conmoverme y tu conversación replantearme demasiadas cosas.Gracias.

    Sólo una réplica, te equivocaste de lugar buscando tu deseo más profundo, en la reflexión no lo hallarás…

    Un besito desde la ciudad del viento.
    Pd. Veo que lees a Galeano, que bueno! yo lo descubrí teatralizando sus poesias :)

  28. Maica says:

    Sigues sorprendiendome. Gràcias.
    Un salmo para estos dias.
    http://es.youtube.com/watch?v=1tJWVvEM4aE

  29. Saez says:

    Hola , que bonita la historia de la niña me ha encantado , hasta me a emocionado mucho pero eso creo que es por la pascua de Logroño , me ha recordado a Ordesa un lugar que me encantó
    Gracias por todo XD

  30. niobe says:

    Qué envidia me da tu paseo.
    Estuve en Roma hace 5 años y sueño con volver con mñás tiempo para recorrerla despacito y sentir la vida oculta de sus caminos.
    Me encantó tu post.
    Un saludo desde Hispania

  31. Javier says:

    Feliz Pascua de Resurrección, Alex.

    Espero que hayas seguido la Vigilia del Santo Padre allá por la tierra en la que ahora habitas. Como siempre, da en el clavo. Puedes leerla en mi blog. Abrazos

  32. Patri says:

    Buceando en el mar virtual y dejando que una web me lleve a otra, me sorprende encontrarme contigo Alex. Y grata sorpresa!! no sabría explicarte lo identificada que me he sentido contigo al leer todo lo que dices.
    Te siento, y así le siento a Él también, muy cerca de mí y de mi mundo.
    Me gustaría seguir sonriendo al leerte, i compartir contigo mucho de lo mio.
    Disfruta de Roma, y no dejes de enviarnos un poquito de tus flores, de tus palabras, de tus fotografías y de tus sueños…
    Un beso muy fuerte de Patri, que desde ahora ya te incluye en sus oraciones.

  33. lorena says:

    Me paso por tu rincón, precioso como siempre. Te echo de menos y me gustaría saber qué es de ti. ¿Cómo te va la semana? Creo que empezaré a leer entradas “antiguas” a la espera de nuevas :P Un besazo muy grande!

  34. Recuerdo que la vía appia me recibió hace tiempo en una ciudad desconocida…

    Recuerdo que al perdernos llegamos a ella, con nuestro aspecto de turista, sin idea de dónde estábamos.

    Recuerdo que desde aquel día se volvió una costumbre perdernos cada mañana un poco por sus rincones.

    Y recuerdo un olor a flores, que hasta ahora había pensado que estaba sólo en m imaginación, pero que ahora descubro que no, que hay alguien más que ha visto las flores de la vía appia.

    Gracias por hacerme recordar tantas cosas que echo tanto de menos.

    Un saludo

  35. Fernando says:

    Queridísimo Alex,

    Acabo de ver tu comentario en mi blog y no quería dejar pasar más tiempo sin darte las “Gracias”.

    Gracias, no sólo por el comentario, sino por todos tus comentarios, por tu blog, siempre tan vivo y tan “tocante”; sinceramente GRACIAS.

    Ahí me tienes para lo que necesites, para seguir compartiendo, para crear más unidad… yo seguiré bebiendo de este agua nueva que para mi es tu blog.

    Lo que gratis hemos recibido…

    Un fuerte abrazo

    Fer

    P.d. También soy el Presidente de la ONG Familia Franciscana Internacional. Te invito a que le eches un ojo a la página, a ver qué te parece. http://www.ongffi.org

    Lo dicho, un abrazo enorme.

    Fer

  36. Paula says:

    Eres grande Álex.
    Sólo decirte que me has abierto los ojos y que ahora sé que, en estos momentos de indecisión, tengo que buscar dentro de mí para intentar averiguar cuál es mi deseo más profundo y dejarme guiar por él.
    Gracias por recordarme esta gran verdad.
    Un beso fuerte

  37. Álex says:

    Sigue asombrándome cómo se sincronizan nuestros corazones…

    Gracias, David, Lola, Adri, Maica, Sáez, Niobe, Javier, Patri, Lorena, A do outro lado, Fer, Paula, por haber dejado vuestra huella, por aventuraros a modelar conmigo este barro, por vuestras letras cariñosas que emocionan y dan sentido a lo poquito que comparto.

    Un abrazo de Pascua, de vida que triunfa sobre el dolor, de esperanza profunda y sonriente… para todas y para todos.

  38. Marijose says:

    Tu deseo más profundo,… intuyo tus sentimientos… mi rumbo,… y sonrío pues intuyo también que siempre, tomes el camino que tomes serás un ENAMORADO de la vida, de las personas que encontramos en nuestro rumbo, nuestro servicio, un ENAMORADO de DIOS. Valentía, decisión, ánimo, felicidad, te deseo.

    Yo ya soy una mujer de 48 pero sigo enamorada como el primer día y siento mi corazón joven,… como el que tu tienes ahora.
    Ahora trabajo en un Centro Psiquiatrico de corta estancia. Comparto mi vida con personas la mayoría muy jóvenes (de 20 a treinta y pocos años) y soy feliz…. cuando veo desvanecerse el miedo, el silencio, la tristeza en los rostros de nuestros pacientes y vas encontrando la confianza, la cercanía…. y es que cuento con un equipo de compañeros maravillosos… que hacen posible todo esto y que nuestro trabajo, a menudo tan difícil, sea más fácil.

    Bueno Alex, quiero invitarte también a ver mi espacio, de manera diferente al tuyo intento compartir mi filosofía de la vida, mi fe. Mi espacio es http://zoe1630.blogspot.com/. He puesto un acceso al tuyo,… y también alguna cosa tuya que si no te molesta, continuará en él.
    Un abrazo fuerte, jóven. Sigue tu rumbo, siempre enamorado y déjate llevar por EL.

  39. analia says:

    Quería leer entrada nueva…y la verdad es que parece que todavía necesitaba leer una vez más ESTA.

    “Cierro el cuaderno, me levanto, vuelvo a poner mis pies sobre la piedra milenaria y, dando gracias a cada minuto, enfilo el camino de regreso a casa, hacia el mañana, hacia mis flores que crecen en silencio, ¿hacia mi deseo más profundo?”

    Si, necesitaba volver a leer esto, y volver a enfocar la mirada hacia “mis flores que crecen en silencio”…hacia mi deseo más profundo.
    Ando distraída con algunas tristezas. Qué bueno que no habias dejado entrada nueva! je… je…

  40. Álex says:

    Marijose, gracias por tu testimonio y por tu dedicatoria tierna y directa al corazón. Conocía ya tu espacio y lo visito a menudo, aunque a veces la falta de tiempo me impide comentar con la frecuencia que desearía. Sigue llenándonos de luz. Ojalá también en este humilde rincón. Y recibe un abrazo cariñoso.

    Analía, todo es Providencia. Ánimo con tus tristezas; todo puede convertirse en semilla de amor y esperanza cuando tratamos de mirar el mundo con Sus ojos…

  41. Alex, encontré tu comentario en otro blog en el k hablaban de fray Nacho, quien me encanta, luego seguí tus huellas que me han llevado hasta la via Appia, donde quisiera estar y cerca de esa alma bella cantar, esa alma que ha hecho en mi vibrar, sentir, pensar, pero que ahora tan lejana está y al leerte parece k lo vivo, que camino con él a su lado y que me habla con la ternura de siempre que me hace encontrarme una vez más con ese Dios maravilloso que en mi pecho supo dejar y me taladras hasta el punto más recóndito del corazón en donde no necesito de aviones ni de de adoquines añejos sino sólo de mis ojos, de mi mente y de mi cuerpo para trasladarme lejos y poder como la niña gritar aki estan las flores¡¡¡ aki esta mi vida y aki estan nuestros amores¡¡¡
    gracias x existir Alex, y las cosas son así un día Dios te habla por muchos medios, y te lleva a tantos destinos como hoy me llevó a traves de ti.

  42. mmprovidencia says:

    realmente bello, bello, lo que has escrito, en verdad me llego muy profundo…
    felicitaciones!!!!!

  43. Alex:los sentimientos de tu corazón son los que construyen un mundo más habitable y un lugar más fraternal, en el que todos caben …gracias por ser así, como el agua que corre, o como el viento que sopla y hace el mundo mejor que tantos esperamos, en América, en México…necesitamos corazones nuevos, que muevan las barcas mar adentro. Hay tantas bondades dentro de tanto mal, y tantas grandezas que no salen a flote. Cuando encuentro personas como tu, pienso que el mundo es bueno y que El sigue con nosotros, acompañando, curando, sosteniendo; nada es coincidencia, todo es providencia, dice alguien que ha vivido mucho y sabe lo que dice; te encontré por los caminos de éste gran mundo virtual y se que tu presencia, tus profundos sentimientos harán del mundo un lugar mejor…gracias por abrir tu corazón y por dejar correr la bondad y el amor que nos hace renovar la urgencia de transformar nuestro interior para renovar también lo que nos rodea. Tu eres de los que mueven el mundo hacia lo que un día soñó Aquél que lo dió todo para ganarlo todo; sigue adelante y un día nos veremos por la Vía Appia…un abrazo y sigue caminando y sembrando…un día sabrás todo el bien que puede hacer alguien como tú, en un mundo que no comprende al que lo entrega todo. Gracias…el camino es largo, nos encontraremos en este caminar…la felicidad se encuentra en el camino..no estamos cerca, pero para los que luchan por un mundo diferente y mejor, no hay distancias. La distancia depende del rumbo que damos a la vida…siempre estoy por la antigua Roma..con un corazón agradecido. Gracias por estar en el mundo y construir desde tu espacio el mundo nuevo que tanto necesitamos..hasta pronto en la Vía Appia. Alfredo.

  44. Marybel says:

    Hola,
    Solo quiero darte las gracias …
    Es una reflexion hermosa … que me ha hecho llorar… que me ha hecho pensar cual es mi deseo mas profundo… que me a hecho reconsiderar la magia y el amor de Dios que se manifiesta en todas partes.

    Estoy en mi trabajo y estoy maravillada de darme cuenta que el me manda sus señales de que me ama y quiere que sea feliz por todos los medios.

    GRACIAS por ser instrumento de Dios.

    Un abrazo desde Mexico, Monterrey NL.

  45. Analía says:

    Los caminos de Dios me maravillan, no dejan de sorprenderme!!

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