Amar

amor.jpgHago un pequeño experimento. Busco en Google la palabra amor en diferentes idiomas. Entro en ‘Imágenes’ y exploro los resultados. Encuentro corazones que vuelan, nubes algodonadas, tiernos peluches, parejas en éxtasis, flores que estallan de color. Primavera.

Casi nadie habla del amor en los tiempos de invierno.

Amar cuando arrecia la tormenta. Amar cuando solo somos dos frente al mundo. Amar en la dificultad y en el silencio. Amar el amor de un enfermo. Amar en el cansancio y en la vejez. Amar cuando la vida me puso todo del revés. Amar nuestras heridas y nuestras pobrezas. Amar cuando no se es amado. Amar en el desierto sin oasis. Amar la sonrisa que se desliza entre la desolación. Amar en tiempos de cólera. Amar al que me ofendió. Amar al que menos parece merecerlo. Amar al que querría ser mi enemigo. Amar gastando la vida. Amar incluso si me crucifican. Amar cuando nadie ama.

¿No es entonces cuando el Amor se escribe verdaderamente con mayúsculas?

Una poetisa cubana, Dulce María Loynaz, supo decirlo como nadie en Amor es…, ese hermosísimo poema cuyos versos me he permitido tomar al vuelo para crear una pequeña y sencilla composición en la que palabras, música e imágenes aspiran a abrazarse y a abrazarte. Si quieres, puedes descargarla haciendo clic en el siguiente enlace:


PRESENTACIÓN «AMAR»

Hago otro pequeño experimento. Busco en el «Google» del Evangelio la palabra amor. El sistema se satura.

«El resultado de la búsqueda es infinito», me dice la pantalla.