By

Educar en las estrellas

estrellas.jpgEn pocas horas, más de quinientos adolescentes llegados desde muy diversos lugares se reunirán en un rinconcito del Valle de Hecho (en el Pirineo oscense) para vivir un campamento repleto de estrellas. De las que tapizarán la bóveda celeste durante las mágicas noches y de las que anhelarán ser espejo sobre la tierra de ese mar de luz. Ellos. Porque vamos a recordar que estamos hechos de estrellas; que el polvo que forma nuestro cuerpo es el mismo que el de las perlas que iluminan el cosmos; que lo que somos es herencia de la luz que otras muchísimas estrellas han ido dejando en nosotros; que estamos llamados a hacernos espejo en lo terreno del Reino de los Cielos, siendo «la sal de la tierra y la luz del mundo». Poder ser testigo de este pequeño gran milagro, tener el privilegio de acompañar a tan hermosa constelación en este nuevo paso del camino… es para mí un regalo inigualable.

chamis-donosti.jpgPorque en verdad poder educar es un regalo inigualable. Aunque muchos se echen las manos a la cabeza con esta juventud de hoy en día, que también es la mía. Aunque en las noticias sean mayoría los vencidos por la dificultad, y minoría los muchos que sueñan y creen en la estrella que todo pequeño lleva dentro. Aunque cada vez resulte un poco más extraña esta invitación que algunos hacemos a vivir la fiesta de Jesús, la barra libre del amor auténtico y encarnado. Porque hoy, como siempre, el adolescente busca, se pregunta, sueña, espera, tiene miedo, tiene esperanza, no entiende, cree que entiende, entiende, necesita cariño, anhela sentirse querido, no se conforma con el menú barato, quiere amar y amar sin medida. Aunque a veces parezca lo contrario. Para eso se inventó la adolescencia. Ellos también están hechos de estrellas. Son, es más, estrellas a punto de estallar.

chamis-gorros.jpgDesde hace cuatro años, trabajo con adolescentes en Chamis, un grupo de fe y tiempo libre que me come la vida y me llena la vida. Es curioso el sistema celestial de inversiones, con ese tipo de interés al «ciento por uno» que no se mueve desde hace más de dos mil años.

A lo largo del curso que termina, treinta chavales de quince años, y cuatro monitores compañeros, amigos y hermanos, han sido mi pequeña constelación de estrellas. En la presentación que os dejo a continuación como regalo de despedida ha quedado atrapada, espero, un poquito de su inmensa luz…


GENERACIÓN DEL 91 :: CURSO 2006-2007

Para educar, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta… y un kilo y medio de paciencia concentrada; soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras, hacia puertos distantes, hacia islas lejanas…

Con un mar de estrellas como mejor guía.

9 Responses to Educar en las estrellas

Deja un comentario