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Volver a ser Totò

toto.jpgEstos días creo que vine a vivir a Italia sólo para ver Cinema Paradiso.

Cinema Paradiso, sí. Una de esas películas que tenía apuntadas desde hacía mucho tiempo en el cuaderno del “esto tendrá que esperar a mañana”, y que ahora, cuando el otoño comienza a teñir de ocre las praderas del Celio y el frío ya se hace sentir entre las calles de Roma, he podido disfrutar en toda su intensidad, en toda su delicada sensibilidad.

Dicen que, con ella, Giuseppe Tornatore quiso rendir un sentido homenaje a la magia del cine. Y, desde luego, resulta fascinante admirar con qué delicadeza y finura logra entretejer la historia del séptimo arte con la suya, con la nuestra, haciendo que cada fotograma se abrace fuertemente a la memoria de lo que somos, de lo que fuimos, de lo que fueron quienes nos hicieron ser. He leído también que la película nos habla de valentía, de superación personal, de la fuerza de nuestros sueños de la infancia, de cómo somos capaces de levantarnos después de la más dura caída. Y, en efecto, el pequeño Totò que de pequeño jugaba con los recortes censurados de las películas, alfredo-salvatore.jpgque de joven fantaseaba con su enamorada mientras la grababa furtivamente con su pequeña cámara, llegará a ser un aclamado director de cine y logrará dejar atrás la vida provinciana de la Sicilia profunda de la posguerra.

Pero si éste ha de ser el mensaje, el del triunfo del talento, el del cumplimiento de los sueños perseguidos con fe y constancia, ¿por qué entonces toda la cinta parece cubierta por una pátina indeleble de melancolía?

Quizá porque el Salvatore adulto que, al borde de la cama, echa la vista atrás, atravesando el mar y los recuerdos, ya no se reconoce Totò. Porque, sí, fue fiel al consejo de Alfredo (su amigo, su confidente, su guía ciego, su papá perdido) y se marchó para no volver. Y sí, en su pueblo nunca más le oyeron hablar, porque empezaron a oír hablar de él: de su triunfo, de su vocación hecha carne y éxito. Pero muchas cosas se habían quedado en el camino: Su mirada inocente, siempre fascinada, siempre curiosa, siempre ávida de vivir. Su sonrisa pícara y cómplice. Su curiosidad por este peregrinar tan hermoso que llamamos vida. Su querer descubrir todo en todos. Su ilusión por un sueño que seguía viviendo sólo por inercia. Su familia, desgarrada por el horror de la guerra. Su entender el amor y dejarse apasionar por él. Su gran amor. Sus viejas películas. Incluso Alfredo.

salvatore.jpgO, al menos, así lo sentí yo.

Quizá fue por eso que, cuando la cinta desveló su fine (contenido y explosivo al mismo tiempo) en la pantalla de un ayer que ya no sería, entre las lágrimas de emoción y las notas al viento de Morricone me brotaba la pregunta de cómo será mi Salvatore del mañana. De dónde (en qué corazones o, Dios no lo quiera, en qué cunetas) habrán quedado, dentro de treinta o cuarenta otoños, mis películas y mis miradas, mis amores y mis Alfredos.

Quién sabe. Yo sólo pido, a mis veintitrés años locos, un poco de humildad y un toque de valentía, una pizquita de sensibilidad y unas manos disponibles. No necesito llegar a adulto para poder decir que cumplí todos y cada uno de mis sueños. Que hice lo que desde pequeño había deseado. Que llegué a donde esperaban que llegara. Que nunca me aparté del camino. Que siempre fui coherente. Todo eso, en realidad, no lleva por sí solo a plenitud ninguna. toto-pelicula.jpgPero, por favor, que no venga nunca el día en que, sentado al borde de mi cama, mire a un horizonte perdido y lamente el momento en que me volví sordo ante el viento que susurraba en mi corazón. Porque a tu lado, Señor, los anhelos cambian, las perspectivas se ensanchan, los caminos se embellecen, las intuiciones toman mejores rumbos, los planes se vuelven del revés, las trayectorias se truncan para recién nacer otras mejores y las felicidades crecen al ritmo de los desafíos, del desafío de vivir hasta el final tu Evangelio. Entonces, sin que deje de permanecer nuestro yo más profundo, va surgiendo la vasija hermosa modelada por tus sabias manos. Nuestro yo hecho, de verdad, hombre, persona, amor. Y ocurre siempre, a cualquier edad, si sabemos escuchar lo que nos arde bien adentro y no tenemos miedo de seguir los pasos de la confianza. Así, ya no hace falta nada más. Todo nos viene dado. Regalado.

Eso sí, es preciso tener siempre bien abiertos nuestros ojos y nuestra vida a los milagros que acontecen en lo cotidiano; no perder la mirada nueva sobre cada retazo del camino, sobre cada proyector de cine que hace girar mundos de fantasía entre sus bobinas. Crecer y no dejar de hacernos niños.

Sí, yo quiero llegar a ser el Salvatore que estoy llamado a ser… sin dejar de sentir que, a cada instante, late en mi corazón el ímpetu y la inocencia de mi pequeño Totò.

Al que Tú tan bien conoces.

Y, solo si ya has visto el final y quieres recordarlo…

17 Responses to Volver a ser Totò

  1. Mariola says:

    Alex, me has hecho revivir en un momento la película. Es una de mis favoritas. Tu crónica describe perféctamente lo que siento cada vez que la veo. Es increíble como el brillo de los ojos de Salvatore al final es exactamente igual al de los ojos de Totó.

    Creo que tu última frase recoge todo “el arte” de ser hombres, madurar sin dejar de ser niños. Sólo si no dejamos que muera ese niño que todos llevamos dentro podremos de verdad confiar. Ir bailando al son de SU música sin saber muy bien cúal es la próxima melodía pero con la certeza de que será la que mejor suene en nuestra historia concreta. Por muchos planes que proyectemos en nuestra vida, empleando lo mejor de nuestra imaginación e inteligencia, nunca podremos igualar lo que Él tiene preparado para nosotros,si tan sólo nos dejamos modelar. Es cierto, caminar de SU mano implica abrir la puerta a los imprevistos a las trayectorias truncadas, a lo deorganizado, como decía la Madre Teresa, lo “felizmente desorganizado”.

    Muchas gracias Álex, tu entrada me ha hecho preguntarme dónde está “mi Totó”.

    Un abrazo

    Mariola

  2. Nano says:

    Qué preciosidad, tío. Me has llenado de paraíso leyéndote.

    Pondría ahora música para los amigos, que recrea en jazz la banda sonora de Cinema Paradiso, una de las músicas más hermosas que conozco en jazz latino, y te abrazaría con las armonías del oboe.

    Nano

  3. Fer says:

    No se puede escribir algo más bello sobre una película tan maravillosa.

    Me ha emocionado especialmente el giro esperanzado que le das al argumento, que yo nunca he sabido darle. Por eso volveré de vez en cuando a este texto que nos has regalado, para beber de cada palabra, de cada coma y cada acento, la ilusión que les has transmitido.

    Muchos abrazos!

  4. Miguelo,sc says:

    Hola Alex:

    Con tu anterior post me recordaste el diálogo de Jesús con Nicodemo: “Es necesario nacer de nuevo…” Curiosamente, leyendo éste me ha venido a la cabeza el comentario que a continuación hace Jesús: “El viento sopla, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.” (Jn 3, 1-8)

    Yo también espero saber renunciar a mis planes y trayectorias para tener en cada instante total disponibilidad ante Dios. Tú lo has escrito mejor: que nunca tenga que “lamentar el día en que me volví sordo ante el viento que susurraba en mi corazón”.

    Gracias por tan precciosas reflexiones…

  5. perlegrino says:

    Cinema paradiso se encuentra entre mis 10 películas preferidas. Muchas gracias hermano por estas hermosas palabras sobre la película, que tan buenos recuerdos me han traido.

    Disfruta de tu ciudad eterna ;)

  6. Cinema Paradiso.´La adoro y la odio a la vez. Soy demasiado melancólico para este tipo de pelísculas, de canciones… Es una obra de arte pero no soy capaz de volverla a ver. Me hace más daño que beneficio. Tu entrada describe ese sentimiento que yo también saboreé viéndola…

    Comunión.

    Un abrazo fraterno

  7. Prats says:

    Pues no he visto la película pero supongo que cuando miras, atrás ves lo que querías ser y te descubres como algo diferente (no peor, pero diferente) siempre es triste… Supongo que en parte él es Toto cuando era niño, pero el futuro de Toto ya no es el suyo.

    El otro día comentamos lo de meter una entrada con una peli eh? :P

    PD: sí que hacía frío en italia.. mucho mucho

  8. XiS says:

    Hola Álex,

    ¿Cómo te va por Roma?

    Acabo de leer lo de la película, ¿aún la presentan en el cine ahí? ¿O la has visto en DVD? Yo no la he visto y me has dado ganas de verla.

    Gracias por tu visita a mi Blog y por tu mensaje.

    Dios contigo!

  9. Maica says:

    ¡Que bonito!
    Sigamos soñando…
    ¿Nos vemos en Ginebra? Besos

  10. carlos says:

    Hola Alex!!

    Tienes uns sorpresita en mi blog..puedes pasar a recogerla cunado desees..

    Un abrazo!

  11. Álex says:

    Gracias una vez más por los pequeños regalos que me dejáis, y que de cuando en cuando paso a recoger como los peques en la noche de Reyes, ilusionado por el cariño y la sabiduría que traen consigo.

    Mariola, Nano, Fer, Miguelo, Mikel, Paco… me ponéis colorao con tanta palabra bonita.

    Santi, creo que puedo llegar a entender, siquiera un poquito, por qué esta película parece estar mejor a veces en el cajón del olvido. Su profunda verdad duele. Pero también reconforta e impulsa.

    Prats, ya ves que sigo con mi idea de crear lazos entre imagen, música, palabras, sentimientos, recuerdos… No es nada original, pero me parece poderosa. Mi amigo Fernando, en su fantástico blog (“La semilla ciega”), le da otra vuelta de tuerca, lo llena de sensibilidad y lo llama “Conexiones”. Y es que, en el fondo, eso es lo que de alguna manera buscamos todos: conectarnos a lo que fuimos, a lo que somos, a lo que seremos, a los que son con nosotros.

    XiS, la película no la proyectan ya en Italia, pero se puede conseguir fácilmente en DVD.

    Maica, ¡enorme sorpresa encontrarte aquí! Me temo que no nos veremos en Ginebra, porque este año me toca cuidar un poco más a los de casa, después de tanto tiempo fuera. ¡Disfrutadlo mucho!

    Carlos, un honor tu premio. Estoy seguro de que otros lo merecen mucho más. Gracias.

    Gracias a todos de corazón.

  12. Briceida says:

    Hola a todos, si la película es realmente una obra de arte…me hatraído también muchos recuedos…y en éstos días que ando en crisis existencial, a milimetros de dejar todo y partir a algún lado remoto a vivir sin horarios…a hacer quien sabe quién, es la Totó en mi interior que me pulsa….
    Me recuerda que estudie a quí en Venezuela en un colegio de monjas y los viernes creo que cada 15 días nos pasaban películas y que tal? ellas siempre la censuraban y le quitaban los besos, y ese tipo de escenas, jejeje. Que increíble. estaba yo pequeña….
    Alex, tienes un gran corazón…..

    Un beso,

    Briceida Morales

  13. Gina says:

    hola alex, solo queria saber si puedes ayudarme…
    he tratado de encontrar el nombre del Toto el niño… el nombre real del niño actor y no he dado con el…
    lo sabras tu!?

  14. Javier says:

    El niño se llama Salvatore Cascio, puedes encontrar su ficha en

    http://www.imdb.com/name/nm0143150/

  15. Álex says:

    ¡Gracias por tu colaboración, Javier!

    Gina, espero que te ayude la respuesta.

    Un abrazo fraternal,

    Álex

  16. Malena says:

    La narda pelicula ;);!.
    buenisima !

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