By

Comprender

abrazo.jpgNadie dijo que comprender al amigo, al hermano, al desconocido, al extraño, al otro, fuera sencillo.

Comprender nos cuesta porque vivimos aferrados a demasiadas seguridades. Comprender nos cuesta porque tenemos miedo a confesar que no son tan seguras. Comprender nos cuesta porque escuchamos con nuestros oídos (y nuestras sorderas), en lugar de intentar hacerlo a través de los oídos de quien nos habla. Comprender nos cuesta cuando sin querer asumimos que somos el patrón de medida de todo lo que ocurre. Comprender nos cuesta porque se hace difícil salir del centro de nuestra mirada para poner en él a quienes no son nosotros.

Comprender ME cuesta.

Esta noche, en el lapso de apenas media hora, he sido testigo de dos desencuentros tristes, de dos pequeños grandes choques de incomprensión. Y me ha venido al corazón un pequeño texto que escribí hace ya más de dos años. Éste que me gustaría compartir contigo…

Me pongo en tus zapatos, pero mis pies ya no son mis pies, sino los tuyos. Por eso el zapato nunca me viene tan pequeño como para que me resulte incómodo; por eso el zapato nunca me viene tan grande como para que ya no pueda rozar mi piel, que es la tuya.

Me pongo, entonces, en tu piel, pero, desde el momento en que lo hago, la siento como mía y me atrevo a sentir como tú sientes, no como yo siento, ni como –torpe de mí– querría que sintieras. Y descubro cuán diferentes somos las personas, cuánto de especial hay en cada una y qué poco derecho tengo a juzgarte.

Me pongo a mirar, por último, a través de tus ojos, y entonces descubro por qué alguien inventó la palabra perspectiva. ¡Qué sorpresa! Miramos lo mismo… y vemos diferente. Pero a mí no me importa. Porque sé que luego nos tomaremos de la mano y trataremos, juntos, de acercarnos a aquello que miramos… y de acercárnoslo el uno al otro.

Y entonces entiendo un poco más por qué aquel de Nazaret dijo que nos amáramos los unos a los otros.

Y entonces, también, le pido que, si esto es comprender –quién sabe–, me ayude. Me enseñe. Porque yo, que soy torpe, me doy cuenta de cuántas veces pongo tus zapatos en mi pie, me cubro con tu piel y te regalo mis gafas.

A., enero de 2005

ilusion_optica.jpg
¿Cuántas imágenes distintas se pueden ver aquí?
Todas son ciertas.

14 Responses to Comprender

Deja un comentario